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Crías de Tiranosaurio Rex: el tamaño inesperado al nacer que sorprende

Crías de Tiranosaurio Rex: el tamaño inesperado al nacer que sorprende

El Tyrannosaurus rex fue uno de los dinosaurios carnívoros más imponentes que pisaron la Tierra, con dientes del tamaño de plátanos y una mordida capaz de partir huesos.

Este gigante habitó en lo que hoy es América del Norte —específicamente zonas de Montana, Dakota del Sur y Wyoming— entre hace 68 y 66 millones de años, durante el Cretácico tardío.

Un equipo de científicos del Reino Unido, Canadá y Estados Unidos ha revelado un hallazgo sorprendente: las crías del Tyrannosaurus rex nacían del tamaño de un gato doméstico y pesaban menos de 2,3 kilogramos, según la investigación publicada en la revista Biology.

Cuando estos dinosaurios alcanzaban la adultez, llegaban a pesar hasta 8 toneladas, pero sus recién nacidos cabían cómodamente en los brazos de una persona.

Los científicos revisaron colecciones de museos y hallaron huesos y dientes diminutos de tiranosaurios que habían quedado sin clasificar durante décadas (Revista Biology)

Lo que más impacto causó no fue el tamaño, sino lo que esas crías hacían con él: nacían listas para moverse y cazar por sí mismas, con una dependencia casi nula de sus progenitores.

Los investigadores examinaron colecciones de museos en busca de huesos diminutos y dientes en depósitos del Cretácico tardío en América del Norte. Muchos de esos materiales llevaban décadas olvidados en cajones y estantes, sin clasificar.

Fósiles en el olvido

El Tyrannosaurus rex habitó América del Norte hace entre 68 y 66 millones de años, durante el Cretácico tardío./Archivo Imagen Ilustrativa Infobae

Los huesos de dinosaurios bebé son pequeños y frágiles, y por eso suelen pasar desapercibidos en las colecciones de museos. Para confirmar que los restos pertenecían a tiranosaurios, el equipo buscó rasgos anatómicos específicos, como el hueso medio del pie, que en esta familia tiene una depresión profunda al frente y una cresta en la parte posterior.

También seleccionaron dientes diminutos que coincidían con las características conocidas del T. rex. Para estudiar la estructura interna sin dañar los fósiles, realizaron escaneos de alta resolución mediante rayos X de sincrotrón, una tecnología que usa radiación de alta energía para ver el interior de los objetos sin cortarlos.

Esa técnica permitió observar detalles que a simple vista habrían sido imposibles de detectar en materiales tan delicados.

Pequeños, pero ya cazaban

Los escaneos revelaron que el tejido óseo mostraba señales de remodelación por estrés mecánico, lo que indicó que las crías probablemente ya caminaban y corrían poco después de eclosionar.

Los escaneos mostraron señales de estrés mecánico en el tejido óseo y desgaste en los dientes, lo que indicó que las crías del T. rex caminaban y se alimentaban de presas vertebradas. (Archivo Matthew Sherman/Sotheby's vía AP)

Varios dientes presentaban desgaste, un indicio de que se alimentaban de presas vertebradas relativamente grandes, no de insectos ni animales diminutos.

Según los modelos matemáticos del estudio, un T. rex recién nacido habría pesado cerca de 1,7 kilogramos y medido unos 75 centímetros de largo, estimaciones basadas en comparaciones con aves y cocodrilos actuales. En otras palabras, era más o menos del tamaño de un pollo grande, pero ya depredador.

El pariente aún más pequeño

Además de los restos de T. rex, el equipo analizó fósiles de Gorgosaurus, un pariente algo más pequeño que vivió millones de años antes. Los investigadores confirmaron que tanto los huevos como las crías de los tiranosaurios estaban por debajo de los 2,5 kilogramos al nacer, y que llegaban al mundo con la capacidad de moverse y alimentarse sin ayuda.

Las crías de Gorgosaurus habrían sido todavía más livianas: 1,3 kilogramos al nacer, menos que una botella de agua llena. Ese dato muestra que la pequeñez al nacer no era exclusiva del T. rex, sino una característica compartida por toda la familia.

El estudio también estimó que los tiranosaurios ponían entre 15 y 30 huevos por puesta. Esa estrategia de apostar por muchas crías en lugar de pocas dice mucho sobre cómo criaban a sus hijos.

El análisis de Gorgosaurus y T. rex indicó que los tiranosaurios ponían entre 15 y 30 huevos por puesta y tenían una crianza intermedia entre reptiles y aves./ REUTERS/Philippe Wojazer/Archivo

En el plano evolutivo, la crianza del T. rex ocupó un punto intermedio entre reptiles y aves. Los cocodrilos ponen muchos huevos y ofrecen cuidados limitados; las aves ponen pocos y se dedican intensamente a cada cría.

Los tiranosaurios estaban justo en el medio: producían muchas crías pero con menor inversión parental que las aves modernas. Ese lugar en el árbol evolutivo ayuda a entender cómo el cuidado de los hijos fue cambiando a lo largo de millones de años, desde los reptiles hasta los pájaros que hoy pueblan el planeta.

Fuente: Infobae