
El saldo oficial de fallecidos se ubicó en 920 personas tan solo 48 horas después de los sismos que afectaron el norte de Venezuela. Las autoridades advierten que esta cifra podría incrementarse conforme continúan las labores de búsqueda. Las réplicas de los movimientos telúricos no solo dejaron víctimas, sino que también golpearon con dureza la infraestructura, los servicios públicos y la actividad económica de millones de venezolanos.
Los terremotos, registrados con magnitudes de 7,2 y 7,5, sacudieron regiones densamente pobladas y de gran relevancia económica. De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), las zonas más afectadas fueron Caracas y los estados de La Guaira, Carabobo, Miranda, Yaracuy y Aragua. El organismo calcula que 1,7 millones de edificaciones se localizan en las áreas impactadas, lo que refleja la enorme escala del desastre sobre la vida diaria y la economía local.
La herramienta de evaluación satelital denominada RAPIDA, desarrollada por el PNUD, combina modelos sísmicos, imágenes de satélite y datos demográficos. Sus estimaciones iniciales indican que 8,6 millones de personas estuvieron expuestas a sacudidas de intensidad moderada a fuerte, de las cuales aproximadamente 2,1 millones sufrieron los efectos más severos. Este análisis se completó en las primeras horas tras los sismos y sirvió para orientar las acciones de emergencia.
El valor estimado de los daños físicos directos asciende a USD 6.700 millones, cifra que equivale a cerca del 6% del Producto Interno Bruto (PIB) venezolano. Estos perjuicios afectan principalmente a viviendas y activos productivos, sin considerar la infraestructura pública ni los gastos de reconstrucción a largo plazo.

El rango de pérdidas calculado por los expertos oscila entre USD 4.700 millones y USD 8.700 millones. Además, advierten que el impacto total podría triplicarse si se toman en cuenta la interrupción de actividades económicas y las necesidades de recuperación integral.
La tecnología RAPIDA, sustentada en inteligencia artificial y sistemas de información geográfica, resultó fundamental para identificar daños y poblaciones vulnerables durante las primeras 72 horas posteriores a los sismos. Este sistema permite a las autoridades y organismos humanitarios planificar intervenciones de forma más precisa y ágil.
El análisis de imágenes nocturnas también reveló posibles cortes en el suministro eléctrico en distintas zonas de Carabobo, La Guaira, Caracas y Aragua, lo que demuestra la amplitud de los daños en servicios esenciales.
Luis Francisco Thais, representante residente del PNUD en Venezuela, destacó el papel de la tecnología y los datos en la gestión de emergencias: “La rapidez y precisión de las evaluaciones iniciales son esenciales para una respuesta efectiva.”

El viernes, la ciudad de La Guaira vivió un colapso por la masiva llegada de ciudadanos con alimentos y herramientas dispuestos a ayudar a los damnificados por los terremotos del miércoles en Venezuela. Vehículos y motocicletas, provenientes en su mayoría de Caracas y otras localidades, aumentaron el caos en las calles, donde se mezclaban sirenas, motores, cláxones y gritos.
El incremento de voluntarios coincidió con la llegada de más personal de rescate y maquinaria pesada, tanto nacional como internacional, destinada a la remoción de escombros. A medida que avanzaban los trabajos, los equipos solicitaban silencio en algunas zonas para intentar localizar sobrevivientes, una tarea que continuaba transcurridas más de 48 horas de la tragedia.
Ante esta situación, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, ordenó la restricción del acceso a La Guaira, medida adoptada luego de la militarización del estado decretada horas antes por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. El objetivo es facilitar la llegada de maquinaria, agilizar la asistencia y evitar mayores complicaciones en la zona más devastada por los sismos.
Fuente: Infobae
