
California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey han presentado una demanda contra Meta, la empresa matriz de Facebook e Instagram, acusándola de causar daños a menores de edad. El monto reclamado asciende a USD 1,4 billones, una cifra que se aproxima al valor total de mercado de la compañía. Este caso busca forzar cambios en el acceso de niños y adolescentes a estas plataformas, reavivando el debate sobre la responsabilidad de las redes sociales en la salud mental de los jóvenes.
Santiago Siri, divulgador tecnológico y especialista en inteligencia artificial, comentó que
“el monto ‘es casi el valor de mercado que tiene Facebook’”
y advirtió que “es muy poco probable que termine siendo esa la sanción, siempre se termina acordando un monto menor, pero se arranca en la máxima los demandantes”.
El punto central del litigio, según Siri, radica en los controles de edad y la capacidad real de las plataformas para impedir el ingreso de menores. “Nadie te está pidiendo el documento, nadie te está haciendo una verificación muy profunda, más que un correo electrónico a la hora de generarte una cuenta”, explicó.
El foco en cómo los menores acceden a las redes sociales
La edad mínima para abrir una cuenta es de 13 años en casi todo el mundo, pero este requisito es fácil de eludir. La demanda busca determinar si Meta actuó de manera deliberada para atraer a usuarios más jóvenes y si implementó medidas concretas para frenar ese registro.
El especialista enmarcó este caso dentro de un debate más amplio sobre la restricción del acceso adolescente a las redes sociales. “Desde el año pasado hasta ahora, Australia, España, Francia y Reino Unido ya empezaron a prohibir el acceso a redes sociales para menores de 16 años”, afirmó.
Al referirse al caso australiano, Siri agregó que este tipo de restricciones brinda una herramienta adicional a las familias: “Al menos la prohibición lo que hace es darle una herramienta a los padres para poder decirle a sus hijos que es ilegal”.
Siri comparó esta demanda contra Meta con los litigios históricos contra las tabacaleras en Estados Unidos. “Lo que le decían a las tabacaleras es: ‘Vos estás enfermando a la gente, yo la tengo que curar, pagame porque yo la estoy curando’. Acá es algo parecido”.
También destacó un aspecto clave del caso:
“La gran diferencia es que el juicio lo hacen los estados”
, lo que desplaza la discusión desde demandas individuales o sanciones administrativas hacia una ofensiva institucional de varios gobiernos estatales.

El caso examina si la empresa conocía el efecto adictivo de sus plataformas
Siri recordó un antecedente en Nuevo México, donde la empresa pagó cerca de USD 500 millones, dinero que se destinó a una organización orientada al tratamiento de la salud mental de niños con problemas.
El nuevo pleito busca determinar si los directivos de Meta conocían el impacto adictivo de sus aplicaciones en los menores y si tomaron medidas para limitarlo. Esta pregunta conecta la discusión legal con el diseño mismo de las plataformas.
Para Siri, el problema no se limita al tiempo de uso, sino a la lógica algorítmica que organiza la experiencia. “En Instagram ningún video llega a audiencias grandes si tiene más de tres minutos. Hay una estrategia que te conviene hacer siempre un video menor a los tres minutos, y el scroll infinito. Uno más, uno más, uno más”.
Esta arquitectura, añadió, estimula un consumo continuo que también atrapa a los adultos. “Te metiste en la cama a las doce y media y de repente miraste y son las tres de la mañana y estuviste viendo un montón de videos”. Sobre los adolescentes, subrayó un efecto directo:
“El adolescente necesita dormir”
.

El especialista también vinculó este debate con un cambio en la percepción pública tras el escándalo de Cambridge Analytica. A partir de ese episodio, dijo, se produjo “una suerte de quiebre en la sociedad donde la sensación es que estas redes nos estuvieron manipulando con información falsa”.
La tensión, según su análisis, surge entre la necesidad de limitar el exceso de pantallas y la obligación de preparar a los menores para una economía basada en información y conocimiento.
“Estamos en la sociedad de la información, de la economía del conocimiento. Hay que preparar a los chicos para ese futuro, hay que enseñarles a programar”
, precisó.
Siri insistió en que el punto de equilibrio es el centro de la discusión actual. “Por un lado, ese mensaje de prepararnos para ese futuro y, por el otro lado, ese mensaje de el exceso de uso de las pantallas”. La demanda contra Meta queda así inscripta en una controversia mayor sobre regulación, salud mental infantil y responsabilidad de las grandes plataformas digitales.
Fuente: Infobae
