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Donde arde la memoria, de Víctor Escarramán

Donde arde la memoria, de Víctor Escarramán

Daniel Olivo Polanco
Especial para elCaribe

El escritor nos hace una nueva entrega de una biografía novelada, la cual denominó “novela policiaca del Caribe”. El argumento narrativo está dividido en tres partes, cada una con su respectivo título: TRONADAS, ILUSIONES y LA OTRA PÁGINA. Con 24 capítulos cortos desarrollados en 307 páginas, el personaje central, el profesor universitario Narciso González (el último revolucionario), más que un protagonista es el antagonista de la historia que tiene como escenario el campus de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y otros lugares afines donde el personaje solía concurrir.

Le digo personaje porque, aunque sea real, una vez que forma parte de una obra literaria, ya es un personaje; el narrador posee licencia y puede sugerir detalles ficticios, valga la libertad narrativa para ayudarse con los hechos. En la novela, el personaje funge como “villano” ante lo que le ha tocado vivir desde temprana edad, dado que es secuencia de un antecedente dictatorial donde el país vivió por treinta años la más cruenta dictadura.

En la novela biografiada hay un ambiente de espionaje, propio de la época, que dota a la trama de un interés intenso y hace al lector interesarse cada vez más por la vida del profesor González. El elemento perseguidor se presenta de principio a fin, buscando profundizar más el nudo al convertirlo en un enigma.

El narrador empieza la historia in media res, es decir, donde la acción se desarrolla de manera activa, sin necesidad de una descripción o alguna floritura que adorne un inicio común. Solo tienen participación aquellos personajes que intervinieron en su vida de manera relevante.

Una biografía es un relato real e histórico cargado de humanidad; por ende, la novela que se narra no deja la ficción a un lado, sino que la incorpora a la diégesis, haciendo que la narración exponga los hechos de manera convincente. Hay hechos que son invariables, pero con el debido tratamiento, en algunos casos poético, el narrador hace uso de recursos retóricos que lo transforman en una realidad estética.

El espionaje, como tema central, según he dicho en los primeros párrafos, es fundamental y propio de las latitudes del Caribe, dados los gobiernos de represión que hemos vivido.

El narrador hace sentir lo humano del personaje ante tanto ímpetu revolucionario: la sensibilidad de su pensamiento plasmada en poesía, su ideología de izquierda orientada al bien común, el padre y su familia entre el miedo de la observación permanente de sus espías, es decir, su calma. Narrar la vida del último revolucionario de otrora, desaparecido en tiempos modernos donde el mundo ya no era el que él conoció, es ajustar su ideología y lucha donde no encajaba. En esto último que he dicho es donde entra nuestra definición: “novela policiaca del Caribe”. Narrar hechos reales en los momentos más destacados de su vida sin perderla, como les sucedió a buena parte de sus compañeros, fue cosa de suerte.

El narrador lo sitúa en un tiempo difícil; haberse escapado de una muerte inmediata y, después, en una reforma moderna del mismo gobierno, desaparecer donde ni la dictadura ni la represión existían, es lo interesante de esta biografía.

Por ejemplo: ¿qué hace que la biografía novelada de Mon Cáceres del escritor Molina Morillo sea interesante? El espionaje, el tiranicidio de Ulises Heureaux fuera de planeamiento y que, a pesar de su error, salió bien. Luego, la trama espionajil se extiende al asesinato del presidente Mon Cáceres, es decir, una serie de hechos acaecidos en cadena que la imaginación desconocía. La novela biográfica de Mon Cáceres es un contrapunto: cambia los hechos por completo. Es una novela propia del Caribe, donde la víctima resulta ser el héroe.

Y volviendo a Narciso González, destaca ese cambio de época donde al personaje en cuestión pudieron haberlo desaparecido en esos años de represalia y no ocurrió. Los convulsos años de los gobiernos de Joaquín Balaguer son donde el narrador cuenta su antecedente como activista y dirigente de la Federación de Estudiantes. Pues la novela es un punto de giro temporal técnicamente narrado; los hechos acaecidos en los doce años de Balaguer hacen que el narrador formalice un tiempo secuencial o cronológico sacando al personaje de su tiempo y cayendo en otro donde sigue gobernando el mismo presidente Balaguer, pero donde la juventud ya piensa en tecnologías y en la búsqueda del dinero fácil. Con esta atmósfera es donde el punto de giro tiene lugar, es decir, se mantiene el contenido revolucionario en la mente del personaje, aunque ajeno a la motivación del colectivo juvenil de los tiempos modernos.

