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Cámaras e IA: la lucha contra incendios rurales usa alta tecnología

Cámaras e IA: la lucha contra incendios rurales usa alta tecnología

En una época donde el cambio climático incrementa el riesgo de incendios rurales y forestales, la detección temprana se posiciona como la estrategia más efectiva para reducir los daños ambientales, productivos y sociales. Desde la Red de Manejo del Fuego Rural señalan que el verdadero reto ya no es solo apagar las llamas, sino localizar los focos en sus primeros momentos. Un incendio detectado en sus primeros cinco minutos puede sofocarse con relativa facilidad; en cambio, dos horas después podría transformarse en un siniestro de grandes proporciones, difícil de dominar.

La llegada de nuevas herramientas tecnológicas revolucionó los métodos de vigilancia tradicionales. Hoy en día, la prevención combina imágenes satelitales con redes de cámaras inteligentes dotadas de inteligencia artificial. Los satélites geoestacionarios permiten vigilar enormes extensiones del territorio casi en tiempo real, mientras que los de órbita baja ofrecen mayor exactitud para localizar pequeños puntos de calor. A esto se suman los satélites argentinos SAOCOM, cuyos mapas de humedad del suelo ayudan a identificar zonas con mayor probabilidad de ignición antes de que ocurran los incendios.

En la superficie terrestre, las cámaras ópticas de alta resolución e infrarrojas, colocadas en torres o estructuras elevadas, son un apoyo esencial. Gracias a sistemas de visión computacional, estos aparatos diferencian el humo de otros fenómenos atmosféricos y captan radiación térmica incluso de noche. Cuando detectan una anomalía, calculan de forma automática la ubicación exacta del foco y envían una alerta inmediata a los centros de monitoreo, reduciendo el tiempo de respuesta a menos de cinco minutos.

La ‘hora de oro’

Desde la Red Nacional de Manejo del Fuego aseguran que intervenir durante la denominada “hora de oro”, puede evitar que el incendio se expanda (Infobae)

Los expertos coinciden en que ninguna de estas herramientas es suficiente por sí sola. Mientras los satélites ofrecen una visión estratégica y cobertura de grandes áreas, las cámaras terrestres aportan la velocidad necesaria para actuar durante la llamada ‘hora de oro’, el lapso crítico en el que un ataque inicial puede impedir que el fuego se propague. No obstante, instalar estas redes demanda inversiones considerables en infraestructura, comunicaciones, mantenimiento y operación continua.

Manejo del fuego: el modelo a expandir

En este marco se ubican los Consorcios de Manejo del Fuego, considerados la estructura más eficaz hoy en el país para articular esta conexión. Permiten que empresas, productores y entidades públicas compartan infraestructura, coordinene alertas y ejecuten respuestas integradas. Al detectar un foco, las alarmas se conectan directamente a las centrales de despacho, notificando de inmediato a bomberos voluntarios y defensa civil.

Afirman que, cuando los consorcios operan de forma integrada, se consigue:

  • Optimizar recursos críticos: Coordinación previa de pistas de aterrizaje, reservorios de agua en campos privados, maquinaria pesada y repetidoras de comunicación.
  • Responder más allá de cualquier frontera: Los incendios no respetan alambrados ni límites municipales; la respuesta operativa unificada evita la duplicación de esfuerzos y las zonas ciegas.
  • Proteger la economía regional: Contener el fuego en su fase inicial resguarda vidas, bienes, empleo rural, infraestructura vial y eléctrica, y recursos productivos.

Aseguran que los Consorcios de Manejo del Fuego son actualmente, la estructura más eficaz para articular la vinculación público - privada, frente a los incendios rurales (AP Photo/George Walker IV)

Actualmente, los sistemas de detección automatizada se concentran sobre todo en zonas forestales de la Mesopotamia y el Delta del Paraná, impulsados por el sector privado. Esto deja amplias regiones del país sin cobertura tecnológica adecuada.

Ante esta realidad, la Red de Manejo del Fuego Rural —una alianza colaborativa que reúne a representantes de consorcios de manejo de fuego, ACEs, asociaciones forestales y rurales, y todo organismo con interés y acciones directas en la prevención, presupresión y supresión de incendios rurales— sugiere fortalecer modelos de financiamiento compartido que involucren al Estado nacional, las provincias, empresas, municipios, organismos internacionales y los Consorcios de Manejo del Fuego, considerados la herramienta más eficiente para coordinar recursos, compartir infraestructura y responder de manera integrada.

“Invertir en detección temprana no es un gasto, sino la política de prevención más costo-eficiente”, concluyen los especialistas, al advertir que prevenir incendios requiere, más que nunca, cooperación y acción conjunta.

Fuente: Infobae