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“Mi propia hija quiere sacarme de la casa que construí con mis manos”: el clamor de una madre en Villa Liberación

Mi propia hija quiere sacarme de la casa que construí con mis manos

SANTO DOMINGO. – Con voz quebrada y ojos llenos de tristeza, Josefina Rodríguez, residente del sector Villa Liberación, ha hecho una denuncia pública desgarradora: su hija, con quien compartió techo, sacrificios y sueños, estaría intentando desalojarla de la vivienda que construyó con esfuerzo y amor de madre.

El precio de un hogar construido con sacrificio

Josefina relata que dejó atrás su vida en el campo, vendiendo todo cuanto tenía, para poder levantar la casa donde hoy vive. “Todo lo que soy, todo lo que tuve, lo invertí en ese terreno y esa construcción”, dice con la convicción de quien ha luchado sola. Según ella, incluso entregó RD$75,000 a su hija para comprar el solar donde construyeron la casa.

Desde entonces, fue madre, abuela y cuidadora, especialmente del nieto con discapacidad que ha criado como propio. “Yo me dediqué por completo a su hijo. Me quité mi vida, mi familia, todo, por Alejandro el inválido”, explica con una mezcla de orgullo y dolor.

Una relación que lo cambió todo

La situación habría comenzado a deteriorarse cuando su hija inició una relación con Enrique Abreu Hidalgo, su actual pareja. Josefina asegura que desde ese momento, su hija cambió con ella: “Quiere sacarme de la casa para mudarse con ese hombre, que ni siquiera es el padre de sus hijos”.

Intentó conversar, pedir un gesto de reconciliación. “Le dije: ‘¿Por qué no me besas la mano? ¿Por qué Enrique ni siquiera me da los buenos días? Somos madre e hija, perdonémonos’. Pero ella solo se encerró en su habitación”.

De madre a enemiga: citaciones y órdenes de alejamiento

Lo más duro, asegura Josefina, vino tras el regreso de su hija desde Filadelfia, donde estuvo por motivos médicos. En lugar de un abrazo, la esperaba una citación judicial: una orden de alejamiento y acusaciones de inestabilidad mental.

“Me dijeron loca delante de sacerdotes, cuando he sido una madre y servidora en la iglesia. Me duele en el alma ese desprecio”, comenta mientras recuerda cómo su dignidad se sintió pisoteada.

Miedo, abandono y un grito de auxilio

Josefina vive sola y dice que teme por su vida. Relató que una mujer desconocida llegó a su casa en un vehículo blanco, intentando hacerla salir con discreción, sin parquearse justo al frente. “Parecía que querían sacarme sin dejar rastro… Vivo sola, y por eso tengo miedo”.

Al borde de las lágrimas, envió un mensaje que busca llegar al corazón de muchas familias:

“Quiero que esto se sepa, que llegue lejos. Hoy muchos están eliminando a sus madres. Yo solo pido que me dejen vivir en paz”.

La justicia tiene la palabra

Josefina deberá comparecer este lunes 2 de junio al Palacio de Justicia. Allí espera que su caso sea escuchado con sensibilidad. Más que una disputa por propiedad, dice, esto es una lucha por el respeto a la vejez, a la maternidad y al derecho de quienes entregaron todo por sus hijos.