Saltar al contenido Saltar al contenido

Manuel Simó: un artista de vanguardia

Manuel Simó: un artista de vanguardia

Antonio Gómez Sotolongo
Especial para elCaribe

El maestro Manuel Simó (1916-1988) fue una de las más importantes personalidades de la vida musical dominicana durante la segunda mitad del siglo XX. Director de orquesta, compositor y profesor, tuvo la luz suficiente como para entender con claridad el significado de las rupturas estéticas que se produjeron durante la centuria, el valor de las tendencias y de lo necesario que es para un artista estar al tanto de lo que producen los creadores en todas partes del mundo. Poseedor de una vasta cultura musical, promovió lo nuevo y lo mejor en música hasta donde le alcanzaban sus fuerzas. Así fue, que tanto entre sus discípulos como en la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana, promovió las vanguardias.

Manuel Simó nació el 30 de junio de 1916, en San Francisco de Macorís, y fue su madre quien lo inició en la música, fue ella quien lo estimuló para que ingresara en la Academia del pueblo, donde a muy temprana edad asistió a las clases de Rafael Pimentel y Oguis Negrette, quienes le enseñaron solfeo y teoría.

Allá en San Francisco de Macorís integró la Banda Municipal de Música, hasta que se trasladó a la ciudad de Santo Domingo, donde ingresó en la Banda del Ejército, que por entonces dirigía el Maestro José Dolores Cerón, quien se convertiría en alguien muy importante para su vida futura, puesto que fue el maestro Cerón el primero en descubrir las dotes del joven Simó, y quien le inició en la dirección orquestal.

Para 1941, fecha en la que se fundó la Orquesta Sinfónica Nacional, Manuel Simó ya era alumno de dirección del Maestro Casal Chapí, quien fuera el primer Director Titular de la institución y con quien trabajó como músico de atril en la sección de percusión y en el corno inglés.

A finales de la década del cuarenta, el gobierno dominicano le otorgó al joven Manuel una beca para estudiar en el Conservatorio Kolisher, de Montevideo, donde continuó sus estudios con el maestro Casal Chapí, quien, al terminar su contrato en Santo Domingo, fue a radicarse al país suramericano. Simó se graduó del prestigioso centro de enseñanza musical y, al regresar a su patria, fue nombrado en el cargo de Director del Conservatorio Nacional de Música, institución en la que también fue profesor de composición durante varios años.

Su catálogo de obras compuestas es extenso y poco conocido. De él algunos autores mencionan la Pastoral, en la menor para pequeña orquesta; Obertura, en fa mayor para gran orquesta; y la Cantata, para cuarteto de solistas, gran coro y orquesta, esta última resultó ganadora del gran Concurso Centenario en 1944. Simó, escribió también sinfonías, sonatas para violín y piano, cuartetos para cuerdas y un cuarteto para instrumentos de viento con guitarra.

En 1952, ocupó la dirección de la Orquesta Sinfónica Nacional de forma interina, poco después la subdirección, y en 1959 fue nombrado como Titular, cargo que ocupó hasta 1981, fecha en la que le designaron Compositor Emérito.

Durante su paso por la institución el Maestro Manuel Simó se convirtió en el más ferviente divulgador de la música del siglo XX, y se esforzó por enriquecer el repertorio clásico de la orquesta. Incorporó a sus programas gran cantidad de obras, entre ellas El Teniente Kije, Pedro y el Lobo, la Suite Nº 1 del ballet La Cenicienta, y la Sinfonía Clásica, de Sergei Prokofiev; El pájaro de fuego, y la Sinfonía de los Salmos, de Igor Stravinsky.

Entre las muchas obras que estrenó en el país el maestro Simó se cuentan, Tocata y fuga, en re menor, Bach-Stokowsky; Sinfonía No. 4, Op. 3, de J. Ch. Bach; Soirées Musicales, de Britten; Septimino, Op. 20, de Beethoven; Gymnospedies, de Eric Satie; la Sinfonía Nº 2 en Re Mayor, de Jean Sibelius; el Concierto Nº 2, para flauta y orquesta de arcos, de Naudot; la Suite San Pablo, de Holst; y la Sinfonía Nº 5, de Dimitri Shostakovich.

