
La clave está en elegir el matiz adecuado y combinarlo con materiales y texturas que potencien su belleza
Esta temporada, la presencia de los tonos verdes se expande y evoca paisajes naturales, serenidad y sofisticación. Menta, pistacho, salvia, matcha, musgo, bosque y oliva conforman una paleta capaz de adaptarse a diferentes estilos y ocasiones, aportando frescura, equilibrio y personalidad. La popularidad del verde no responde únicamente a una cuestión estética. Su capacidad para transmitir calma, bienestar y conexión con el entorno lo ha convertido en uno de los recursos más valiosos del interiorismo actual. Desde el delicado menta hasta el sofisticado oliva, cada tonalidad ofrece una manera diferente de llevar la naturaleza al interior del hogar y crear espacios que invitan a vivir con más equilibrio y confort.





Verde menta
Ideal para espacios pequeños o con poca luz natural, el verde menta aporta amplitud visual y una sensación inmediata de frescura. Funciona especialmente bien en cocinas, baños y dormitorios. Combínalo con: Blanco roto y marfil. Maderas claras como roble o fresno. Fibras naturales como ratán, lino y algodón. Detalles en vidrio y cerámica artesanal.
Pistacho
Más vibrante que el menta, pero igual de amable, el pistacho añade personalidad sin saturar el ambiente. Es una excelente opción para salones, zonas de trabajo y espacios familiares.
Combínalo con: Tonos arena y beige, mostaza suave, madera natural, accesorios en negro mate para aportar contraste.
Salvia
Suave, elegante y extremadamente versátil, el verde salvia se ha convertido en uno de los colores más utilizados en decoración contemporánea. Transmite serenidad y combina con prácticamente cualquier estilo, desde el nórdico hasta el clásico renovado. Blanco cálido, piedra natural, tonos topo y gris suave y latón envejecido y acabados dorados discretos.
Matcha
Este tono, inspirado en el famoso té japonés, aporta una estética orgánica y actual. Resulta perfecto para quienes buscan incorporar color de forma sutil.
