
Santo Domingo.- El debate sobre los pagos con tarjeta en las gasolineras entró este martes en una etapa decisiva, tras el acuerdo alcanzado entre el Gobierno y la Asociación Nacional de Detallistas de Gasolinas (Anadegas) para abrir un período de 30 días de conversaciones en busca de una solución al reclamo por las comisiones que pagan las estaciones a las empresas procesadoras de pagos electrónicos.
El acuerdo se produjo tras una reunión encabezada por el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo «Yayo» Sanz Lovatón, junto al presidente de Anadegas, Juan Elías Pérez, y representantes del sector comercial y de instituciones públicas. Al encuentro no asistieron las empresas propietarias de los verifones o administradoras de pagos electrónicos.
Durante ese período, las estaciones mantendrán el servicio de pagos con tarjetas mientras continúan las conversaciones.
El reclamo de las estaciones
El principal argumento de Anadegas es que las comisiones cobradas por las empresas procesadoras de pagos, que oscilan entre 1.95 % y 2.50 % por transacción, se han convertido en un costo difícil de absorber dentro del esquema regulado del negocio de los combustibles.
Según el gremio, el problema se ha agravado por el aumento sostenido del precio de los combustibles en los últimos meses. Como la comisión se calcula sobre el monto total de la venta, cada incremento en el precio del galón eleva automáticamente el costo que pagan las estaciones por aceptar tarjetas.
Anadegas sostiene que, aunque el margen regulado de comercialización ronda los RD$23.75 por galón en el diésel regular y RD$27.07 en las gasolinas, las comisiones representan entre RD$6.59 y RD$8.45 por galón, lo que equivale a consumir entre un 25 % y un 36 % del margen bruto disponible para las estaciones.
El gremio también afirma que las tasas aplicadas en República Dominicana superan ampliamente las observadas en otros mercados. Mientras en el país alcanzan hasta 2.5 %, en varios países de América Latina son menores y en Europa suelen ubicarse entre 0.3 % y 0.8 %, según datos presentados por la asociación.
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¿Cómo funcionan estas comisiones?
Cada vez que un consumidor paga combustible con una tarjeta, la estación de servicio no recibe el monto completo de la venta. La empresa que procesa el pago electrónico descuenta una comisión antes de depositar el dinero al comercio.
Ese porcentaje se aplica sobre el valor total de la compra. En consecuencia, cuando aumenta el precio del combustible también aumenta el monto de la comisión, aunque el margen de ganancia de la estación permanezca regulado por el Estado.
Las comisiones son cobradas por las administradoras de pagos y redes de adquirencia que operan los verifones utilizados en los establecimientos comerciales.
¿Qué ocurriría si desaparecen los verifones?
Si las negociaciones fracasan y las estaciones deciden dejar de aceptar pagos con tarjetas, el principal impacto recaería sobre los consumidores.
Los clientes tendrían que pagar exclusivamente en efectivo o buscar otros medios de pago que pudieran habilitar las estaciones, lo que implicaría mayores inconvenientes para quienes acostumbran utilizar tarjetas de crédito o débito en sus compras de combustible.
La medida también podría afectar a empresas que utilizan tarjetas corporativas para controlar el consumo de combustible de sus vehículos, así como incrementar el manejo de efectivo en las estaciones de servicio.
Por el momento, ese escenario queda en suspenso. Con el plazo de 30 días acordado entre Anadegas y el Gobierno, ambas partes buscarán una solución que permita mantener los pagos electrónicos sin que, según el gremio, las comisiones continúen erosionando la rentabilidad de las estaciones.
