
La temperatura media de la superficie del mar, excluyendo las zonas polares, estableció un nuevo récord histórico durante el mes de julio, de acuerdo con información divulgada por el Servicio de Cambio Climático de Copernicus de la Unión Europea y reproducida por el medio británico The Guardian. Este registro se produjo en paralelo a un periodo de calor extremo en Europa occidental, donde los meses de junio y julio configuraron el tramo más cálido desde que se tienen mediciones en esa región del continente.
Según el reporte, las aguas del océano Atlántico frente a las costas europeas y las del Mediterráneo occidental alcanzaron niveles nunca antes vistos, en medio de intensas olas de calor marinas. El mismo documento señala que julio de 2026 se situó apenas 0,01 °C por debajo de julio de 2024 en cuanto a temperatura del aire a escala global, por lo que los científicos consideran que ambos meses empatan como los segundos julios más calurosos de la serie histórica.
Récord oceánico y persistencia del calor
El organismo europeo indicó que los primeros dos meses del verano de 2026 en Europa occidental registraron una temperatura 2,79 °C por encima de lo normal, superando la marca máxima previa establecida cuatro años atrás. Según Copernicus, este dato refleja una persistencia excepcional del calor desde el inicio de la temporada estival.

The Guardian detalló que el calor también afectó con fuerza a Europa central, donde varios países, entre ellos Austria y Eslovaquia, rompieron récords nacionales de temperatura. Al mismo tiempo, la vegetación perdió humedad de forma acelerada, lo que incrementó las condiciones propicias para la propagación de incendios forestales.
La científica climática Samantha Burgess, del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo, señaló que este verano constituye
“un ejemplo claro de cómo la descomposición climática intensifica extremos que se refuerzan entre sí”
, en declaraciones recogidas por el medio británico. Burgess explicó que los sistemas persistentes de alta presión atraparon el calor sobre Europa occidental y ampliaron la sequía en vastas extensiones del territorio.
Agregó que, cuando los suelos se secan, pierden su capacidad de enfriamiento natural y facilitan una acumulación más rápida del calor. Esta combinación de temperatura elevada y falta de humedad se sitúa en el centro de los episodios extremos que azotaron la región desde finales de la primavera.
Sequía, incendios y afectaciones a sectores estratégicos

De acuerdo con el diario, la escasez de lluvias que ya se observaba en mayo y junio se intensificó en julio, con niveles excepcionalmente bajos de precipitaciones y de humedad del suelo en amplias zonas de Francia, España, partes de Alemania y el Reino Unido. La reducción de los caudales de los ríos impactó en el suministro de agua potable, el riego agrícola y el funcionamiento de centrales eléctricas, incluso en países situados aguas abajo.
Dos centrales a carbón en Polonia debieron detener sus operaciones la semana pasada por falta de agua para enfriamiento. La misma situación afectó a la única central nuclear de Hungría, que interrumpió su funcionamiento por primera vez en sus 44 años de historia, según el artículo publicado.
El avance de los incendios también dejó cifras relevantes. Datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales muestran que cerca de 500.000 hectáreas se quemaron en la Unión Europea desde el inicio del año. Este proceso estuvo acompañado por niveles de contaminación superiores al promedio debido al humo generado por la vegetación en llamas.
El profesor de ingeniería forestal Víctor Resco de Dios, de la Universidad de Lleida, advirtió que
“el cambio climático está creando condiciones cada vez más favorables para el desarrollo de megaincendios”
, según declaraciones citadas por The Guardian. También indicó que la gestión de la vegetación y la planificación urbana pueden reducir buena parte del problema.
Impactos económicos y alertas de la comunidad científica

El calor y la sequía figuran entre las principales amenazas ambientales para la economía europea. Las primeras estimaciones sobre este verano señalan que la ola de calor de junio provocó 2.000 millones de euros (aproximadamente USD 2.311 millones) en pérdidas de cultivos para los productores de granos, según los datos citados en el informe.
Un estudio liderado por el Instituto Europeo de Economía del CMCC calculó que la megasequía ocurrida entre 2015 y 2018 costó 439.000 millones de euros a Europa (unos USD 507.300 millones). La investigación detectó impactos intensos, aunque breves, sobre la agricultura, y efectos más persistentes en la manufactura y la construcción.
La investigadora Marta Mastropietro, del CMCC y de la Universidad Politécnica de Milán, afirmó que
“incluso un solo año seco causa un daño económico real, pero una sequía persistente es distinta”
. En declaraciones reproducidas por el mismo medio, añadió que esos efectos pueden acumularse entre sectores y extenderse durante años.
Los datos difundidos este lunes refuerzan la relación entre el calentamiento de los mares, la sequía y el aumento del riesgo de incendios en el continente. Copernicus situó ese encadenamiento de fenómenos en el centro del verano boreal de 2026, mientras Europa sigue bajo presión por el calor, la escasez de agua y sus consecuencias sobre actividades esenciales.
Fuente: Infobae
