
Vaticano. El papa León XIV advirtió que los planes de violencia y opresión también se vuelven en contra de quienes los promueven, en una audiencia con agencias de ayuda a las iglesias orientales donde lamentó, además, la situación de éstas ante la inestabilidad que genera la guerra en Oriente Medio.
“La historia demuestra cómo los planes de violencia y opresión, de poder y dominación, de ganancias obtenidas sin justicia ni escrúpulos, se vuelven en contra no solo de quienes los sufren, sino también de quienes los promueven”, manifestó el pontífice en su encuentro con los participantes en la asamblea plenaria de las Agencias de Ayuda a las Iglesias Orientales (ROACO)
El “servicio silencioso y benévolo” que realizan estas agencias para canalizar recursos de benefactores a las iglesias orientales le sirvió al papa para reflexionar sobre los recursos que se malgastan por culpa de la guerra: “No puedo evitar pensar en cuánto dinero, en este oscuro período de la historia, se desperdicia en la matanza, malgastado por tantos que fomentan las guerras”.
Además de lamentar el “doloroso éxodo” de los cristianos orientales en sus propias tierras causado por la guerra, Robert Prevost advirtió que existe una “plaga” nacida de la guerra que sigue “desangrando” a estas iglesias en particular y que es la inestabilidad.
Las sociedades que han padecido guerras, continuó, “se ven debilitadas por la inestabilidad institucional, la presencia de bandas armadas que se reparten el territorio y un sistema político influenciado y a menudo manipulado por agentes e intereses externos”. Un sistema que además “no opera libremente sino que se rige por un sinfín de subterfugios, acuerdos secretos e intereses creados. De este modo, se genera una precariedad perpetua que frena las posibilidades de desarrollo y siempre recae sobre los hombros de los más pobres”.
