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Pez de agua fría revela claves genéticas para entender la crisis climática

Pez de agua fría revela claves genéticas para entender la crisis climática

Un equipo de científicos liderado por la Universidad de Glasgow ha descubierto que el pez espinoso de tres espinas adaptado a aguas más cálidas en Islandia desarrolla un apetito voraz, acumula más grasa corporal y reduce su metabolismo. Estos cambios, documentados en la revista Nature Communications, también incluyen alteraciones genéticas específicas que permiten a la especie sobrevivir en entornos térmicos extremos.

Los investigadores identificaron que los ejemplares adaptados al calor presentan hiperfagia, una condición que provoca hambre excesiva y sobrealimentación. Además, estos peces almacenan mayores reservas de grasa durante el verano para afrontar el invierno, y utilizan esos depósitos con mayor eficiencia cuando la comida escasea.

Islandia, un laboratorio natural para estudiar el calentamiento global

Para llevar a cabo la investigación, los científicos viajaron a Islandia y aprovecharon sus aguas geotérmicas como modelo del impacto del cambio climático. En esos hábitats, la temperatura del agua puede alcanzar hasta 27,8 °C (82 °F), un valor muy superior al de las corrientes frías del país.

La elección del pez espinoso de tres espinas no fue casual: esta especie vive tanto en aguas frías de temperatura media como en zonas calentadas de forma natural. Esa coexistencia permitió contrastar poblaciones expuestas a condiciones térmicas radicalmente distintas dentro del mismo territorio insular.

Los investigadores describieron esas aguas cálidas como una especie de “jacuzzis” para peces. A partir de esa comparación, examinaron cómo el calor se relaciona con cambios biológicos y de comportamiento en las poblaciones nativas.

Las bases genéticas de la adaptación al calor

Los investigadores detectaron en los peces de aguas cálidas cambios compartidos en la vía MAPK y una inversión genómica asociada con la adaptación (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los peces de aguas geotérmicas mostraron adaptaciones en su ADN. El estudio indica que esas modificaciones varían entre distintos grupos geotérmicos, lo que resalta el carácter particular e imprevisible de la adaptación a cada entorno. Sin embargo, a pesar de esas diferencias, los investigadores encontraron alteraciones celulares compartidas por todas las poblaciones adaptadas al calor, como la modificación en la vía MAPK, un mecanismo de señalización vinculado con factores de crecimiento y estrés.

El trabajo también detectó una inversión genómica en los peces geotérmicos que no aparece en los adaptados al agua fría. Según los autores, ambos mecanismos actúan de forma conjunta para facilitar la adaptación a ambientes más cálidos.

El coautor principal, Kevin Parsons, de la Universidad de Glasgow, afirmó que este es el primer estudio que muestra cambios genéticos específicos causados por la adaptación a aguas más cálidas. En sus palabras:

“Descubrimos que, si bien las adaptaciones detalladas del ADN a las aguas más cálidas varían entre las poblaciones de peces, el impacto general de estos cambios fue similar en todos los peces adaptados a aguas cálidas, con cambios en su tamaño corporal, apetito y metabolismo”.

El estudio sobre el pez espinoso sugiere que la respuesta evolutiva al cambio climático depende de condiciones ambientales específicas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El informe de Nature Communications señala que para proteger a las especies frente al calentamiento no basta con analizar las diferencias en su ADN. También es necesario comprender qué procesos biológicos les permiten adaptarse al calor, ya que poblaciones con cambios genéticos distintos pueden desarrollar mecanismos funcionales similares para sobrevivir.

Lo que el estudio revela sobre la crisis climática

El aumento global de las temperaturas representa una de las mayores amenazas para la fauna, especialmente para los animales de sangre fría. Mientras algunas especies marinas pueden desplazarse hacia aguas más frías, otras que habitan aguas continentales aisladas tendrían que adaptarse o extinguirse.

El coautor principal, Matthew Brachmann, de la Universidad de Glasgow, añadió que el cambio climático ya está elevando con rapidez la temperatura del agua: “Al centrarnos en los peces autóctonos que viven en diferentes temperaturas naturales del agua en Islandia, hemos podido demostrar el impacto real de la adaptación a aguas más cálidas, con poblaciones adaptadas que muestran claros cambios físicos, de comportamiento y genéticos”.

El estudio permitió observar fuera del laboratorio cómo evolucionan las poblaciones frente al calentamiento. Los investigadores destacaron que las diferencias entre poblaciones cercanas evidencian que la respuesta evolutiva depende de las condiciones ambientales específicas de cada lugar.

Fuente: Infobae