
La Policía de Investigación (PDI) emitió una alerta este sábado sobre el secuestro virtual, una modalidad de extorsión telefónica que convierte a los menores de edad en el eslabón más vulnerable de esta cadena delictiva.
El engaño opera en dos frentes simultáneos: mientras un delincuente mantiene al menor al teléfono y lo saca de su hogar con engaños, un cómplice contacta a los padres para informarles que su hijo está secuestrado y exige dinero por su liberación.
¿Cómo se ejecuta el engaño paso a paso?
Los extorsionadores eligen a sus víctimas con información previa recolectada desde perfiles públicos en redes sociales:
- Nombres de familiares, direcciones, vehículos y rutinas cotidianas son los datos que obtienen.
- La primera llamada llega desde un número desconocido, privado o extranjero. El delincuente adopta un tono agresivo desde el inicio para generar confusión y miedo en quien contesta.

Al menor se le dan instrucciones precisas para que abandone su casa y se traslade a otro lugar. Durante todo ese trayecto, los delincuentes lo mantienen conectado a la llamada, impidiendo que sus padres puedan ubicarlo.
El pánico como herramienta clave
La incapacidad de los padres para comunicarse con su hijo es la pieza central del engaño. Esa ausencia de respuesta confirma, en apariencia, que el relato del “secuestro” es real.
En algunos casos, los delincuentes envían fotografías del menor como prueba del supuesto plagio. Esas imágenes las toma el propio joven en algún lugar público al que fue conducido por la llamada.
Una vez que la familia realiza el depósito, los extorsionadores cortan la comunicación con el menor. En ese momento, el joven ya puede ser localizado por sus padres, quienes comprenden que fueron víctimas de un fraude.

Señales de alerta para detectar la trampa
- Una llamada que exige un depósito inmediato bajo amenaza y no permite verificar el estado del familiar es la señal más clara de una extorsión. Ninguna institución oficial solicita transferencias bancarias por teléfono.
- La presión del tiempo es una táctica deliberada: los delincuentes imponen plazos muy cortos para impedir que la familia piense con calma o consulte a otras personas.
¿Qué hacer ante una llamada de este tipo?
La primera acción es conservar la calma y no proporcionar ningún dato personal, bancario ni familiar durante la llamada. Si el interlocutor pregunta con quién habla, la respuesta debe ser: “¿Con quién quiere hablar?”.
Antes de tomar cualquier decisión, la familia debe intentar comunicarse directamente con el menor desde otro teléfono. Ese paso simple es suficiente para desarticular el engaño en la mayoría de los casos.

Prevención desde el hogar
De acuerdo con la problemática, la PDI recomienda que los padres conversen con sus hijos sobre este tipo de fraudes para que sepan cómo actuar si reciben una llamada sospechosa. Un protocolo familiar acordado —como una palabra clave de verificación— puede ser determinante.
Compartir información personal en redes sociales con perfiles públicos facilita el trabajo de los delincuentes. Limitar esa exposición y configurar la privacidad de las cuentas reduce de forma directa el riesgo de ser elegido como blanco.
Denuncia y orientación oficial
Bajo ninguna circunstancia se deben realizar depósitos o transferencias ante este tipo de llamadas. Los delincuentes diseñan el engaño precisamente para que la víctima actúe antes de pensar, por lo que detener cualquier transacción es el paso más importante.
La instrucción de la PDI es directa: cortar la comunicación de inmediato y no volver a contestar ese número. Cada segundo adicional en la llamada le da al extorsionador más tiempo para manipular a la familia.

Quienes hayan recibido una llamada de este tipo —o sospechen haberla recibido— pueden acudir a las autoridades para recibir orientación personalizada y formular su denuncia formal. El reporte oportuno permite a los investigadores rastrear los números utilizados y prevenir que otras familias caigan en el mismo fraude.
La Policía de Investigación Cibernética de la PDI atiende estos casos de forma directa. Los ciudadanos pueden comunicarse al 55 5242 6489 o escribir al correo electrónico ciberneticapdi@fgjcdmx.gob.mx para recibir asistencia, orientación preventiva o iniciar el proceso de denuncia.
Fuente: Infobae
