
Con solo 26 años y una apariencia que desarmaba a cualquiera, María Jesús Moreno Cantó, apodada Maje, parecía la típica chica encantadora de pueblo. Sin embargo, tras su sonrisa y modales educados se escondía una personalidad que los investigadores describirían como omnipotente, narcisista y manipuladora. Desde muy joven, Maje supo usar su poder de seducción para conseguir lo que quería, coleccionando hombres a los que prometía amor eterno, pero a los que en realidad solo utilizaba.
Su vida dio un vuelco fatal en 2017, cuando su costado más oscuro salió a la luz y la llevó a planificar un crimen que conmocionó a toda España.
Los orígenes de una manipuladora
Maje nació el 6 de septiembre de 1990 en Novelda, Alicante, en el seno de una familia católica y conservadora. Era la penúltima de cinco hermanos. Cursó estudios en el instituto Santa María Magdalena, donde la recuerdan como una alumna inteligente, coqueta y, sobre todo, manipuladora. Desde pequeña pidió que la llamaran Maje, rechazando su nombre de pila.
Al terminar el colegio, se mudó a Barcelona para estudiar enfermería. Allí descubrió su amor por la gran ciudad y el frenesí nocturno, decidiendo que jamás regresaría a su pueblo natal, al que consideraba una cárcel.

Fue en Novelda donde conoció a Antonio Navarro Cerdán, un ingeniero de 30 años, amigo de su hermano. Maje, entonces de 21, lo vio como su boleto de salida. Aunque fingió enamorarse, en realidad solo buscaba escapar. Se casaron el 3 de septiembre de 2016, pero la infidelidad de Maje ya era una constante. Antonio la perdonó una vez, pero el matrimonio estaba condenado.
Sexo clandestino y un amante dispuesto a todo
Tras la boda, la pareja se instaló en Valencia. Maje, que trabajaba como enfermera en el Hospital Casa de la Salud, odiaba volver a Novelda los fines de semana, como quería Antonio. Pronto empezó a tener una intensa relación extramatrimonial con Salvador Rodrigo Lapiedra, un compañero de trabajo 21 años mayor que ella, casado y con una hija.
Maje convirtió a Salvador en su esclavo. Le escribía cartas de amor apasionadas: “Es la historia de amor más auténtica y apasionante que he vivido”, le decía. En privado, se refería a él como “mi petardo” y solo disfrutaba cuando él le hacía sexo oral. Salvador, cegado por la lujuria, hacía todo lo que ella pedía.

El plan macabro: “Qué pena que no haya sido él”
A principios de 2017, un accidente laboral mató a dos compañeros de Antonio. Maje, lejos de sentir pesar, le confesó a Salvador: “Qué pena que no haya sido mi marido el que haya estado ahí dentro, ¿no?”. Para justificar sus deseos, inventó una historia de maltratos que no eran ciertos. De hecho, en los mensajes de WhatsApp recuperados por la policía, Antonio le recriminaba a ella por haberle pegado.
Maje también intentó convencer a otro amante, Tomás, pero él no cayó en sus redes. Salvador sí. Ella le prometió que si Antonio moría, podría estar enteramente a su disposición. El plan era simple: el asesinato ocurriría en el garaje del edificio donde vivía la pareja, en la calle Calamocha, en el barrio de Patraix, Valencia. No había cámaras.
El jueves 3 de agosto de 2017, fijaron la fecha: el miércoles 16 de agosto. Maje creó una coartada perfecta, diciéndole a su marido que tenía turno de enfermería esa noche, pero en realidad la pasó con otro amante, José, un publicista. Desde la cama de la infidelidad, le escribió a Antonio: “Puxi. Ya en el hospital. Goza esa empanada hecha con amor”.

El día de la “liberación”
A las 7:30 de la mañana del 16 de agosto, Salvador entró al garaje con las llaves que Maje le había dado. Se colocó guantes de látex y esperó, armado con un cuchillo de carnicero. Cuando Antonio apareció para subir a su coche, Salvador lo atacó por la espalda. Seis puñaladas lo destrozaron: cuatro en el hemitórax izquierdo y dos en el derecho, perforándole el corazón y los pulmones. Antonio murió en minutos.
Salvador huyó, cambió su estado de WhatsApp (la señal convenida) y se deshizo de la ropa y el arma. Maje, al ver la señal, sintió placer. Esa misma tarde, los amantes asesinos se encontraron. Ella, fingiendo dolor, le dijo que debían distanciarse para no levantar sospechas. Él, sumiso, aceptó. Esa misma noche, Maje ya había concertado una cita sexual con José.

En el funeral de Antonio, el 19 de agosto, Maje dio un discurso que hizo llorar a todos. Era su mejor actuación.
La investigación y las escuchas telefónicas
La policía no tardó en sospechar. La violencia del crimen y la actitud de Maje, siempre pendiente de su celular, levantaron alertas. Obtuvieron permiso para intervenir sus teléfonos y descubrieron sus múltiples caras: llorosa con la familia, pero feliz con sus amantes. Una conversación del 8 de noviembre fue clave:
Salvador: Hay otra persona que no sé quién es, un tal José Antonio…
Maje: Sí, sí, el publicista. ¿Te acuerdas del publicista?
Salvador: Sí… y me ha dicho mi amigo que te vas con él a Italia.
Maje: Pero escúchame, entonces ¿me están investigando a mí?
La trampa definitiva llegó el 28 de diciembre. Un familiar de Antonio le dijo a Maje: “La policía ya tiene el nombre y apellido del asesino”. Ella, histérica, llamó a Salvador de inmediato. Quedó registrado. La detención se produjo el 10 de enero de 2018.

La confesión y el juicio
Inicialmente, Salvador asumió toda la culpa, pero su hija lo hizo ver la verdad: Maje nunca lo quiso, solo lo usó. El 9 de noviembre de 2018, cambió su declaración: “Maje me pidió que acabara con la vida de Antonio. (…) María Jesús preparó todo. Me llamó la noche antes y me dijo que el coche de Antonio estaba en el garaje”.
El juicio comenzó en octubre de 2020. El fiscal pidió 22 años para Maje y 18 para Salvador. Maje negó todo: “Le encubrí, pero no planifiqué nada”. Salvador, arrepentido, confesó: “Estoy muy arrepentido y pido perdón a toda la familia. Era María Jesús quien quería matar a Antonio”.
El veredicto fue unánime: Maje fue condenada a 22 años de prisión y Salvador a 17. Se descubrió que Maje no se había divorciado porque Antonio tenía dos seguros de vida y una pensión de viuda que ella quería cobrar.

Una vida de excesos tras las rejas
En la cárcel de Picassent, Maje continuó su patrón. Se tiñó de rubia, fue soberbia y mantuvo relaciones con varios presos, incluido un pederasta. Finalmente, quedó embarazada de David M.R., un recluso condenado por un homicidio a 44 puñaladas. Su hijo, Manuel, nació el 13 de julio de 2023.
Ahora, Maje cumple su condena en la unidad de madres de Fontcalent. Su hijo podría salir del entorno penitenciario en julio de 2026, cuando cumpla tres años. Se espera que la familia de Maje se haga cargo de la custodia. El caso ha sido llevado al cine con la película La viuda negra, protagonizada por Ivana Baquero y Tristán Ulloa.

Maje podría salir de prisión en enero de 2040, con 49 años, aunque algunos estiman que podría pedir libertad condicional en 2034. Mientras tanto, su hijo, Manuel, deberá cargar con el oscuro legado de una madre que prefirió el dinero y el sexo antes que la vida de su esposo.
Fuente: Infobae
