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Los cambios en el Gobierno del PRM

Los cambios en el Gobierno del PRM

Había una escena que se repetía cada dieciséis de agosto durante los gobiernos de Joaquín Balaguer. Casi siempre, anunciaba cambios en el tren gubernamental. Con los años aquella costumbre sobrevivió a su figura. Los presidentes que llegaron después entendieron que mover funcionarios también era una forma de enviar mensajes, corregir errores, repartir responsabilidades o responder a nuevas circunstancias políticas.

Cada gobierno, sin embargo, tiene su propio tiempo. Hay presidentes que cambian ministros porque la gestión perdió fuerza. Otros simplemente consideran que una rotación evita el desgaste. Ninguna administración enfrenta exactamente el mismo escenario.

Luis Abinader ha seguido un camino distinto. Desde que llegó al Palacio Nacional ha realizado pocos cambios y ha preferido algunas rotaciones antes que una renovación amplia de su gabinete. Esa decisión pudo funcionar durante la mayor parte de su mandato. Ahora el contexto político es diferente.

Faltan apenas veinte meses para terminar este período presidencial. En ese tramo final comienzan a modificarse las conductas dentro del propio Gobierno. Los funcionarios dejan de pensar exclusivamente en la administración pública y empiezan a calcular su futuro político. Los aspirantes fortalecen equipos, buscan apoyos, recorren el país y ocupan espacios dentro del Partido Revolucionario Moderno. Es un proceso normal en cualquier organización que se aproxima a una sucesión.

Mientras tanto, el presidente necesita tomar decisiones que también definirán su propio futuro. Ningún exmandatario desaparece automáticamente de la conversación nacional. Su influencia dependerá, en buena medida, de las decisiones adoptadas antes de abandonar el poder.

Los próximos días permitirán entender cuál será esa estrategia. Si produce cambios importantes en el Gobierno, buscará fortalecer la gestión y ordenar su partido. Si impulsa decisiones relevantes en instituciones fundamentales, también estará definiendo el espacio político desde el que pretende actuar después de concluir su mandato.

La política suele explicar mejor a un presidente por las decisiones que toma al final de su gestión que por los discursos pronunciados durante ella. Por eso vale la pena observar con atención los movimientos que vienen. Ahí comenzará a escribirse una parte importante del 2028.

Demuéstrame que estoy equivocado…