Saltar al contenido Saltar al contenido

Los 16 innings de Marichal que estremecieron el mundo (VI)

Los 16 innings de Marichal que estremecieron el mundo (VI)

El Caribe rinde homenaje a Juan Marichal con esta serie de 16 entregas sobre, quizás, el juego más famoso de las Grandes Ligas

7° INNING
Hasta ahora el enfrentamiento se corresponde a las expectativas. Se sabía que Spahn exhibiría un magnífico juego como él estaba acostumbrado. De Marichal se sabía que ya era uno de los grandes píchers de las Mayores, a pesar de su juventud y brevedad en la Liga.

(T1) Crandall se presentó al home con la gorra al revés sin darse cuenta. Pero, a una señal amistosa de Bailey, este la enderezó, sonrió y se cuadró frente al home. Marichal ya no tiraba como Bombo Ramos, desde que adoptó en Michigan su famoso lanzamiento por encima del brazo. Sin embargo, de vez en cuando, sorprendía y tiraba la chata que era más visible, pero más rápida. Con un lanzamiento por encima y dos chatas, la cuenta se le puso 2 bolas y 1 strike. Cuando el cuarto tiro vino, la bola salió de línea de hit entre left y center que McCovey devolvió rápidamente a Hiller y Crandall se limitó a sacudirse los pantalones encima de la almohadilla.

(T2) Ahora, frente a McMillan, el derecho de los Gigantes no cuidaba mucho al corredor que se separaba más de la cuenta. Bailey pidió bola afuera porque pensó que Crandall se iría a segunda. Un riflazo a primera por poco lo elimina. Con cuenta de 2 y 2 Crandall se disparó hacia la segunda, el tiro de Marichal, una recta hacia afuera le permitió a Bailey hacer un tiro perfecto al siore Pagán que cubría la base, para ponerlo fuera de servicio. Con 3 y 2, McMillan dio un flai a la segunda.

(T3) Con dos outs Spahn vino al bate un poco decepcionado por el robo fallido de Crandall. El primer tiro fue un strike impresionante que no deslumbró a Spahn. El siguiente lo dejó pasar y el ampaya cantó bola. Ahora Marichal se preparaba para hacerle entrega del mismo lanzamiento inicial. Spahn lo enganchó y sacó una línea al right que Felipe tuvo que recoger en el fin del mundo. Un tiro hasta Hiller y un alto del mánager Bobby Bragan frenó a Spahn en segunda. Tubei. A Spahn lo bautizaron por el presidente del país Warren Harding y por su padre Warren Edward Spahn de Buffalo, New York. Esta es la undécima temporada de los Bravos en Milwaukee desde que dejaron Boston en 1953. Los Gigantes juegan su sexta temporada en la Costa Oeste luego de que fueran los Gigantes de New York.

Ahora, Kennedy, el presidente 35 del país que se instalaba en la Casa Blanca desde el 20 de enero de 1961, veía el juego sentado en una mecedora dominicana. Este sería su último año. Su muerte probó que la democracia de los Estados Unidos es un mito y nadie se creyó el cuento de que fue Lee Oswald quien lo mató.

(T4) Con corredor en segunda y el primer bate en acción, los ánimos se encienden en la fanaticada de los Bravos. Sin mirar el corredor Marichal le lanzó dos strikes a Maye que el ampaya cantó. Al cuarto lanzamiento, luego de una bola, Maye disparó un roletazo por primera que Cepeda atrapó. La asistencia rápida de Marichal completó el out y cerró el inning.

(T1) Si fuese por el tamañón de McCovey, se hubiese confundido con Aaron que lucía la misma sonrisa de quien está seguro de sí mismo. Quizás sus ancestros tuvieron más cosas en común que un simple número 44 en la espalda; pudieron tener la misma marca sobre la piel indicando el dueño de su esclavitud, señal que se hacía como marcaban al ganado cuando la ley del Viejo Oeste reinaba y cuando Gerónimo pertenecía a una reserva aislada y Theodore Roosevelt declaraba que el buen indio era el indio muerto. Así quiso aplicar lo mismo para Cuba y el resto de América latina. Coincidencia también es que ese mismo año tanto Aaron como McCovey terminaron con 44 jonrones. Ahora con cuenta completa, le pegó tan duro que de nuevo el estadio se levantó; pero el center decepcionó a la fanaticada de San Francisco.

(T2) Felipe soltó dos de los tres bates y apareció resuelto a ayudar a su compatriota en este duelo. Spahn se acomodó la gorra y con su rápido swing hizo entrega de la primera bola, un piconazo que Crandall no pudo retener. Rápidamente el ampaya le pasó una bola nueva que Spahn no tardó en recibir. Al segundo lanzamiento le tiró con fuerza, un roletazo que lo eliminó cuando el siore puso un strike en el mascotín de Larker en primera.

(T3) Cepeda, como todo jugador latino, sabe que el séptimo inning es el de la candela. Con eso en mente, se concentró y acechó una recta un poco alta pero que a él le gustó y mandó la bola en línea de hit al left field. El que se concentró ahora fue Spahn, quien miró a Peruchín para escudriñarlo y con la ventaja de zurdo. Peruchín no se movía de la almohadilla de primera porque sabía que el viraje de Warren era fatal.

(T4) Bailey, matando mariposas, chocó casi sin querer la pelota que resultó un hit corto y que no le dio tiempo a Cepeda alcanzar la tercera.

(T5) Es el turno de José Pagán, pero Dark decidió enviar a Jim Davenport al plato en su sustitución. Corredores en primera y segunda, dos outs. Davenport esperó la primera que salió mala.

Con cuenta de 3-2, la señal de bateo y corrido funcionó, los corredores salieron a toda máquina y Davenport chocó la pelota que fue a parar al guante del center field para cerrar la entrada 7, el lucky seven, como lo llamaba Canel.
(Escrito sin Inteligencia Artificial)