
La diabetes tipo 5 ha emergido como una nueva categoría de la enfermedad que podría afectar a millones de personas en el mundo, especialmente en países donde la desnutrición sigue siendo un problema de salud pública. Aunque fue reconocida oficialmente por la Federación Internacional de Diabetes (FID), todavía existe debate dentro de la comunidad científica sobre si debe considerarse una forma independiente de diabetes.
Un diagnóstico que no encajaba
Cuando los médicos diagnosticaron diabetes a Noella Mukumbi, una peluquera de 30 años y madre de dos hijos de la República Democrática del Congo, creyeron que el tratamiento convencional con insulina sería la solución. Sin embargo, ocurrió lo contrario.
Tras comenzar con las inyecciones diarias, Noella empezó a experimentar mareos constantes, pérdida del equilibrio e incluso episodios de desmayo.
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“Estaba arreglando la ropa de los niños y luego mi esposo me encontró en el suelo gritando”, relató al Servicio Mundial de la BBC.
Después de años de seguimiento médico, especialistas concluyeron que probablemente padecía diabetes tipo 5, una condición poco conocida y frecuentemente confundida con otros tipos de diabetes.
¿Qué es la diabetes tipo 5?
La diabetes es una enfermedad que afecta a más de 830 millones de personas en todo el mundo y se produce cuando el organismo no puede regular correctamente los niveles de azúcar en la sangre.
Mientras que la diabetes tipo 1 ocurre cuando el sistema inmunológico destruye las células que producen insulina, y la tipo 2 está relacionada con la resistencia a esta hormona, la diabetes tipo 5 tendría un origen diferente.
Los investigadores creen que esta condición está asociada con la desnutrición crónica durante etapas clave del desarrollo, especialmente en la infancia y la adolescencia.

La falta prolongada de nutrientes puede afectar el crecimiento y funcionamiento del páncreas, órgano encargado de producir insulina. Como resultado, las personas afectadas generan cantidades insuficientes de esta hormona, aunque continúan produciéndola.
El peligro de un tratamiento equivocado
Uno de los mayores desafíos de la diabetes tipo 5 es que puede ser confundida con otros tipos de la enfermedad.
Según los especialistas, estos pacientes suelen ser extremadamente sensibles a la insulina, por lo que las dosis utilizadas habitualmente pueden provocar una caída peligrosa de los niveles de azúcar en sangre, conocida como hipoglucemia.
La doctora Meredith Hawkins, directora del Instituto Mundial de Diabetes de la Facultad de Medicina Albert Einstein, considera que esta situación representa un problema grave.
“Muchos de estos jóvenes con los que nos hemos encontrado con frecuencia ya no se despertaron por la mañana”, advirtió la especialista al referirse a los riesgos de un diagnóstico incorrecto.
Reconocida por unos, cuestionada por otros
La Federación Internacional de Diabetes reconoció formalmente la diabetes tipo 5 en 2025, convirtiéndola en una categoría diferenciada dentro de la enfermedad.
Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) todavía no la incluye dentro de su clasificación oficial debido a que considera insuficientes las evidencias científicas disponibles.
A pesar de ello, varios investigadores sostienen que el problema podría ser mucho más amplio de lo que se cree y estiman que hasta 25 millones de personas podrían padecer esta condición en distintas regiones del mundo.
Complicaciones similares a otros tipos de diabetes
Al igual que otras formas de diabetes, la tipo 5 puede provocar consecuencias graves para la salud cuando no es diagnosticada o tratada adecuadamente.
Entre las complicaciones más frecuentes se encuentran la ceguera, insuficiencia renal, daño en los nervios, problemas cardiovasculares y heridas de difícil cicatrización que, en los casos más severos, pueden terminar en amputaciones.
Un desafío para la medicina moderna
La creciente atención sobre la diabetes tipo 5 está impulsando nuevas investigaciones para comprender mejor sus causas, identificar a los pacientes afectados y desarrollar tratamientos más seguros y efectivos.
Mientras continúa el debate científico, expertos coinciden en que reconocer las diferencias entre esta condición y otros tipos de diabetes podría ser clave para evitar diagnósticos erróneos y salvar vidas.
