
Valentín Amaro
Especial para elCaribe
Esta semana, en “Espejo de tinta”, presentamos al escritor Julio Rafael Anglada García (Santo Domingo). Nuestro invitado es doctor en Derecho por la Universidad Central del Este (UCE). Ha publicado artículos, poemas y dibujos en los periódicos Macorís-New York y Rafa.com, así como en la revista El Comercial. Es miembro fundador del Taller Literario René del Risco Bermúdez.
Es autor de las obras Polvo en el viento (cuentos breves) y 70 sonetos al Hijo del Hombre (poesía). Obtuvo el tercer lugar en poesía del Centro Académico Nuevos Horizontes (1997). Asimismo, fue ganador, en los años 2014 y 2015, de los concursos de poesía y cuento organizados por la Unidad Gestora Cultural Municipal del Ayuntamiento de San Pedro de Macorís. En 2016 recibió el Premio de Literatura UCE, con su libro de cuentos Hasta cierto punto.
Su obra aparece en la antología de minicuentos El columpio de los sonámbulos, compilada por el escritor Fari Rosario; en la antología poética Alas de mar, del Taller Literario René del Risco Bermúdez; y en el volumen A viva Bosch, compilación poética preparada por el escritor William Mejía en homenaje al profesor Juan Bosch.
Julio Rafael Anglada es un escritor comprometido con su oficio y con una visión del mundo que se manifiesta con autenticidad en cada una de sus páginas. Amable, conversador e inquieto, construye una narrativa donde la sensibilidad y la observación se entrelazan para revelar los matices de la condición humana.
Los microrrelatos de esta entrega y que pertenecen a su libro Hasta cierto punto, exploran mediante una prosa emotiva y evocadora, la fragilidad humana, las ironías del destino y las verdades ocultas tras la cotidianidad. Cada texto funciona como un espejo que transforma la pérdida, la incertidumbre o la desesperanza en instantes de revelación, subrayando el valor de la empatía, la solidaridad y la conexión espiritual en un mundo tan impredecible como profundamente humano.
FRENTE AL ESPEJO
Situando su rostro frente a un espejo, aquel hombre empezó a ver mucho más allá de lo evidente. Miró su rostro y se empezó a ver a sí mismo avejentado y arrugado. Luego, en una reveladora visión, observó su cara putrefacta con una confluencia indeseada de gusanos. Haciendo uso de una proverbial paciencia pudo, transido de estupor, observar frente al espejo cómo su cabeza se transformaba en una luctuosa calavera de cuencas vacías, para después ver cómo una leve brisa borraba del espejo aquella silueta, la cual llegó a ser tan solo un pequeño promontorio de polvo…
…Cuando aquel hombre retiró su rostro del espejo, le embargó un sentimiento de sublime humildad al poder comprender como ningún otro el destino final, no solo suyo, sino de todos sus semejantes.
LA FLOR DE LA VERDAD
La mentira se disfrazó magistralmente de esperanza, se colocó en una elevada cumbre donde todos pudiesen escucharla y verla. Encendió luminosos fuegos de artificios simulados. Como consecuencia, muchos corazones fueron llevados al error, el cual conduce a la aniquilación… …Pero poco a poco fue amaneciendo y, en el valle de la vida, la flor de la verdad abrió lentamente sus pétalos expandiendo sus aromas de forma lenta, ascendente, impresionante… todos pudieron recibir la belleza sublime de la verdadera realidad, la cual llegó al conocimiento de todo ser viviente y pensante. Los que se negaron a recibirla, engañados por la mentira, simplemente perecieron por asfixia.
DESPIERTO – DORMIDO
Caminó con sus ojos muy abiertos en medio de un sueño adquiriendo conciencia lúcida y certera de haber despertado siguiendo dormido. Descubrió el lado claro de la oscuridad, de la noche y de su alma, comprendiendo como nadie antes el sentido de la vida. De su vida.
Despertó.
Y comenzó a llamar a las cosas por su verdadero nombre, descubriendo entonces que se le había olvidado cerrar sus ojos al despertar.
…Entonces se sintió tan solo como un dios entre mortales al darse cuenta de ser el único despierto en un universo de dormidos…
OJOS OBNUBILADOS
Ella languidecía exhausta, cansada en su espera. Cada mañana abría la ventana de su corazón y, expectante, observaba a su alrededor las colinas de la vida. Sus ojos, escrutando el entorno circundante, buscaban encontrar aquella alma gemela, aquel hombre cuyo corazón y sentir latiera en sintonía con su alma y sentimiento. Cuando un día se presentó ante su puerta un hombre sediento, ella, con los ojos obnubilados por el desencanto, después de darle el vaso de agua, no discernió la bella flor roja que él llevaba entre sus manos como seguro símbolo de respuesta a su prolongada espera…
ALIVIO
Sutil y delicadamente, la brisa tocó el rostro juvenil de Manuela. Sentada en el malecón se dispuso a observar cómo el sol se despedía en lontananza con un ocaso anaranjado, bello, irrepetible. Debido en parte a cierta desesperanza interior, la cual nadie podía percibir, elevó su mirada al cielo y, junto al paso del tiempo, pudo ver cómo lentamente la tarde dio paso a las primeras horas de la noche. Musitó una oración al Eterno y la desesperanza cedió poco a poco a una confianza plena hacia aquel que colocó en el cielo las estrellas… allí lloró. Ella jamás se dio cuenta de que una de sus lágrimas, al caer al suelo, refrescó a una pequeña hormiga la cual necesitaba con urgencia alivio.