Trama: el personaje del profesor universitario Narciso González es espiado por dos personajes de ficción: Simé y Mirian, esta última asignada a la Federación de Estudiantes. El primero (asignado en el tiempo actual de la novela) se mantiene mirando y observando sus movimientos para luego informar a sus superiores. Simé, como todo espía, vive detrás de su objetivo y es quien más lo conoce. De hecho, sabe para qué da el profesor y reconoce que es un tipo inofensivo e idealista; pero sus superiores, buscando un pretexto de culpabilidad y de individuo non grato para la salud del gobierno, le piden al espía que ofrezca datos probatorios que lo incriminen si es posible. Es decir, aunque el nuevo gobierno ya no es el de los doce años, todavía quedan células serviles que, por prebendas, aún se dan a la tarea de manejarse como la vieja guardia.

“Es normal dijo Ismail. Tu trabajo por los próximos meses será espiarlo a él. Para eso, la sugerencia es que te acerques y trates de ser su amigo; no te asustes, es un trabajo que todos hemos hecho”. p. 198

Aunque los escenarios cambian a la vez que la trama se desarrolla, el interés de su persecución sigue el hilo conductor.

Es obvio que el narrador no busca un detective especializado ni mucho menos lo necesita, ya que a la víctima sus detractores la hacen ver como villano en la diégesis y, además, es quien va a morir como desenlace final. Este es el estilo de “novela policiaca” del Caribe.

“Era habitual, en los gobiernos, que el contraespionaje operara en las sombras: nunca se sabía quién era quién”. p.199
El narrador se vale de diálogos directos e indirectos para mostrar la intensidad real del espíritu revolucionario del personaje central; también certifica la narratología con discursos verídicos y constatables que marcan la historia del país. Discursos que se interpretaron, según las diferentes mentes de la época, como burla, apología, idolatría, etc. (el panegírico leído y compuesto por Balaguer ante el féretro del dictador).

Otro detalle que aumenta la actividad del espionaje son los movimientos de la CIA desde los tiempos del dictador: las operaciones de búsqueda de posibles sospechosos de actividades comunistas, cosa que la nación americana no iba a tolerar en la latitud del Caribe. Por otra parte, el Servicio de Inteligencia (SI) y, luego ampliadas las siglas a Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), era el terror de los jóvenes de izquierda de la época.

“Los espías del balaguerismo y la CIA acechaban en las sombras”. p. 202

Otra cosa que enriquece la narratología son los discursos televisivos y los artículos en la prensa escrita: la revista Fuego Cruzado de la época de los doce años y las misivas. La novela está narrada con detalles esenciales de los hechos, todo vinculado a una crónica de una muerte anunciada. Más que una biografía novelada, se extiende como un libro de consulta histórica dados los datos que aparecen escritos como referencias.

Hay que destacar que el narrador lleva, de manera dosificada y como parte de la estilística, unos párrafos poéticos según el caso. La poesía es propia en la novela porque el profesor era decimero y llegó a presentar obras de teatro.

Estamos hablando de un intelectual a carta cabal, un hombre de ley y de letras.

“De que hay conspiradores controlados por la CIA, / es una fría que no me causa rubores;/ se sospecha sin temores/ que los yanquis se jartaron/ y que les entraron a palos / al general preferido que ya hoy no es un herido/ y sí un pobre diablo/ en uniforme de mendigo. //” p.117

“Narciso se estrenó en la dramaturgia con la obra: Muerto sin sepultura, evocaba la memoria colectiva…” p.184

Otra condición humana que el narrador expone es el amor. Aquí no hay actividad sexual per se, sino un romántico tratamiento narrativo que hace de la novela un atractivo poético y fílmico. El personaje principal no es un James Bond o un Marqués de Sade.

“Narciso y Naty hablaban con serenidad, envueltos en una atmósfera de noviazgo y compromiso”. p. 193

“…Naty y Narciso sintieron cómo la electricidad contenida desde hacía meses buscaba una salida. Fue en mitad de una escena banal, cuando los colores de la pantalla iluminaban a ratos sus rostros, que Narciso giró el rostro y la besó. Fue un beso tembloroso y largo”. p.195

Con una cubierta de fondo negro luctuoso y una foto en montaje se presenta el libro Donde arde la memoria, del escritor Víctor Escarramán, donde se biografía en novela a quien fue la última figura revolucionaria que osó perseguir y cruzar el portal del tiempo para cumplir una cuenta pendiente con el presidente y el gobierno de turno. Entendía que, mientras él viviera, permanecería ardiendo su memoria en una lucha reivindicativa de los valores por los que su padre luchó también. Se trataba de un enfrentamiento a ultranza donde uno de los dos debía sucumbir.