
La República Democrática del Congo elevó a 1,801 el número de fallecidos por el brote de ébola declarado el pasado 15 de mayo, mientras los casos confirmados ascienden a 3,973, según el más reciente informe de las autoridades sanitarias del país. El avance de la enfermedad mantiene en alerta a los organismos de salud debido a la rápida propagación del virus.
El brote, causado por la cepa Bundibugyo, afecta principalmente a la provincia de Ituri, donde se concentra la mayoría de los contagios. Especialistas advierten que la respuesta sanitaria enfrenta importantes desafíos por la inseguridad en la zona, la dificultad para rastrear contactos y la falta de una vacuna aprobada para esta variante del virus.
Las autoridades, con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud y otros organismos internacionales, continúan reforzando las labores de vigilancia epidemiológica, aislamiento de pacientes y seguimiento de contactos para contener la expansión del brote, considerado uno de los más graves registrados en el país.
