
Distrito Nacional.– Los restos del capitán del Ejército, Samuel Mora Alcántara, fueron devueltos este jueves a los familiares del mismo tras haber sido sometidas a los procedimientos forenses precisos, luego del infatuoso suceso que impresionó a la comunidad del sector Mejoramiento Social, en el Distrito Nacional.
El oficial, de 49 años, fue el autor de un doble crimen que segó la vida de su expareja, Elania Galarza Cabrera, de 35 años, y de su exsuegra, Beatriz Reyes Cabrera, de 65.

Ambas fueron atacadas en su vivienda, donde se encontraban indefensas.
Luego del hecho, el capitán se quitó la vida, cerrando así un episodio de violencia que estremeció tanto al entorno militar como a la sociedad civil.
La entrega del cuerpo sucedió una vez que se hayan completado los estudios forenses y las acciones legales. La familia de Mora adoptó la decisión de trasladar los restos de su cuerpo a la ciudad de San Juan, ahí los serán sepultados y se respetarán los hábitos de la región.
En ese sentido, los suyos desean acabar con este amargo capítulo que, en un principio, modificó la vida de él.

Este suceso no únicamente ha causado malestar y dolor entre las personas involved, sino que además ha causado inquietud en el ámbito institucional, debido a que se trata de un militar en actividad que con su armamento de protección personal asesinó a la mujer.
La Policía Nacional y el Ejército de la República Dominicana han declinado de manera rotunda las conductas en cuestión, calificando las mismas como totalmente distintas a los principios que rigen sus instituciones.
Además del efecto emocional, este caso revuelca nuevamente la necesidad de actualizar los protocolos de ingreso a armamentos de fuego, en particular en situaciones en donde se note una alerta de pre-violencia o de pérdida de la cordura.
Hasta el momento, las personas en el poder han declarado que la investigación se encuentra en curso, con el fin de determinar si existen señales que pudieron haber sido señales de alerta para evitar el fallecimiento.

Vecinos y allegados en el sector Mejoramiento Social aún no salen del asombro.
La colectividad recuerda a Elania por ser una mujer pacífica, mamá dedicada, ya su mamá Beatriz por ser una persona apreciada por todos.
La desgracia ha dejado una marca imborrable, debido a que se trata de un más caso de violencia extrema que provoca fallecimientos en el ámbito doméstico.
En medio del dolor, la sociedad dominicana vuelve a enfrentar las consecuencias de un fenómeno que exige respuestas urgentes: la violencia de género y el acceso irresponsable a las armas.
