
Tailandia.— La ciudad de Hat Yai atraviesa una de las peores crisis de su historia tras ser golpeada por una tormenta que expertos califican como la más devastadora en tres siglos. En cuestión de horas, la lluvia transformó calles enteras en ríos desbordados, dejó comunidades incomunicadas y paralizó casi por completo la movilidad urbana.
Las aguas avanzaron con una velocidad sorprendente, atrapando a miles de personas en viviendas de poca altura y obligando a muchos a buscar refugio en los techos o en los pisos superiores de edificios residenciales.

Vehículos arrastrados por la corriente, negocios inundados hasta el techo y barrios enteros bajo el agua forman parte del escenario desolador que enfrenta hoy la región.
Una carrera contrarreloj por salvar a 30 recién nacidos
Entre las zonas más críticas se encuentra un hospital local cuya maternidad quedó completamente cercada por el nivel del agua.

Allí, 30 bebés recién nacidos permanecen bajo cuidado delicado mientras el equipo médico trabaja sin descanso para garantizar su supervivencia.
Con problemas de energía, acceso limitado a insumos y la imposibilidad de trasladar a los recién nacidos a otro centro, los doctores y enfermeras se mantienen en alerta constante, improvisando soluciones y priorizando los recursos para evitar una tragedia aún mayor.

Operativos de rescate desde el agua
Ante el colapso de las vías terrestres, las autoridades desplegaron unidades de rescate equipadas con botes y sistemas de izado para entregar víveres, medicinas y equipos de emergencia a quienes permanecen atrapados en zonas altas.
En varios sectores, los rescatistas se han visto obligados a usar cuerdas y canastillas para transportar suministros hacia edificios donde familias completas aguardan ayuda desde los pisos superiores.

La magnitud del desastre ha sobrepasado la capacidad local de respuesta, y Hat Yai continúa prácticamente aislada mientras equipos nacionales e internacionales evalúan daños y preparan nuevos recursos ante el riesgo de más lluvias.
Alerta máxima en toda la región
El gobierno mantiene la alerta roja activa y ha pedido a la población no intentar desplazarse por cuenta propia, mantenerse en zonas seguras y atender las indicaciones de los cuerpos de rescate.

Las autoridades temen que el nivel del agua siga aumentando en sectores vulnerables.
La situación sigue en desarrollo y se espera que en las próximas horas se conozcan nuevos reportes oficiales sobre daños y rescates pendientes.
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