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Una madre embarazada con muerte cerebral es mantenida con vida; su familia lo llama “tortura”

Una madre embarazada con muerte cerebral es mantenida con vida; su familia lo llama “tortura”

Georgia, EE.UU. – Adriana Smith, una joven enfermera de 30 años, fue declarada con muerte cerebral tras sufrir coágulos de sangre en el cerebro. Tenía solo nueve semanas de embarazo. Hoy, tres meses después, su cuerpo sigue conectado a máquinas de soporte vital por decisión del hospital y en cumplimiento con las leyes antiaborto del estado de Georgia.

La familia de Adriana, rota por el dolor, califica la situación como una verdadera pesadilla. “Esto es una tortura para mí. Veo a mi hija respirando junto al respirador, pero no está allí”, expresó entre lágrimas su madre, April Newkirk.

Adriana deja un hijo de siete años y un entorno familiar que aún no ha podido tomar decisiones propias sobre su cuerpo.

El hospital, donde ella misma trabajó como enfermera, argumenta que interrumpir el soporte sería ilegal bajo la ley LIFE de Georgia, que prohíbe terminar embarazos después del latido fetal, salvo excepciones que no aplican cuando la madre ya ha sido declarada muerta.

El feto, al que la familia ha nombrado Chance, ha sido diagnosticado con hidrocefalia —una condición que podría comprometer gravemente su desarrollo.

Aun así, la familia ha expresado que lo amará en cualquier condición en la que llegue al mundo.

El caso ha reavivado el debate sobre las leyes de aborto en Estados Unidos, especialmente en situaciones extremas como esta, donde los derechos de una madre fallecida quedan en segundo plano ante la prioridad legal del feto.

Expertos advierten que las probabilidades de que Chance nazca sano son mínimas, y que el cuerpo de Adriana podría no resistir hasta agosto, cuando se estima que podría nacer por cesárea.

Mientras tanto, la familia continúa en un limbo doloroso, rogando por claridad, humanidad y respeto en medio de un proceso que describen como “un espectáculo de horror absoluto”.