
La inteligencia artificial (IA) suele abordarse desde la innovación y la productividad, pero el verdadero dilema radica en cómo las personas están adoptando lógicas de máquina. El exministro de la Corte Suprema argentina, Ricardo Lorenzetti, explora esta inquietud en el último episodio de su podcast, titulado “Lo humano en la era de la inteligencia artificial”, disponible en Infobae y Spotify. Allí, retoma la encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV, dedicada al impacto de la IA en la vida humana.
Según Lorenzetti, el documento pontificio ofrece un diagnóstico amplio de los riesgos de la IA, continuando con la “algorética” —la ética aplicada a los algoritmos— que ya había planteado el papa Francisco. Sin embargo, reconoce una crítica recurrente: “Muchos observaron que es una encíclica que establece un diagnóstico, pero dice poco de las soluciones”. Lorenzetti propone entonces un recorrido por herramientas concretas para enfrentar los desafíos del ecosistema tecnológico.
La reflexión arranca con una pregunta del periodista Fareed Zakaria que, para Lorenzetti, sintetiza el problema:
“La inteligencia artificial se parece cada vez más a la inteligencia humana. Este es un problema, pero el problema filosófico más importante es que los humanos nos parecemos cada vez más a la inteligencia artificial”.
En lugar de solo preguntarse qué pueden hacer las máquinas, invita a observar cómo los individuos organizan su conducta según parámetros de eficiencia, medición y optimización, similares a los de un sistema automatizado.
Esta idea se manifiesta en ejemplos cotidianos. Las horas de sueño, la actividad física, la alimentación y el rendimiento laboral son ahora monitoreados constantemente mediante indicadores. “Nosotros hacemos cada vez más lo que haría una máquina”, resume Lorenzetti. La preocupación no es la tecnología en sí, sino que la búsqueda de rendimiento termine desplazando dimensiones esenciales de la experiencia humana.
Para ilustrarlo, Lorenzetti recurre a la novela Lo que queda del día de Kazuo Ishiguro. El protagonista, un mayordomo, busca la perfección en sus funciones, pero “deja de ser humano porque pierde el amor, pierde la emoción”. La referencia plantea una inquietud clave: hasta qué punto una sociedad obsesionada con la optimización corre el riesgo de empobrecer lo que nos hace humanos.
Esa preocupación conecta con uno de los grandes debates jurídicos de las últimas décadas. Con la expansión masiva de Internet, muchos pensaron que las categorías tradicionales del derecho habían quedado obsoletas. Lorenzetti defiende una postura contraria: “Hay una idea de decir que es un nuevo derecho, que no se aplican las categorías tradicionales del derecho”. Frente a eso, sostiene que los problemas tecnológicos adoptan formas novedosas, pero los principios rectores siguen siendo los mismos: “La defensa de la persona, el humanismo, la defensa de la autonomía personal, la lucha contra el control social”.
El episodio se concentra luego en las respuestas regulatorias. Lorenzetti destaca el caso de la Unión Europea, que impulsó una regulación específica para IA basada en prevención y control. El objetivo no es frenar la innovación, sino establecer límites antes de que ocurran daños.
Entre las herramientas mencionadas aparecen:
- Auditorías permanentes
- Protocolos obligatorios de seguridad
- Sistemas de autocorrección entre empresas
- Estudios de impacto previos al lanzamiento de tecnologías riesgosas
“Nadie puede lanzar un medicamento sin un estudio previo”, observa. Y se pregunta: “¿Cómo no vamos a hacer un estudio previo al lanzamiento de un programa de inteligencia artificial que puede ser masivo y que puede afectar el comportamiento de muchísimas personas?”.
La concentración de datos también ocupa un lugar central. Lorenzetti advierte que el poder hoy depende de acumular información sobre millones de personas. “Todo el poder para nadie”, recuerda, retomando un principio democrático. Desde esa óptica, regular la IA implica evitar que una sola empresa o actor concentre volúmenes de información capaces de influir sobre mercados, instituciones o conductas sociales.
Hacia el final, el episodio regresa a la pregunta original. La discusión sobre IA no es solo técnica o regulatoria. Lo que está en juego es el tipo de sociedad que queremos y el lugar que ocuparán las personas. La encíclica de León XIV vuelve a poner esa inquietud sobre la mesa. Lorenzetti propone complementarla con una agenda concreta de regulación y control, para aprovechar los beneficios de la innovación sin renunciar a los principios que han organizado la convivencia democrática durante siglos.
Todos los lunes a las 9, un nuevo episodio de El podcast de Ricardo Lorenzetti en Infobae y Spotify.
Fuente: Infobae
