
El cohete Starship de SpaceX ejecutó un nuevo vuelo de prueba que atravesó gran parte del planeta, lanzando 20 satélites Starlink de última generación durante la misión.
La nave, de 124 metros de altura, despegó desde las instalaciones de SpaceX en el sur de Texas. La NASA siguió de cerca la prueba a baja altitud, pues representa un avance fundamental para que Starship funcione como módulo de aterrizaje en futuras misiones tripuladas a la Luna.
El trayecto duró una hora y culminó con un amerizaje controlado en el Océano Índico. La nave flotó mientras la transmisión de SpaceX finalizaba, desatando celebraciones entre los empleados en la base de lanzamiento.
Ese resultado, junto con la información obtenida del escudo térmico, explica el entusiasmo expresado por Elon Musk tras la misión.

Según SpaceX, los satélites completaron todas sus tareas antes de reingresar sobre el Océano Índico. Tras salir del dispensador de la nave, contaron con apenas 20 minutos para comunicarse por láser y radio antes de regresar a la atmósfera.
La empresa había reemplazado seis de los 33 motores de la primera etapa después de fallos de encendido que obligaron a cancelar el lanzamiento del 16 de julio de 2026. El intento volvió a postergarse el jueves por la densa nubosidad asociada a la tormenta tropical Bertha.
En esta ocasión, todos los motores se encendieron en el despegue. Sin embargo, no fueron suficientes para un retorno controlado del propulsor, que descendió demasiado rápido y cayó en el Golfo de México.
¿Qué salió mejor que en vuelos anteriores?
Fue el 13.º vuelo del cohete más grande y potente del mundo y el segundo de este año de la versión V3. Al igual que en la demostración previa, ni el propulsor ni la nave pudieron recuperarse, y ambos terminaron en el mar.

La diferencia estuvo en el comportamiento de la nave al final del trayecto. Starship quedó suspendida en posición vertical sobre el Océano Índico, a más de 16.000 kilómetros del punto de partida, antes de hundirse.
SpaceX sostuvo que fue su mejor reentrada hasta la fecha. La nave permaneció intacta y flotó entre unas pocas llamas, en contraste con vuelos previos que acabaron envueltos en fuego, con explosiones al amerizar o con una ruptura en pleno vuelo.
La ingeniera de SpaceX Kate Tice resumió el ambiente en la compañía con dos mensajes de celebración: “Estamos muy entusiasmados con esto”, y describió la misión como “el afortunado vuelo número 13”.
Los datos del escudo térmico que entusiasmaron a Musk
El punto más destacado por Musk fue la información obtenida sobre el escudo térmico durante la reentrada. La nave llevaba sensores para medir la presión extrema a la que quedó sometida durante el lanzamiento.
SpaceX también montó un experimento con las losetas térmicas. La mayoría eran negras, pero algunas se pintaron de blanco para simular la falta de piezas y comprobar la resistencia del sistema.

Además, seis de los satélites Starlink recién liberados llevaban cámaras orientadas hacia la nave. Esas cámaras fotografiaron el escudo térmico al final del vuelo y transmitieron imágenes nítidas incluso cuando Starship aún flotaba en el océano.
SpaceX afirmó que sus ingenieros lograron contactar con cada uno de esos satélites y descargar datos de todos. Ese flujo de información reforzó el valor técnico que la compañía atribuyó al ensayo.
Lo que el vuelo aporta a los planes lunares y de reutilización
SpaceX busca comprobar que el escudo térmico resista el calor de la reentrada antes de intentar traer la nave de vuelta a la plataforma de Starbase. La empresa ya ha usado brazos mecánicos gigantes para capturar un propulsor y pretende hacer lo mismo con la nave, concebida para ser totalmente reutilizable.
La misión también tiene peso para los planes de la NASA. La agencia necesita que Starship complete sus pruebas y alcance la órbita pronto para que los astronautas de Artemis III —tres estadounidenses y un italiano— practiquen el acoplamiento de su cápsula con ella el próximo año.
El administrador de la NASA Jared Isaacman saludó el resultado con un mensaje breve: “Estoy entusiasmado por lo que se aprenderá de esta misión”, escribió en X.
Para SpaceX, el valor principal de este ensayo no estuvo en recuperar las etapas, sino en obtener la información necesaria para reforzar la nave en la reentrada y acercarla a sus próximos intentos de reutilización y operaciones lunares.
Fuente: Infobae
