
Las lágrimas de Lionel Messi tras anotar su primer gol ante Argelia en el Mundial —su sexta Copa del Mundo— no pasaron desapercibidas. No solo fue un tanto espectacular, un zurdazo desde fuera del área que venció a Luca Zidane, sino la explosión de una emoción contenida. Ese llanto reflejó que, detrás de la leyenda, hay un ser humano que siente y sufre.
El astro argentino, imparable y dueño de récords interminables, demostró una vez más que es de carne y hueso. Aunque pocas veces nos detenemos a pensar cómo las dificultades personales afectan a un deportista de élite, Messi nos recordó que nadie está exento del dolor. Sin embargo, su zurda prodigiosa y su agilidad mental siguen intactas, capaces de desarmar a cualquier rival.
Para él, el fútbol no solo es su profesión, sino su refugio. Una terapia que le permite expresarse a través de la magia de sus pies. Con cada gol, con cada jugada, Messi se desahoga. Y esa noche, no fue uno, sino tres goles los que sellaron una actuación inolvidable.
“Estoy pasando días muy difíciles, pero mi familia y mis compañeros me sostienen”, confesó Messi tras el partido, agradeciendo el apoyo de toda la delegación argentina.
El capitán albiceleste reconoció que algo personal lo estaba afectando, pero también destacó el respaldo incondicional de Antonela Roccuzzo, sus hijos, sus compañeros y cada miembro de la AFA. En sus palabras, un mensaje claro: nadie se salva solo.
Messi, eterno romperécords
Su actuación frente a Argelia no solo fue emotiva, sino histórica. Con su triplete, Messi alcanzó los 16 goles en Mundiales, igualando la marca del alemán Miroslav Klose como máximo goleador de la historia en esta competición. Ahora, su mira está puesta en Kylian Mbappé, quien suma 14 tantos. Además, llegó a los 200 partidos con la camiseta argentina, acumulando 120 goles y 64 asistencias.
Ya son seis Mundiales los que ha disputado Leo, con 27 partidos y 16 goles en esa instancia. Cifras que solo engrandecen su leyenda.
Messi nos volvió a ilusionar. Con sus lágrimas, con su fútbol, con su humanidad. Y todos, una vez más, creemos.
Fuente: Infobae
