
El combinado español sabía que enfrentar a Francia no sería sencillo. Un duelo considerado como una final anticipada antes de la lucha por el título. Solo la mejor versión de España, la misma que conquistó la Eurocopa hace dos años, podría superar a la poderosa Francia y su temible ataque. Ajustaron su plan de juego y encontraron la sintonía perfecta para derrotar a un gigante. Mikel Oyarzabal abrió el marcador desde el punto penal, y Pedro Porro amplió la ventaja en el segundo tiempo. No necesitaron más para sellar su boleto a la final del Mundial 2026.
Los primeros minutos estuvieron marcados por los nervios. La selección francesa mostró imprecisiones en sus envíos largos, mientras que España tuvo dificultades para sacar el balón jugado. Sin embargo, ambas escuadras dejaron claro que no renunciarían a su estilo. La amenaza de Les Bleus se sintió más por su potencial ofensivo que por sus ataques reales, ya que la defensa española no cedió terreno. Poco a poco, los dirigidos por Luis de la Fuente superaron los nervios y comenzaron a mover el balón con fluidez, creando oportunidades. Mientras tanto, Mbappé, Olise y Dembélé presionaban en busca de una ocasión clara.
El partido fue tan reñido como se esperaba. Solo un pequeño margen o un error podrían definir al ganador y al primer finalista del Mundial 2026. Ese error llegó al minuto 22, cuando España comenzaba a instalarse en las cercanías del área francesa y había logrado dominar la posesión, como es su costumbre.

Lucas Digne intentó despejar un balón alto, pero Lamine Yamal se anticipó para robar el esférico. La patada del defensa francés, sin embargo, no se detuvo y terminó golpeando al extremo español. El árbitro no dudó: señaló penalti. La revisión en el VAR tampoco modificó la decisión. España tendría su gran oportunidad desde los once metros. No hubo dudas sobre el lanzador: el mismo que ha liderado el ataque de La Roja en el torneo: Mikel Oyarzabal. No falló y transformó el disparo en ventaja para España.
Inmediatamente después llegó la pausa de hidratación. Era el momento de ajustar estrategias, especialmente para Francia, que nunca antes había estado en desventaja en el torneo. Ahora debían enfrentar la difícil tarea de remontar. España, por su parte, desplegó sus alas tras el gol y mostró su mejor fútbol. El siguiente contratiempo para Francia fue la lesión de Saliba, quien fue reemplazado por Lacroix. Pero los cambios no importaron: La Roja estaba en sintonía y ya era difícil detenerla. La primera mitad terminó sin que Francia lograra un solo disparo a puerta.
Pedro Porro sella la victoria
La segunda parte siguió la misma tónica. España movió el balón con transiciones rápidas, jugadas dinámicas y desborde por las bandas. Lamine Yamal y Baena desequilibraron, convirtiéndose en una pesadilla para Digne y Koundé. Fabián, Rodri y Dani Olmo dominaron el centro del campo. Nadie mueve el balón como los de Luis de la Fuente cuando están en su mejor nivel. Este martes lo estaban. Al minuto 58, llegó el segundo golpe de España.
Pedro Porro inició la jugada, conectó con Dani Olmo, quien le devolvió el pase, y el defensa no dudó. Disparó contra la portería de Mike Maignan para batir al portero francés y ampliar la ventaja. Con el 0-2 en el marcador, comenzó el baile español. Los olés resonaron en el estadio de Dallas. La afición y todo un país se veían en la final. Los jugadores habían dado el primer paso en el campo; la grada puso el corazón y la ilusión. Los minutos pasaron mientras una Francia desesperada gastaba sus últimas balas en busca del gol, pero Unai Simón se mantuvo firme. El pitido final certificó el pase de España a la final del Mundial 2026.
España, con un golpe sobre la mesa, había humanizado a una Francia que parecía de otro planeta. Esa bestia que aterrorizaba a todas las selecciones antes de que el balón rodara. Ese lobo que amedrentaba con tres titanes en la delantera. España le quitó la máscara, la transformó en un animal manso y selló su pase a la final con una victoria sólida ante Les Bleus.
Fuente: Infobae
