
Mientras el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) intenta revisar los costos de mudar la carga pesada al horario nocturno, en la acera oficial de la Dirección General de Aduanas (DGA) la postura es de un frío desapego.
En declaraciones exclusivas concedidas a este redactor, el titular de la DGA, Nelson Arroyo, rehusó asumir cualquier cuota de corresponsabilidad en la medida, evidenciando un silencio sísmico que ignora que el transporte es el eslabón final del desaduanamiento y que un puerto sin camiones diurnos es un puerto estancado.
A pesar de que los puertos son parte del origen de ese flujo vehicular, la máxima autoridad aduanera prefiere evadir el tema.
La evasiva como postura oficial
Al ser abordado sobre el impacto que tendrá para el comercio exterior el hecho de que los contenedores despachados no puedan circular en las horas productivas del día, Nelson Arroyo, director de la DGA, cortó el planteamiento de forma tajante, “no, eso… eso no es de nosotros. Nosotros no tenemos nada que ver con eso”, sentenció el funcionario, desvinculando de golpe la operación portuaria del transporte terrestre que la viabiliza.
Ante la insistencia de este reportero sobre la contradicción técnica de la medida, puesto que si se paraliza la carga diurna se interrumpe la cadena de suministro aduanera, el director de la DGA se plantó en un hermetismo defensivo. “Bueno, pero vamos a dejar que ellos desarrollen su medida, ¿verdad? Yo no puedo fijar una opinión sobre eso”, replicó Arroyo.
Incluso cuando se le requirió una valoración neta en su calidad de administrador de las fronteras comerciales del país, cuestionándole si la nocturnidad beneficiaría o afectaría el ritmo de los muelles, el funcionario zanjó el diálogo con una última evasiva: “Vamos a esperar que la medida avance un poquito. No quiero opinar de una medida gubernamental, mientras tanto. Tranquilo”, finalizó el funcionario.
La propuesta del Intrant de restringir el tránsito de camiones durante el día busca aliviar el colapso vial del Gran Santo Domingo, pero su viabilidad económica está bajo fuego. Los transportistas advierten que operar de noche elevará las tarifas por concepto de seguridad, nocturnidad laboral y logística, un costo que inevitablemente impactará al consumidor.
