
Santo Domingo, R.D. – En medio de un ambiente de dolor y música cristiana, este viernes fueron sepultados los restos de Weslin Yerismal Cruz, de 16 años, quien murió tras ser impactada por una bala perdida durante un enfrentamiento entre bandas criminales en el barrio 27 de Febrero.
La joven, descrita como una estudiante ejemplar, fue despedida por familiares y amigos que no ocultaron su indignación.
Su madre, entre lágrimas, clamó justicia frente al féretro: “Mi hija no era mala. Lo único que pido es que esto no quede impune. Que se haga justicia”.
La Policía Nacional informó que ya identificaron al presunto autor del disparo y están a la espera de una orden de arresto para proceder con su captura.
Además, más de 15 personas han sido interrogadas y varias permanecen detenidas mientras las autoridades recopilan pruebas.
De acuerdo con versiones preliminares, el incidente habría sido provocado por una disputa relacionada con un motor, lo que derivó en los disparos que terminaron con la vida de Weslin.
Familiares han señalado que el supuesto agresor vive cerca de la vivienda de la víctima, lo que mantiene la tensión en la comunidad.
Los familiares de Weslin anunciaron que este sábado presentarán una querella formal contra los implicados, exigiendo justicia rápida y efectiva.
“No vamos a descansar hasta que los culpables enfrenten las consecuencias de lo que hicieron”, afirmó un pariente cercano.
Indignación en la comunidad
El caso de Weslin ha generado una ola de indignación en el barrio 27 de Febrero, donde los residentes piden mayores esfuerzos de las autoridades para frenar la violencia.
Este trágico suceso ha reavivado las demandas por seguridad en sectores vulnerables, que viven bajo el constante temor de conflictos entre bandas.
La muerte de Weslin Yerismal Cruz es un recordatorio del costo humano de la violencia, dejando un llamado urgente a las autoridades para implementar medidas efectivas que protejan a los inocentes.

