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Calor extremo trastorna la vida del 90% de estadounidenses, revela sondeo

Calor extremo trastorna la vida del 90% de estadounidenses, revela sondeo

Durante el último año, el calor extremo ha modificado la vida cotidiana de la mayoría de los ciudadanos en Estados Unidos, con repercusiones que se notan cada vez más en los recibos de luz, el descanso, los desplazamientos y las actividades recreativas. Así lo indica un reciente sondeo realizado por Associated Press en conjunto con NORC Center for Public Affairs Research, cuyos datos fueron recogidos en julio de 2026.

Según el informe, 9 de cada 10 adultos afirmaron que las altas temperaturas tuvieron al menos un efecto menor en su día a día, una cifra superior al 83% registrado dos años atrás. El estudio también evidenció que los encuestados mencionaron más consecuencias en casi todas las categorías analizadas, con incrementos notables en el Medio Oeste y el Oeste del país.

Un hallazgo clave del trabajo de campo responde directamente a la pregunta central. El sondeo de AP-NORC determinó que el calor extremo ya no es percibido solo como un fenómeno meteorológico estacional en Estados Unidos: afecta los gastos del hogar, altera las costumbres, obliga a replantear viajes y reduce el tiempo que se puede pasar al aire libre para una gran parte de la población.

La señal más extendida se observó en el rubro energético. Cerca de 8 de cada 10 estadounidenses señalaron que el calor extremo tuvo un impacto, ya sea mayor o menor, en sus facturas de electricidad, frente al 69% medido en julio de 2024. Entre quienes residen en el Medio Oeste, el 44% indicó un impacto significativo en ese gasto, por encima del 29% de hace dos años.

Nueve de cada diez adultos en Estados Unidos dijeron que las altas temperaturas tuvieron al menos un impacto menor en sus vidas, por encima del 83% de dos años antes (REUTERS/Cheney Orr)

Facturas más elevadas y rutinas bajo presión

El uso más intensivo del aire acondicionado figura entre los factores que ayudan a explicar ese incremento del gasto doméstico, en una coyuntura donde los precios de la electricidad han cobrado mayor relevancia política en los últimos años. La encuesta no atribuye el encarecimiento únicamente al clima, pero sí muestra que las olas de calor impulsan una mayor demanda energética.

El impacto no se limita a la economía familiar. Alrededor de 7 de cada 10 adultos declararon que el calor extremo afectó de forma mayor o menor las actividades al aire libre de sus familias, en comparación con cerca de 6 de cada 10 en 2024. También aumentaron las menciones sobre alteraciones en el sueño, en las rutinas de ejercicio, en los traslados y en la organización de reuniones o celebraciones.

Viajes, descanso y vida al aire libre

Entre los cambios más notorios, aproximadamente 4 de cada 10 estadounidenses indicaron que las temperaturas extremas modificaron sus planes de viaje o vacaciones, cuando en 2024 esa proporción rondaba una cuarta parte. En el Oeste, el porcentaje de personas que reportó un impacto significativo sobre los viajes subió de 12% a 21%, según el informe de AP-NORC.

Elisa Bracamonte, enfermera retirada de 74 años que vive en Tucson, Arizona, compartió en Associated Press que reorganizó caminatas, salidas y encuentros familiares debido al incremento del calor.

Cada verano, parece que hace más y más calor”, señaló.

También explicó que necesita levantarse a las 5 de la mañana para caminar antes de las 6, porque hacia las 7 la temperatura ya ronda los 26,7°C (80°F). Bracamonte sostuvo además que el clima altera los encuentros con familiares repartidos entre Texas y el norte de Arizona, donde incendios e inundaciones interfieren con los desplazamientos.

El calor extremo afectó las facturas de electricidad de cerca de ocho de cada diez estadounidenses y elevó el peso del gasto energético en los hogares (REUTERS/Adam Gray)

El mapa regional del impacto

Los cambios más drásticos respecto a 2024 se concentraron en el Medio Oeste. Allí crecieron las proporciones de personas que describieron un impacto significativo del calor extremo sobre la factura eléctrica, las actividades al aire libre, el sueño, las mascotas, los viajes y el calendario de eventos como bodas o reuniones familiares.

En el Oeste, la encuesta registró aumentos en los efectos sobre actividades al aire libre, ejercicio, descanso, mascotas, vacaciones, horarios de eventos y trabajo o desplazamientos.

Mientras que en el Sur y el Noreste, el panorama se mantuvo más estable en la mayor parte de los rubros, aunque en el Sur aumentó la proporción que reportó alteraciones en la fecha de distintos eventos.

La científica climática Jennifer Francis, del Woodwell Climate Research Center, que no participó en el sondeo, aseguró en AP que las olas de calor peligrosas son más frecuentes, más intensas y más persistentes en varias zonas del planeta, incluidos estados del Oeste y del Medio Oeste de Estados Unidos. También señaló que los períodos prolongados de calor y sequía golpean la salud y el bolsillo.

Cerca de cuatro de cada diez estadounidenses indicaron que las temperaturas extremas alteraron sus planes de viaje o vacaciones, con una suba marcada en el Oeste (REUTERS/Elizabeth Frantz)

Más impacto personal, menos consenso sobre el cambio climático

A pesar de un mayor reconocimiento del efecto cotidiano del calor extremo, la encuesta detectó una caída en la proporción de estadounidenses que creen que el cambio climático está ocurriendo. El 66% sostuvo que sí ocurre, frente al 73% que había respondido de esa manera en septiembre de 2025, según la comparación incluida por AP-NORC.

El relevamiento indicó que el descenso fue más visible en el Sur, mientras que en el Noreste y el Medio Oeste creció la proporción de quienes afirman que el cambio climático no está ocurriendo.

Entre quienes sí creen en ese fenómeno, el 57% lo atribuye por completo o mayormente a la actividad humana, el 32% reparte la causa entre factores humanos y cambios naturales, y el 9% lo vincula sobre todo con causas naturales.

También surgieron diferencias por edad e identidad partidaria. Los menores de 30 años se mostraron más propensos que los mayores de 60 a atribuir el cambio climático principalmente a la actividad humana.

Aunque creció el impacto personal del calor extremo, bajó al 66% la proporción de estadounidenses que creen que el cambio climático está ocurriendo (AP Foto/Joshua A. Bickel, Archivo)

Associated Press también recogió el testimonio de John Hazel, investigador de escenas del crimen de 33 años en Waco, Texas, quien dijo que cuando era niño llegar a 37,8°C (100°F) parecía algo raro y ahora ocurre de forma cotidiana.

La encuesta realizada por la agencia en colaboración con la Universidad de Chicago tuvo un margen de error del 3,7%, se llevó a cabo entre el 23 y el 27 de julio de 2026, y se basó en una muestra nacional de 1.165 adultos.

Fuente: Infobae