
Los mercados energéticos internacionales experimentaron un nuevo repunte este miércoles, impulsados por la escalada de hostilidades entre Estados Unidos e Irán. Este incremento bélico renovó las inquietudes sobre la seguridad del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, considerado un punto neurálgico para el suministro global de crudo.
El Brent, que sirve como referencia para el mercado europeo, registró un alza del 0,9% y se fijó en 92,30 dólares por barril. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), índice de referencia en Norteamérica, escaló un 1% hasta los 89,04 dólares por barril. Este comportamiento refleja la creciente ansiedad de los inversores ante el conflicto armado y sus potenciales repercusiones sobre el flujo de crudo a través del estrecho de Ormuz, una arteria vital para el comercio energético mundial.
Previo al estallido de las hostilidades, a finales de febrero, el crudo Brent cotizaba en torno a los 70 dólares por barril. A partir de ese momento, la volatilidad se ha intensificado significativamente, alimentada por los riesgos latentes para la oferta global y las trabas para garantizar la libre navegación de buques en la mencionada ruta estratégica.
La tensión se disparó luego de que las fuerzas armadas de Estados Unidos lanzaran ataques durante la madrugada del miércoles, en respuesta al incidente con un helicóptero militar cerca del estrecho de Ormuz. El presidente Donald Trump señaló directamente a Irán como responsable de este suceso.
Desde Teherán, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) admitió haber efectuado, también en la madrugada del miércoles, el lanzamiento de misiles y drones contra blancos estadounidenses desplegados en la zona.

Esta nueva confrontación ha sembrado dudas sobre la viabilidad de alcanzar una solución pacífica y duradera, incrementando la preocupación entre los agentes del mercado acerca de las consecuencias que una guerra prolongada podría acarrear para el comercio energético a escala planetaria.
El encarecimiento del petróleo se ha consolidado como uno de los principales focos de atención para los inversionistas, quienes también monitorean de cerca los próximos reportes de inflación en Estados Unidos. Un periodo extendido de precios elevados del combustible podría trasladarse a los costos industriales y al consumo final, complicando las perspectivas de recuperación económica mundial.
En paralelo, los mercados bursátiles de Asia cerraron la jornada mayoritariamente en terreno negativo, afectados tanto por la incertidumbre geopolítica como por una nueva ola de ventas en el sector tecnológico.
En Corea del Sur, el índice Kospi sufrió un descenso del 4,7%, ubicándose en 7.720,59 puntos, tras las fuertes alzas de la sesión anterior. Los títulos de Samsung Electronics se depreciaron un 5,8%, mientras que SK Hynix retrocedió un 6,3%.
En Japón, el Nikkei 225 cayó un 1,4% hasta los 64.524,84 puntos. La publicación de datos que revelaron un incremento del 6,3% en los precios al productor durante mayo, la tasa más alta en más de tres años, agregó presión al mercado. Las acciones de SoftBank Group, firmemente ligadas a inversiones en inteligencia artificial, se derrumbaron un 8,9%. En contraste, Tokyo Electron logró un avance del 5,3%.

En Hong Kong, el índice Hang Seng perdió un 1,1%, mientras que el índice compuesto de Shanghái cedió un 0,7%. En China, cifras oficiales indicaron que los precios al productor se elevaron un 3,9% interanual en mayo, aproximándose a su nivel más alto en cuatro años.
Australia logró desmarcarse parcialmente de la tendencia negativa regional. El S&P/ASX 200 experimentó un avance del 0,2%, mientras que el Taiex de Taiwán descendió un 1,6%. En India, el índice Sensex cerró con una ganancia del 0,6%.
Fuente: Infobae