INTENTO FRUSTRADO
En considerable medida, cada uno de nuestros actos, por pequeño e insignificante que nos parezca, puede tener repercusiones trascendentes y, en muchos casos, sus efectos son imperceptibles, subrepticios, pasan desapercibidos… Tal es el caso de aquellas tres mariposas multicolores, bellísimas, únicas, las cuales en medio de aquella pradera una jovencita se esforzaba por atrapar… Fue tanto el acoso de la niña, tan persistentemente su persecución a aquellos enormes y exquisitos insectos lepidópteros, que las mismas se alejaron lo más posible de aquel que era su hábitat natural hasta llegar al patio de la casa del campesino Eliodoro, el cual, subido en una silla, se disponía en ese momento a quitarse la vida colgándose, con soga en mano, en una rama del árbol de guayabas allí plantado. Fue tal el impacto que causó en este hombre la aparición de estas tres exquisitas mariposas, que lo impulsaron a observar a aquellas recién llegadas y a olvidarse, movido por la curiosidad, del macabro plan que tenía contra su propia vida…
MI BELLA HAITIANA
La conocí en una fresca mañana de abril frente al mar. Cargaba yo en mis hombros una pesada carga de melancolía que me hacía ver la vida en un triste tono gris. La vida misma me impulsó a buscar en esa desconocida mujer morena el dulce néctar que ansioso yo buscaba para poder aliviar la amargura terrible de un dolor inadvertido. Ella, sin proponérselo siquiera, pintó en mis ojos esperanzas, dibujó en mis labios una sonrisa e iluminó mi agobiado corazón con una luz esperanzadora. Ella es gordita, de estatura pequeña y piel color chocolate. Su rostro es un tanto redondo, su nariz es pequeña y está ubicada justo en medio de unos tiernos ojitos picarones que parecen hablar con su mirada. Me gusta cómo sonríe, ya que cuando lo hace aparecen en sus mejillas dos lindos hoyuelos, los cuales hacen aún más tierna su redonda carita. Su hablar pausado, su acento francés y sus modales delicados la hacen poseedora de una ternura exquisita y suave; suave como la fresca brisa que alivia el calor en el momento que más lo necesitamos. Su nombre es “Michelle”.
Si alguna vez por azar del destino te la encuentras por uno de esos, a veces, extraños caminos de la vida, dile que la quiero; no le digas que la amo, porque ella quizá no entendería cómo fue posible que en el breve tiempo de un primer encuentro haya sido posible albergar en mi corazón este sublime sentimiento.
EL VACÍO LLENADO
Cuenta una reciente historia acaecida en un país ubicado exactamente en donde debía estar y no en otro lugar, que un hombre, hastiado de poder, lleno de riqueza, comodidad, fama y salud, colocado en la cúspide misma de una montaña de oro, sintió en lo más profundo de su espíritu un vacío que no lograba ser llenado por nada ni nadie. Comió frutas, amó mujeres, bebió vinos, pero no. Leyó libros, escuchó canciones, miró paisajes, pero no. Vistió ropas nuevas, enarboló banderas, soñó despierto, pero no. Su vacío permanecía intacto como un Sol… Todo cobró sentido cuando un día amaneció, tras haber sobrevivido la noche anterior cuando un asaltante casi lo mata en un callejón oscuro al apuntarle justo entre los ojos con una pistola calibre .45…
LO INESPERADO
…Comprendió entonces como nadie en el mundo que las flores son seres tan vivos como la vida misma, que es preferible la sinceridad del orate a la hipocresía de algunos cuerdos y que los animales están más cerca de Dios que los humanos. Había decidido que a la mañana siguiente viviría más cerca de la verdad, amando a todos sin dobleces y esparciendo pétalos de gratitud entre sus semejantes. Pero esa noche la muerte apagó la luz de su vida… El alba trajo nuevas luces, pero el cristal de su existencia fue roto… El Sol no se reflejaría más sobre el espejo de sus ojos…
FRENTE AL MAR
Sentado de frente al mar, Julián meditaba con la mirada complacida en aquellas aguas las cuales estaban quietas, sosegadas, tranquilas; el mar se extendía manso sin que nada alterara la paz de sus aguas, las cuales parecían la superficie de un inmenso plato llano… y así Julián se sorprendió de que su corazón antes apasionado, en turbulencia por un amor hacia una mujer a la cual él estaba dispuesto a entregar hasta su propia vida, ahora gozaba de una paz nacida del crecimiento interior… Cerró sus ojos y allí, sentado de frente al mar, respiró profundo y agradeció al cielo comprendiendo perfectamente que “la dicha de quien lo ha perdido todo es que lo tiene todo por obtener”…
Esta página es una colaboración especial para este suplemento.
