
La pantalla de Telefe fue testigo de un instante cargado de sensibilidad cuando Virginia Lago detuvo el desarrollo de su emisión para compartir algo especial. La conductora, con el papel entre las manos y la voz quebrada, dio paso a una lectura muy esperada: “Quiero leerles algo que ha mandado alguien, realmente muy particular y muy hermoso que se llama María Becerra. Gracias, María. Muchísimas gracias”. Su manera de hablar dejaba ver una mezcla de orgullo y agradecimiento.
Con el papel aún en sus manos, Virginia admitió que el contenido la había conmovido profundamente. Respiró hondo y expresó su deseo de compartirlo con la audiencia. En ese momento, el estudio pareció volverse más íntimo, con una calidez comparable a la de una merienda casera. Luego, comenzó a leer:
Me voy a poner la tele cada vez que pueda a la hora que estás vos, dice, reina hermosa. Qué nostalgia, qué nostalgia. Esta preciosa mujer nos ha acompañado tanto, tanto a todos los argentinos y argentinas. Recuerdo que allá por el 2012, 13, 14, me sentaba siempre con mi abuelita y mi mamá a tomar la merienda con esa voz dulce que te saludaba y se comía su picadita, sus masitas y se tomaba su famoso vinito.
A medida que avanzaba la lectura, la intérprete se notaba cada vez más afectada: apretaba el papel y dejó escapar un suspiro al final. Al concluir la carta, Virginia la sostuvo con afecto y esbozó una sonrisa de gratitud. “Gracias. Muchas gracias, María. Hermoso, hermosa esta cartita. Es una cartita preciosa. Te abrazo fuerte, fuerte. Te quiero”, expresó, con la misma honestidad de quien recibe un obsequio imprevisto. Por unos instantes, el silencio invadió el set, como si la emoción de la actriz se hubiese contagiado a todos los presentes.
El escrito de María Becerra trascendió lo meramente afectivo: se convirtió en un puente entre generaciones. La artista evocó los momentos de su niñez compartidos frente al televisor con su madre y su abuela, algo que también revivió en muchos televidentes.
La vuelta de la actriz a las tardes de Telefe con Historias del corazón significó un reencuentro muy esperado. Después de once años de ausencia, la intérprete regresó con el formato que había salido del aire en 2015. Desde el anuncio, la respuesta del público fue inmediata: las redes se llenaron de mensajes de bienvenida. Muchas personas que crecieron merendando frente a la pantalla revivieron esos instantes al volver a ver a la recordada señora de las masitas y el vinito.
El ciclo llegó junto con el reestreno de Avenida Brasil, la telenovela brasileña que en su época cautivó a la audiencia y que ahora atrae a una nueva camada de seguidores. La elección no fue casual. Como indicó la propia Virginia Lago, “necesitamos un poquito de cariño, necesitamos un poquito el abrazo. Y este programa lo tiene”. La artista admitió que el llamado para volver la tomó por sorpresa. Durante años, la gente en la calle le consultaba cuándo retornaría a la televisión y ella solía responder: “algún día voy a volver”. La convocatoria fue inesperada, pero la felicidad del encuentro quedó clara desde el inicio: “Juro que me tiemblan las piernas. Tanto tiempo… Gracias por estar allí. Estoy realmente emocionada. Los abrazo fuerte, fuerte, fuerte y vamos a compartir pedacitos de vida”.
En varias entrevistas, la conductora manifestó su anhelo de que la ficción argentina vuelva a tener espacio en la televisión abierta. “Hay tantos escritores, directores, actores que estamos esperando hacer ficción. Hagamos ficción porque a la gente le gusta que le cuenten cuentos”. Asimismo, defendió la conexión especial que genera la TV de aire con el espectador, sobre todo frente al crecimiento del streaming. Para ella, este medio permite un ida y vuelta cariñoso que ninguna plataforma puede igualar.
Durante su ausencia de la pantalla, la presencia de Virginia Lago se mantuvo viva gracias a los videos que la mostraban invitando a tomar un “matecito, un vinito, un bizcochito”. Esas grabaciones circularon en redes y la acercaron a nuevas audiencias. Al comienzo, la viralización la desconcertó, pero luego la interpretó de manera positiva. “Los chicos se divertían, pero sanamente. No era una cosa agresiva: era una cosa cariñosa y eso a mí me gustó”.
Con más de seis décadas frente a las cámaras, la trayectoria de Virginia Lago es innegable. Debutó en la televisión en los años 60 con participaciones en La familia Falcón y El amor tiene cara de mujer. Historias de Corazón nació en 2013 por iniciativa de Tomás Yankelevich, cuando Telefe buscaba dominar las tardes. Fue precisamente Lago quien le dio vida y calidez al proyecto, transformándolo en un punto de encuentro y memoria para distintas generaciones.
Fuente: Infobae
