
Persisten desafíos, sin embargo, Costa Rica y RD figuran entre los países con mayores avances regulatorios en sostenibilidad y reducción del desperdicio alimentario
En América Latina y el Caribe, el 38 % de la población enfrenta algún nivel de inseguridad alimentaria y cerca de 43 millones de personas padecen hambre, según cifras citadas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). A esto se suma otro dato que preocupa a la industria y a los organismos internacionales: el 11.6 % de los alimentos producidos en la región se pierde o se desperdicia cada año.
Estas cifras fueron planteadas en una conversación encabezada por Bruno Basile, director de Comunicaciones para Centroamérica y el Caribe de Tetra Pak, durante una mesa redonda realizada en Santo Domingo, donde se discutió el papel de la industria alimentaria en la transformación hacia modelos más sostenibles.
En ese contexto, Basile explicó que la pandemia representó uno de los momentos más críticos para comprender la importancia de los sistemas alimentarios y la fragilidad de las cadenas de suministro a nivel global. Según indicó, la crisis sanitaria dejó en evidencia cómo la presión sobre la producción, la distribución y la logística impactó directamente el acceso a los alimentos. “Ahí fue cuando nos dimos cuenta del rol fundamental que juegan los sistemas alimentarios en el mundo”, afirmó al referirse a las dificultades de abastecimiento y a las consecuencias que tuvo la escasez sobre distintos sectores de la población.
El ejecutivo destacó a elCaribe que el desafío actual no consiste únicamente en aumentar la producción de alimentos, sino en hacer más eficiente toda la cadena. Compartió que la presión regulatoria internacional y las nuevas exigencias de los mercados han obligado a las empresas a acelerar procesos de innovación relacionados con ahorro energético, reducción del consumo de agua y disminución de emisiones.
“Hoy día vemos cada vez más regulaciones que están llevando a distintas empresas, incluidos nosotros, a que esto no sea un ‘goodwill’ (organización benéfica) o algo de responsabilidad social, sino simplemente una normativa y un mandato que hay que seguir”, expresó en el encuentro.
Sobre los retos para América Latina y el Caribe, señaló que sigue siendo la implementación efectiva de políticas públicas y la generación de cambios culturales vinculados al desperdicio de alimentos y el reciclaje. Al responder preguntas sobre cuáles países muestran mayores avances en la región, mencionó a Costa Rica y República Dominicana como referentes en materia regulatoria.
“Eso no quiere decir que en los otros países de la región no existan intentos de regulación normativa en cuanto al tema de reducción de desperdicios, pero la realidad es que en algunos casos puede que exista la ley, más no la aplicación de la ley. Entonces, me atrevo a decir que estos son los dos países que presentan un mayor avance. Evidentemente hay mucho por hacer”, indicó.
Basile hizo hincapié en el tema de la conciencia ciudadana, “porque el desperdicio de alimentos en la industria, se puede medir y se puede optimizar”.
¿Cuántos de nosotros estamos dispuestos a generar ese cambio, a que esa normativa sea realmente aplicada?, cuestionó. Desde su perspectiva, la transformación requiere abrir más espacios de sensibilización y colaboración entre gobiernos, empresas, organizaciones sociales y ciudadanía.
El ejecutivo señaló que en distintos países de la región existen organizaciones, en su mayoría ONG, que impulsan iniciativas relacionadas con sostenibilidad, reciclaje y reducción del desperdicio de alimentos.
Asimismo, Basile abordó el impacto de la innovación tecnológica en la conservación de alimentos. El ejecutivo manifestó que las tecnologías de procesamiento y envasado aséptico permiten extender la vida útil de productos perecederos sin necesidad de conservantes ni refrigeración antes de abrirse, lo que reduce así las pérdidas a lo largo de la cadena alimentaria. “La tecnología aséptica es un elemento que ha transformado la vida de millones de personas en todo el mundo”, puntualizó Basile.
