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Portugal remontó para eliminar a Croacia

Portugal remontó para eliminar a Croacia

Con goles de Cristiano Ronaldo de penalti a los 68 y de Gonçalo Ramos a los 90+4, los portugueses se impusieron 2-1 para avanzar a octavos de final. Se medirá a España este lunes

Cristiano Ronaldo y Luka Modric se buscaron antes que nadie en el centro del campo. Se abrazaron, intercambiaron banderines y eligieron campo como dos capitanes que han compartido una época, seis temporadas en el Real Madrid y una admiración mutua que sobrevivió a la distancia. En Toronto, el Portugal-Croacia no era solo una eliminatoria: era una frontera sentimental.

Con 41 años Ronaldo y 40 Modric, dos de los cuatro futbolistas que han superado las 200 internacionalidades, el partido tenía aire de despedida. Para uno de ellos, casi con toda seguridad, era el último encuentro de un Mundial.
Portugal evitó que lo fuera para Cristiano, que volvió a marcar en su sexto torneo mundialista, y condenó a Modric a una eliminación cruel, en una noche en la que Croacia rozó la prórroga y se quedó sin el cruce ante España, que este jueves derrotó por 3-0 a Austria.

El partido empezó con imágenes de Diogo Jota en las pantallas del Toronto Stadium y con Modric sacando desde el centro. Croacia avisó primero, a los tres minutos, con un disparo de Ante Budimir que atrapó Diogo Costa. Portugal respondió de inmediato por la izquierda, donde Rafael Leao fue el principal foco de desequilibrio. Bruno Fernandes obligó a intervenir a Dominik Livakovic y Vitinha vio bloqueado su remate.

Roberto Martínez había encargado a Bruno la vigilancia de Modric. Portugal empujó más, tuvo la pelota y acumuló llegadas. Cristiano probó una falta que se estrelló en la barrera, Renato Veiga cabeceó alto un córner y Nuno Mendes encontró espacios por la izquierda. Croacia, más cauta, aceptó defender en su campo y buscar balones largos para Budimir.

La primera parte fue de dominio luso: 69 % de posesión, nueve disparos, seis córners y varias situaciones de peligro, aunque sin acierto. Croacia apenas inquietó, pero tampoco se descompuso.

La segunda mitad cambió el partido. Zlatko Dalic metió a Igor Matanovic por Budimir y Croacia ganó presencia arriba. Kovacic rozó el gol en el minuto 47, pero Diogo Costa respondió. En el 53 llegó el 0-1: un balón desde la derecha cruzó el área, la defensa portuguesa no acertó a despejar e Ivan Perisic, con la izquierda, batió por bajo al portero.

Croacia incluso marcó otra vez, pero el tanto de Matanovic fue anulado por fuera de juego. Portugal respondió con un disparo de Leao al larguero y con un gol de Cristiano también invalidado por fuera de juego tras revisión del VAR. Fue el primero de una larga serie de sobresaltos arbitrales en una noche cada vez más tensa.

El empate llegó en el minuto 67, después de una acción revisada por el VAR en el área croata. Cristiano tomó el balón, lo colocó y marcó el penalti con un disparo más preciso que potente, a media altura, a la derecha de Livakovic. El estadio estalló. El capitán portugués, que poco antes había visto cómo le anulaban un gol por centímetros, volvió a sostener a su equipo.

Croacia no se rindió. Kovacic estrelló un balón en el poste en el 75 y Matanovic obligó a Diogo Costa a otra parada decisiva. Petar Sucic marcó en el 80, pero el fuera de juego volvió a frustrar a Dalic. Cristiano fue sustituido en el 81 por Ruben Neves y Portugal afrontó el tramo final sin su capitán.

Cuando la prórroga parecía inevitable, apareció Gonçalo Ramos. En el 90+3, Rafael Leao puso un balón al área y el delantero portugués ganó el salto para cabecear a la derecha de Livakovic. Portugal celebró el 2-1, mientras un aficionado saltó al campo y fue detenido cerca del banquillo luso.

