
El presidente de Centro Caribe Sports, Luis Mejía Oviedo, aseguró que las instalaciones preparadas para los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 constituyen una de las mayores inversiones recientes en la infraestructura deportiva dominicana, pero reconoció que su conservación dependerá de que permanezcan activas después del evento.
Durante una entrevista conjunta entre CDN37 y CDN Deportes en el matutino Despierta con CDN, Mejía Oviedo estimó que el Gobierno ha invertido cerca de RD$10,000 millones en distintas obras vinculadas con los Juegos. Sostuvo que la intervención permitió renovar escenarios existentes y construir instalaciones con capacidad para albergar competencias internacionales.
El dirigente deportivo mencionó entre los proyectos la Arena del Caribe, el Centro Acuático, la pista de atletismo del Estadio Olímpico Félix Sánchez, el pabellón de deportes de combate y las instalaciones del Parque del Este. También destacó las áreas destinadas al voleibol de playa y al baloncesto 3×3 en el Malecón de Santo Domingo.
el desafío

Mejía Oviedo reconoció que la preocupación sobre el futuro de las obras es legítima debido a los antecedentes de abandono o deterioro registrados en diferentes infraestructuras públicas del país. Sin embargo, pidió que el debate sobre el mantenimiento no opaque la celebración inmediata de la entrega de los escenarios deportivos.
“Cada vez que me dicen quién va a cuidar esto, espérate, déjame celebrar que terminaron las obras a tiempo y que vamos a jugar”, manifestó durante la conversación. Posteriormente admitió que el país necesita superar una cultura en la que las instalaciones reciben atención principalmente cuando presentan daños severos.
El presidente de Centro Caribe Sports utilizó el caso de La Barranquita, construida para los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santiago 1986, como ejemplo de las consecuencias que puede provocar la falta de continuidad. A su juicio, el complejo deportivo santiaguero merece un rescate más amplio, aunque destacó la rehabilitación del velódromo y la construcción de instalaciones para ciclismo de montaña y BMX.
La labor del Voluntariado

Según Mejía Oviedo, el modelo impulsado para proteger algunas de las nuevas obras incluye voluntariados y estructuras administrativas responsables de determinados recintos. Señaló que la Arena del Caribe cuenta con un voluntariado encabezado por Fernando Júd y Milton Ray Guevara, mientras que otras instalaciones tendrían equipos propios de gestión.
También indicó que José Monegro participa en la estructura vinculada con el estadio y que Piero Bonarelli tendría responsabilidades relacionadas con el Centro Acuático. El alcance jurídico, presupuestario y operativo de esos organismos deberá conocerse una vez concluya el evento y se formalice la administración de cada instalación.
Mejía Oviedo insistió en que el mejor mecanismo de conservación será mantener los escenarios en funcionamiento. “Una casa que no se utiliza se daña”, afirmó al solicitar que las federaciones organicen torneos, programas de formación y competencias internacionales capaces de sostener la actividad deportiva.
El dirigente consideró que el legado de Santo Domingo 2026 también debe medirse mediante la preparación de entrenadores, árbitros, directores técnicos internacionales, médicos deportivos y nuevos dirigentes. Para Mejía Oviedo, las instalaciones tendrán un impacto limitado si no están acompañadas de personal capacitado y de una política permanente de desarrollo.
