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Aumentan las solicitudes dominicanas para viajar a Europa

Aumentan las solicitudes dominicanas para viajar a Europa

El visado Schengen se ha convertido en uno de los principales requisitos para los dominicanos que desean viajar a gran parte de Europa, una realidad que tiene sus raíces en decisiones adoptadas décadas atrás cuando varios países europeos comenzaron a eliminar sus fronteras internas y a reforzar los controles para los viajeros procedentes de naciones externas al bloque.

La implementación del sistema Schengen dio paso a una estructura migratoria cada vez más estricta. Con la aprobación de normativas europeas que clasificaban a los países según sus requisitos de entrada, República Dominicana quedó incluida entre las naciones cuyos ciudadanos necesitan visa para acceder al espacio Schengen, condición que aún mantiene.

A pesar de que el país es una de las economías más dinámicas del Caribe, las autoridades europeas continúan evaluando factores como la migración irregular, las solicitudes de asilo, la seguridad documental y el comportamiento estadístico de los viajeros para determinar posibles cambios en esa clasificación.

La inclusión dominicana estuvo relacionada con fenómenos migratorios registrados durante la década de 1990, cuando un importante flujo de ciudadanos se trasladó hacia España y otros destinos europeos. Con el tiempo, esa situación llevó a que República Dominicana fuera catalogada como un país de riesgo migratorio, una condición que ha resultado difícil de modificar.

Aunque el crecimiento económico, el desarrollo turístico y el fortalecimiento institucional del país han avanzado significativamente, Bruselas mantiene el foco en aspectos vinculados al control migratorio, la cooperación policial y el cumplimiento de las normas de readmisión.

El espacio Schengen tampoco abarca a toda Europa. Mientras países como Noruega, Islandia y Suiza forman parte del sistema sin pertenecer a la Unión Europea, naciones como Reino Unido e Irlanda optaron por mantener políticas migratorias independientes.

Con el paso de los años, el bloque europeo ha reforzado sus mecanismos de seguridad. Los atentados terroristas ocurridos en distintas ciudades europeas y la crisis migratoria de 2015 impulsaron medidas más estrictas de vigilancia, intercambio de información y control fronterizo.

La eliminación del requisito de visado para ciudadanos de Colombia y Perú en 2015 despertó expectativas en República Dominicana. Sin embargo, esos procesos estuvieron acompañados de extensas evaluaciones técnicas relacionadas con migración, seguridad documental y cooperación institucional, además del respaldo político necesario dentro de las instituciones europeas.

Actualmente, cualquier modificación en la política de visados requiere la participación de la Comisión Europea, el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea, donde influyen tanto criterios técnicos como factores políticos relacionados con la inmigración.

Las estadísticas también desempeñan un papel relevante. Durante 2024, los dominicanos presentaron alrededor de 74 mil solicitudes de visado Schengen y más de 16 mil fueron rechazadas, situando la tasa de denegación por encima del promedio global del sistema. Para las autoridades europeas, estos indicadores son utilizados para evaluar el perfil migratorio de cada país.

Como parte de los esfuerzos para fortalecer sus credenciales internacionales, República Dominicana puso en circulación el pasaporte biométrico en enero de 2026, incorporando estándares internacionales de seguridad documental. No obstante, este avance constituye solo uno de varios factores considerados por Europa al momento de revisar sus políticas migratorias.

Mientras tanto, la Unión Europea continúa desarrollando nuevos mecanismos tecnológicos de control, como el sistema ETIAS y el Entry/Exit System (EES), herramientas destinadas a supervisar con mayor precisión los movimientos de viajeros no europeos.

En ese escenario, la posibilidad de que República Dominicana logre la eliminación del visado Schengen dependerá no solo de mejoras técnicas y documentales, sino también de la percepción que mantengan las autoridades europeas sobre el comportamiento migratorio de los ciudadanos dominicanos.