Pero además, el maestro Manuel Simó fue un activo promotor de los compositores nacionales y siempre alternó en sus programas obras como la Suite Patria, de Manuel Marino Miniño; Simastral, de Juan Francisco García; la Sinfonía en la mayor, de Enrique Mejía Arredondo; y su Suite Pastoral, entre otros.

Quizás uno de los logros artísticos más notables en la labor de Simó como director de la Orquesta fue su interés por llevar a los atriles las obras que marcaron la estética del siglo XX. De tal modo que, desde sus primeras apariciones como invitado en el podio, propuso obras de autores contemporáneos; entre ellas, Pastoral de verano, de Arthur Honegger (1892-1955) -que si bien es una obra con fuerte influencia del impresionismo lleva el aroma de las vanguardias-; Sinfonía No. 5 para orquesta de arcos, de Carlos Chávez (1889-1974); Retrato de Lincoln, Rodeo y Obertura al aire libre, de Aaron Copland (1900-1990); y La sinfonía de los salmos y la suite de El Pájaro de fuego, de Igor Stravinski (1882-1871).

Tan alto llegó el interés del maestro Simó por las vanguardias y los compositores vivos, no solamente dominicanos sino de todo el mundo, que presentó como parte de la Temporada de Primavera del año 1969 un ciclo de dos conciertos titulados «Fluxus Música de Vanguardia», que estuvieron precedidos por dos conferencias en el Auditorio del Palacio de Bellas Artes; una, el día 14 titulada Fluxus-Media, a cargo del pianista, compositor y crítico musical Francis Schwartz; y otra, el 15, titulada Técnica y estética de la música contemporánea, a cargo del compositor y pedagogo Rafael Aponte-Ledée, ambos codirectores del Grupo Fluxus.

El primero de estos conciertos fue el día 16 de mayo, en el Auditorio del Palacio de Bellas Artes y el programa estuvo integrado por: Sincronismo, de M. Davidevski; Ambage, de R. Reynolds; Seis piezas para piano, de Arnold Schönberg; Magna II para cuatro trombones, de G. Paraskevaidis; Time-Light, de F. Schwartz; Ekphonesis III, de A. Lanza; Tres piezas en forma de pera, de Erik Satie; y Presagios de pájaros y muertos, de R. Aponte Ledée.

El segundo concierto tuvo lugar el día 18 en el mismo lugar y estuvo integrado por las siguientes obras: Tres piezas del Chu-U, de Kaseu Fukushima; Density, de Edgar Varese; Un pájaro de papel en el pecho dice que el tiempo de los besos no ha llegado, de R. Aponte Ledée; Omagio a Joyce, de Luciano Berio; Juego uno, de Mariano Etkin; Lectura sobre la nada, de J. Cage; y Auschwitz, de F. Schwartz.

Los objetivos y los resultados de aquellos empeños del Maestro Simó, los describe Arístides Incháustegui de la siguiente forma:

El movimiento Fluxus, originado en Estados Unidos bajo la influencia de John Cage, había actuado previamente en Buenos Aires, Montevideo y Puerto Rico.

Los responsables de estas presentaciones en el país las consideraron como una confrontación con la realidad local que serviría para planear futuras actividades en colaboración. Estos proyectos no llegaron a materializarse debido a la indiferencia del público y los profesionales de la música locales de entonces, y quizás en esa actitud de rechazo a lo nuevo se pueda encontrar la causa determinante de que músicos, público y críticos dominicanos se quedaran al margen de las inexorables corrientes de la intelectualidad musical vanguardista.

Escuchar lo que no queremos y tolerarlo es uno de los principios más elementales de la democracia, pero también la bujía que enciende los motores que nos impulsan en el infinito camino del conocimiento. Manuel Simó le presentó al público un extenso repertorio de obras del siglo XX, obras de difícil comprensión tanto nacionales como extranjeras, y ese fue probablemente su mayor aporte a la cultura musical dominicana, el haber tenido la capacidad para interpretarlas y tratar de hacerlas comprensibles para el público.


NOTA: Si este artículo te gustó compártelo con tus amigos, y si no te gustó compártelo con tus enemigos. Escanea el código QR para escuchar el disco.
(*) Historiador. Master en investigación musical por la Universidad Internacional de Valencia, España. Miembro Correspondiente de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio (AHCE). Licenciado en Música por la Universidad de las Artes de Cuba. Contrabajista Principal de la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana.
Correo-e: agosto_ultimo@yahoo.com
Esta página es una colaboración especial para este suplemento.