Pero todavía quedaba una última escena de caos. En el minuto 90+12, Josko Gvardiol mandó el balón al fondo de la red con una definición ajustada que desató el delirio croata y el temor portugués. Croacia celebró el 2-2, mientras los jugadores de Portugal reclamaban una mano en la acción. El VAR validó inicialmente el gol, pero el árbitro Espen Eskas acudió después a revisar la jugada en la pantalla y acabó anulándolo.

La decisión encendió a los aficionados croatas concentrados en el fondo sur, junto a la portería portuguesa. Decenas de botellas de agua cayeron sobre el césped e interrumpieron la reanudación del juego, en un cierre crispado que añadió dramatismo a una eliminación ya dolorosa. El partido terminó entre protestas croatas, alivio portugués y una imagen de época: Ronaldo vivo en el Mundial y Modric de despedida.

Mikel Oyarzabal celebra uno de sus dos goles para el seleccionado de España.

Oyarzábal y Porro clasifican a España

España derrotó 3-0 a Austria en el SoFi Stadium de Los Ángeles y aseguró su clasificación a los octavos de final del Mundial 2026, tras una actuación dominante de principio a fin. El conjunto dirigido por Luis de la Fuente monopolizó la posesión, generó las mejores ocasiones y dejó sin respuestas al equipo de Ralf Rangnick para confirmar su candidatura al título.

La Roja salió decidida desde el primer minuto. Lamine Yamal encabezó un rápido contragolpe que puso de pie al público, pero su zurdazo careció de potencia y fue controlado por Alexander Schlager. Fue el primer aviso de un equipo español que rápidamente tomó el control del balón.

El talentoso extremo del Barcelona comenzó a encontrar espacios tanto por el centro como por las bandas, convirtiéndose en el principal dolor de cabeza para la defensa austríaca. España monopolizó la posesión y manejó el ritmo del encuentro, mientras Austria apostaba por balones largos que rara vez lograban incomodar a la última línea española.

A los 29 minutos llegó una de las grandes polémicas de la primera mitad. Marc Cucurella envió el balón al fondo de la red tras un tiro de esquina, pero el árbitro anuló la acción por una falta de Pau Cubarsí sobre el guardameta Alexander Schlager.

Lejos de bajar la intensidad, España continuó atacando. Mikel Oyarzabal volvió a exigir a Schlager con un potente remate de zurda que encontró una brillante respuesta del arquero austríaco. Sin embargo, aquella jugada solo anticipó lo que estaba por venir.

La recompensa llegó a los 36 minutos. Cucurella desbordó por la banda izquierda y envió un centro raso al punto penal, donde apareció Oyarzabal para definir de primera con la zurda y abrir el marcador con total justicia.

Antes del descanso, la Roja estuvo muy cerca de ampliar la ventaja. Álex Baena ejecutó un tiro libre perfecto que se estrelló en el poste. El rebote favoreció a Lamine Yamal, quien remató de primera, pero nuevamente Schlager respondió con una espectacular atajada para mantener con vida a Austria.

El conjunto de Ralf Rangnick mostró una ligera reacción en el complemento. A los 60 minutos, Saša Kalajdžić dispuso de la ocasión más clara de su selección con un balón aéreo, aunque no logró conectar con precisión frente al arco español.

Esa ilusión duró muy poco. Cinco minutos después, España volvió a golpear. Cucurella inició la jugada con un pase para Álex Baena, quien levantó un centro preciso al segundo palo. Allí apareció Pedro Porro, que irrumpió como un centrodelantero para conectar un cabezazo certero y firmar el 2-0 definitivo.

A los 84 minutos, Lamine Yamal estuvo muy cerca de sumarse a la goleada. El extremo dejó atrás a su marcador con un gran giro y sacó un potente zurdazo, pero una vez más Schlager evitó el gol con una notable intervención. Instantes después, el joven atacante fue sustituido entre los aplausos del público.

La sentencia definitiva llegó a los 88 minutos. Cucurella volvió a convertirse en protagonista al filtrar un pase preciso para Oyarzabal, quien solo tuvo que empujar el balón al fondo de la red para firmar el 3-0 definitivo y anotar su cuarto gol en el Mundial 2026.