
Un equipo de la Universidad de Ámsterdam ha desarrollado una herramienta de medición que logra identificar y cuantificar nanoplásticos con un nivel de detalle nunca antes alcanzado. Este avance científico promete esclarecer la propagación de estas diminutas partículas y los riesgos potenciales para la salud humana.
La investigación estuvo liderada por la química Maria Hayder. El nuevo método combina dos procedimientos: uno que separa las partículas según su tamaño y otro que reconoce y mide químicamente los diferentes tipos de plástico presentes en una muestra.
De acuerdo con los autores del estudio, la técnica ya ha demostrado su eficacia al detectar nanoplásticos específicos en aguas residuales. Esto proporciona una base más sólida para rastrear su presencia en el agua y en el medioambiente en general.
Los microplásticos y nanoplásticos se encuentran en el agua de mar, la nieve, los alimentos e incluso dentro del cuerpo humano, según explicó la propia Hayder. Cada año se producen millones de toneladas de residuos plásticos, y gran parte de ellos se fragmentan en partículas cada vez más diminutas.

El estudio define a los microplásticos como partículas cuyo tamaño oscila entre 1 micrómetro y 5 milímetros. En cambio, los nanoplásticos miden entre 1 nanómetro y 1 micrómetro.
Hayder señaló que las partículas más pequeñas representan un desafío particular, ya que las técnicas empleadas para analizar microplásticos no suelen funcionar para los nanoplásticos. “Ya se utilizan muchas técnicas para los microplásticos, pero generalmente no funcionan para los nanoplásticos”, afirmó la investigadora.
Estas diminutas partículas generan preocupación porque terminan en el agua y en los alimentos, y con el paso del tiempo, también se acumulan en el organismo. El nuevo método busca aclarar tanto su expansión como los riesgos asociados a su presencia.
Qué reveló el método sobre la descomposición del plástico en el agua
Los científicos aplicaron el sistema para observar cómo se degradan plásticos de uso cotidiano tras años de exposición al agua dulce y al agua salada. El análisis permitió seguir su fragmentación en partículas cada vez más pequeñas.

“Encontramos nanoplásticos tanto en agua dulce como en agua de mar”, declaró Hayder. El trabajo también reveló que no existe un patrón simple de descomposición.
Las partículas aparecieron en una amplia variedad de tamaños y a todas las profundidades analizadas. Este comportamiento se observó sin importar la densidad del material plástico original.
La incertidumbre sobre los nanoplásticos en los alimentos
Hayder también revisó el conocimiento actual sobre las partículas de plástico en alimentos y bebidas. Indicó que la investigación se ha centrado más en los mariscos que en otros componentes esenciales de la dieta.
“Se ha investigado bastante sobre los mariscos, mientras que otros componentes importantes de nuestra dieta, como las frutas, las verduras y los cereales, han recibido menos atención”, afirmó Hayder. Según la universidad, los investigadores estiman que la mayor ingesta diaria de plástico correspondería precisamente a esos alimentos menos estudiados.
La experta añadió que el foco principal está en plásticos de uso común, como los empleados en envases. También advirtió que la forma de medir influye significativamente en los resultados y dificulta la comparación entre diferentes estudios.

Qué ocurre con las partículas en el tracto gastrointestinal
Para explorar lo que sucede cuando estas partículas ingresan al organismo a través del agua y los alimentos, los investigadores recrearon en laboratorio el proceso digestivo. Posteriormente, expusieron el sistema a partículas de plástico de distintos tamaños y con propiedades variadas.
“En el tracto gastrointestinal, las partículas pequeñas se agrupan formando masas más grandes, principalmente debido a la acción de las enzimas digestivas”, explicó Hayder en la información difundida por la Universidad de Ámsterdam. Agregó que este aumento de tamaño reduce la probabilidad de que atraviesen la pared intestinal y entren en el organismo, aunque reconoció que aún queda mucho por aprender.
La Universidad de Ámsterdam señaló que se necesitan mejores métodos de medición para evaluar de forma adecuada los riesgos sanitarios de la contaminación por plásticos. Hayder sostuvo que las diferencias entre laboratorios dificultan comparar resultados y frenan tanto la investigación científica como el desarrollo de políticas sobre el uso y la contaminación por plásticos.
El método presentado no resuelve por sí solo todas las interrogantes sobre los nanoplásticos, pero marca un avance significativo hacia mediciones más precisas. Según los expertos, esa mejora será clave para estimar con mayor exactitud su expansión y sus posibles efectos sobre la salud.
Fuente: Infobae
