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“Un presidente cuando se va entra en un estado de preocupación”

“Un presidente cuando se va entra en un estado de preocupación”

El actual proceso político implica una transición para Luis Abinader: el paso de presidente a expresidente

La transición de la condición de presidente de la República a expresidente, está marcada por malas experiencias en el país. Antonio Guzmán, 34 días antes de dejar la Presidencia a uno de sus compañeros de partido, se suicidó en el Palacio Nacional, el 4 de julio de 1982. Su sucesor, Salvador Jorge Blanco, luego de entregar el poder en 1986, fue condenado a 20 años por corrupción. Joaquín Balaguer, antes de cumplir un año fuera del poder que dejó en agosto de 1996, fue notificado por la fiscalía del Distrito Nacional, por el caso del asesinato de Orlando Martínez. Los últimos tres expresidentes del país, Hipólito Mejía, Leonel Fernández y Danilo Medina, han recibido ataques, acusaciones de corrupción y sometimiento a la justicia de sus más cercanos colaboradores, por supuestos actos de dolo en la administración pública.

Con esos antecedentes, en poco más de dos años, el 16 de agosto de 2028, el presidente Luis Abinader tendrá que entregar el poder por mandato constitucional. Antes, en las elecciones del 21 de mayo de 2028, se decidirá quién sustituirá al gobernante en la silla presidencial.

El consultor Marino Berigüete comparte su experiencia y perspectiva sobre la difícil tarea de los presidentes en ejercicio para salir del poder, en República Dominicana y América Latina.

“Un presidente, cuando se va, entra en un estado de preocupación, ansiedad y tiene que ser muy frío y muy político para no sacar un pie el último día sin un control del Estado, es la única manera de salir sin ruido”, sostuvo. Reflexionó sobre la soledad del poder. “Un presidente cuando se acercan los días finales empieza un proceso de preocupación; una cosa es la lógica política, la democracia, el traspaso de mando, pero cuando los días se le van acortando el presidente empieza a sentir lo que es la soledad del poder; de esa soledad del poder se habla mucho, pero es real”, expuso.

Dijo que los presidentes empiezan a sentirla por el cambio de actitud de las personas. Según el consultor, las primeras señales llegan de los insatisfechos. “Cuando al que él no le cumplió, deja de llamarlo, incluso cuando no cumple con un aliado o uno de sus militantes, empiezan a distanciarse y producir ruidos dentro de su propia institución porque empiezan a centrar sus esperanzas en otro candidato, vienen los maltratos verbales, alejamiento, falta de respeto y el presidente empieza a sentir soledad”, expuso Berigüete.

Explicó sobre los síntomas de los colaboradores cuando se acerca el final del Gobierno: “La gente que construyó un sueño empieza a desesperarse y a cometer errores, y los amigos que soñaron con construir un poder con él, diferente, una manera de gobernar diferente, empiezan a decir que son iguales que los mismos que atacan”.

Reflexionó que cuando eso ocurre el entorno que construyó al inicio del Gobierno, se aleja, y se sustituye por otro, pero que la experiencia de los gobernantes los hace manejarse con más cautela porque “ya sabe que el poder acerca o aleja en base a los intereses que maneja”.

“Por eso, cuando se le van acortando las horas, comienza a pensar en el futuro. Piensa en el futuro de su historia, si la persona a la que le va a entregar el poder lo va a maltratar o le va a tener consideración”, observó.

Cuestionado sobre las experiencias que han dejado algunos casos de expresidentes, consideró que el que mejor lo hizo fue Joaquín Balaguer. “Balaguer entregaba si controlaba uno de los poderes porque Balaguer no tenía confianza en los sentimientos, sino en el control que le permitiera negociar si lo iban a maltratar”, explicó. “Aquel presidente que se va sin manejar una parte del poder, sus pasos están en un papel de celofán porque lo deja al azar”, dijo.

Berigüete explicó que hay señales de que los dirigentes del Partido Revolucionario Moderno (PRM), han aprendido. “Hay que sustituir 11 jueces de la Suprema Corte de Justicia y lo han aplazado, cuando tú ves que hay un aplazamiento de los procesos que ya legalmente debieron haber ocurrido es porque ese presidente está dejando que la distancia se acorte a los más cerca de dejar el poder para él poder tener sus alfiles dentro del sistema judicial y es una forma de salir ”, consideró.

Sobre la entrega del poder de Fernández consideró que a pesar de que el traspaso fue a un dirigente de su propio partido, no le fue bien. “Le faltaban el respeto no solamente en el Comité Político, también en las instituciones. Se confío mucho en su salida. Fue tan poco elegante, que el presidente que lo sustituyó lo que dijo fue que encontró un maletín de facturas y vacío”, comentó.

Respecto a Danilo Medina dijo que al parecer la salida del poder lo sorprendió. “No pensó que se iba, lo sorprendió, é entendió que podía sostener el poder, no salió bien, se confió demasiado”, reflexionó. Concluyó que lo ideal para un presidente que le toca entregar el poder es que lo sustituya una a persona en la que pueda confiar. “El poder cambia, no hay una cosa que cambie más que el poder, he visto alfiles que los pone el presidente y a los dos meses no le cogen el teléfono”.

Abinader, desde el PRM hasta toda la sociedad

El catedrático y consultor Elvin Calcaño abordó los retos del presidente Luis Abinader de cara a su salida del poder en 2028. “El primer reto es la transición interna dentro de su partido. Donde desde que el mandatario dijo, desde su relección en mayo de 2024 que no iba a optar por otro mandato, se abrió una lucha por la sucesión en la que su influencia se ha erosionado. En sistemas tan presidencialistas como el nuestro, y que al mismo tiempo contemplan la reelección, cuando se sabe que un presidente ya no va más automáticamente se debilita su posición dentro de su partido. El poder que dentro de ese contexto le queda es el del Estado”, reflexionó. Sobre el segundo desafío dijo: “Es una transición frente a la sociedad. En una sociedad dominicana que evidencia hartazgo con la política tradicional, que en las encuestas un porcentaje importante dice que no prefiere ningún partido de los tres grandes y que forma su opinión de las cosas en el marco de una conversación digital donde nuevas figuras influyen mucho más que los liderazgos partidarios tradicionales. Ese país de las redes sociales y la anti política, que siente que todos los políticos son iguales y que una élite se queda con todo, podría estar transitando hacia la búsqueda de soluciones autoritarias y populistas del estilo Bukele. El presidente se juega, en este terreno, tanto o más que en el de la lucha partidaria al interior del PRM”, concluyó.