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La Gran Mortandad: ¿Cómo lograron sobrevivir ciertas especies marinas?

La Gran Mortandad: ¿Cómo lograron sobrevivir ciertas especies marinas?

Hace aproximadamente 252 millones de años, nuestro planeta experimentó la catástrofe más devastadora de su historia: la denominada “Gran Mortandad”, que eliminó al 96% de las especies marinas y al 70% de los animales terrestres. Durante décadas, los científicos se preguntaron qué originó semejante colapso y cómo algunos seres lograron sobrevivir mientras otros desaparecían.

El evento del Pérmico-Triásico no golpeó a todos por igual. Mientras que grupos como los braquiópodos y ciertos lirios de mar fueron prácticamente exterminados, otros como moluscos, peces y equinodermos no solo persistieron sino que se expandieron. Descifrar por qué unos perecieron y otros prosperaron se volvió el foco de recientes estudios.

Una investigación dirigida por la Universidad de Stanford, publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, descubrió que la extinción masiva estuvo directamente ligada a olas de calor extremo y a la caída del oxígeno en los océanos. Estas condiciones fueron provocadas por erupciones volcánicas y enormes emisiones de gases de efecto invernadero. El estudio aportó evidencia experimental inédita sobre cómo la temperatura y la anoxia determinaron el destino de la vida marina.

Un estudio de la Universidad de Stanford identificó que olas de calor extremo y la pérdida de oxígeno en océanos estuvieron directamente vinculadas a la Gran Mortandad
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Metabolismos y vulnerabilidad, la clave de la extinción

En el Paleozoico, los mares estaban dominados por criaturas de metabolismo lento y escasa movilidad.

“Mucho de la vida oceánica consistía en animales de metabolismo lento, residentes del fondo y filtradores casi inmóviles, como braquiópodos y crinoideos”

, indicó el comunicado de Stanford. La investigación contrasta estos grupos con los sobrevivientes de la “fauna moderna”, que poseen mayor movilidad y capacidad para consumir oxígeno más rápidamente.

José Andres Marquez, autor principal del estudio, explicó en el comunicado:

“Con este estudio, esencialmente quisimos resolver el misterio de por qué, cuando uno va a la playa, encuentra conchas de almejas y caracoles, y no de braquiópodos”.

Y agregó:

“Nuestros hallazgos muestran que, en diferentes grupos de organismos, las extinciones sucedieron con tasas mucho más altas entre quienes eran más vulnerables al aumento de la temperatura del agua y a la disminución de la disponibilidad de oxígeno”.

Los experimentos revelaron diferencias notables entre los grupos antiguos y modernos. Según el estudio, “los braquiópodos pueden vivir en agua con poco oxígeno bajo condiciones que asfixiarían a animales modernos, pero cuando la temperatura sube, sus necesidades aumentan mucho más rápido que las de los organismos actuales”.

La investigación comprobó que organismos con metabolismo lento y poca movilidad, como braquiópodos, resultaron más vulnerables al desequilibrio de oxígeno y calor en los océanos antiguos.

Un cambio biológico irreversible

Las pruebas incluyeron observaciones en laboratorio y campo con representantes actuales de distintos grupos marinos. El análisis indicó que los organismos dominantes del Paleozoico no lograron cubrir su demanda de oxígeno frente al súbito aumento de calor:

“El aumento de la temperatura incrementa el metabolismo y la demanda de oxígeno, pero solo los animales con mayor capacidad muscular y branquial pueden afrontarlo”

, señaló el comunicado. Como resultado, la composición de la vida oceánica cambió para siempre.

Erik Anders Sperling, profesor de ciencias planetarias y autor senior del trabajo, destacó:

“Antes de la Gran Mortandad, los braquiópodos superaban en número a los bivalvos. Actualmente existen alrededor de 400 especies de braquiópodos frente a unas 10.000 y 15.000 especies de bivalvos”.

Este cambio se compara en magnitud con la desaparición de los dinosaurios y el dominio posterior de los mamíferos tras el Cretácico.

La investigación también examinó el rol de la acidificación, pero determinó que “calentamiento y pérdida de oxígeno son los motores principales” de la extinción, mientras que la acidificación solo agravó los problemas de algunas especies sin ser determinante.

Las condiciones que originaron la mayor extinción de la historia encuentran paralelos en el cambio climático actual y en las proyecciones de aumento de la temperatura global.

Implicancias actuales

El estudio resalta la relevancia de estos hallazgos en la actualidad.

“Este estudio es realmente el último clavo en el ataúd para entender qué provocó la extinción masiva del Pérmico-Triásico”

, afirmó Sperling, y advirtió sobre paralelismos con el presente:

“El mayor evento de extinción de todos los tiempos comenzó en un océano frío y bien oxigenado, antes de una enorme inyección de dióxido de carbono en el sistema”.

Durante la Gran Mortandad, las temperaturas aumentaron entre 8 y 12°C. Para el siglo XXI, las proyecciones climáticas señalan incrementos globales de entre 1,5 y 4°C.

La advertencia es contundente:

“La mala noticia es que estamos en camino de alcanzar niveles de calentamiento comparables al peor de los escenarios del Pérmico-Triásico, pero la buena noticia es que aún estamos a tiempo de cambiar las cosas y hacer algo al respecto”

, concluyó Sperling.

Los investigadores adelantaron que continuarán analizando nuevos grupos marinos para afinar la comprensión del impacto combinado del calentamiento, la reducción del oxígeno y la acidificación, factores que —advierten— serán cada vez más relevantes en los océanos del futuro.

Fuente: Infobae