Saltar al contenido Saltar al contenido

La paz como mensaje implícito en el monumento de Santiago

La paz como mensaje implícito en el monumento de Santiago

Marlon O. Anzellotti González
Especial para elCaribe

Como se destaca en la frase que encabeza este artículo, existe una estrecha relación entre la paz y el progreso, una no existe sin la otra, pues es bien sabido que es en tiempos de paz cuando la humanidad puede alcanzar su máximo desarrollo.

En el caso que nos ocupa, el Monumento de Santiago, obra arquitectónica que se comenzó a edificar hace 82 años, el 30 de abril de 1944, a propósito de celebrarse en ese año el primer centenario de la independencia de nuestra nación.
Años antes, ciudadanos prominentes de Santiago se reunieron e idearon celebrar tan relevante efeméride con la construcción de una estructura que honrara el supuesto período de paz que había iniciado en 1930.

Se hizo un concurso, el cual ganó el arquitecto Henry Gazón Bona. El nombre para dicho edificio sería: “Monumento a la Paz de Trujillo”.

Decíamos antes “supuesto período de paz”, pues en un documento publicado por la Unesco se afirma lo siguiente: “La Paz Trujillista fue un eufemismo propagandístico para describir la dictadura de Rafael L. Trujillo en la República Dominicana (1930-1961), caracterizada por un control social férreo, terror de estado, persecución y asesinato de opositores, en lugar de una paz real. Este período se sostuvo mediante una estricta represión y el culto a la personalidad del “Benefactor”.

El arquitecto Gazón Bona diseñó el monumento inspirado en la columna de Adriano, en la cual se describen las victorias alcanzadas en las campañas militares efectuadas durante su reinado. Relacionando así el Monumento como un referente a la pacificación de la levantisca región cibaeña que había ejecutado hábilmente el dictador, aplastando las rebeliones de Cipriano Bencosme y Desiderio Arias, a inicios de su dictadura.

En la cúspide de dicha estructura se colocó una figura imponente, que algunos han confundido con un ángel, pero se trata de una mujer, de una diosa griega llamada Eirene o Irene, la personificación de la paz y la prosperidad. En la mitología romana se le llama PAX.

La estatua de la paz en el Monumento de Santiago tiene una dimensión de unos 7.80 metros (25.6 pies), con un peso aproximado de cuatro toneladas, construida de planchas de bronce unidas por remaches.

Fue una creación del escultor de origen francés, Alejandro Sarvougnac. En estilo Art Déco, muy en boga en los años veinte y treinta del siglo pasado. Al observar la imagen de la diosa Eirene se puede notar que la local está inspirada en ella y no en una prostituta, como cuenta cierta leyenda urbana.

Aparte de la estatua, el mensaje de la paz se encuentra en los murales que Vela Zanetti pintó. Este artista español, un maestro del muralismo, que incluso fue contratado para pintar un mural dedicado a la paz en el edificio de la ONU en Nueva York. El mensaje era muy oportuno, pues apenas en 1945 había concluido el conflicto más sangriento y destructivo que ha padecido la humanidad: La segunda guerra mundial.

Vela Zanetti le encargaron 12 lienzos, los cuales serían exhibidos en el segundo y tercer nivel de la mencionada estructura.

En la primera media docena se cuentan cien años de historia, que van de 1844 hasta 1944.

El primer mural dedicado a la Independencia Nacional figuran los tres Padres de la Patria: Juan Pablo Duarte, Francisco Del Rosario Sánchez Y Ramón Matías Mella; tiene como fondo la Puerta del Conde con un cielo nebuloso. Se observa a un Duarte, con rostro adusto y envejecido, sosteniendo con su mano derecha de seis dedos un pliego enrollado, con el lema: Dios, Patria Y Libertad.

El cielo nebuloso representa muy bien el sentimiento de incertidumbre que reinaba en la época, el temor sobre lo que traería el porvenir, de una nación con apenas 126,000 habitantes que se habían liberado de otra con cinco veces más habitantes y recursos militares. La mano con seis dedos no es un error anatómico, se usa en el arte para representar una sabiduría notable. Ejemplo: La pintura del papa Sixto IV que hizo Rafael Sanzio en 1516.

Hay quienes han afirmado que se trató de un mensaje velado del autor, pues el dedo de Duarte señala a la palabra LIBERTAD, algo que brillaba por su ausencia en esos años de dictadura.

El segundo mural está dedicado a recrear la batalla de Santiago, el 30 de marzo de 1844, esta fue la que frenó a uno de los brazos del poderoso ejército haitiano que pretendía revertir la independencia recién proclamada. Se observa a dos figuras claves de esa gesta: JOSÉ MARÍA IMBERT y FERNANDO VALERIO. El cañón destaca el papel clave que jugó la artillería en el triunfo criollo y la famosa carga a machete ejecutada por los andulleros de Sabana Iglesia, en las proximidades del río Yaque, en lo que hoy es La Joya, liderados por Valerio.

La fortificación que se observa al fondo no es la Fortaleza San Luis, esa torre constituiría un anacronismo, pues esa torre fue edificada décadas después, en el primer gobierno de Ulises Heureaux, se trata más bien del Fuerte Libertad, el cual se encontraba próximo al río Yaque, donde hoy está el Colegio Santa Ana.

El tercer mural “la lucha entre hermanos”, se observa a dos hermanos gemelos que baten sus diferencias a machetazos. Y en el fragor de su lucha fratricida, pisotean la bandera nacional.

Describe muy bien al sector conservador en pugna durante la primera república (1844-1861), dividido entre dos caudillos: Santana Y Báez, quienes en su afán por imponerse hacían aprestos para entregar nuestra soberanía a una potencia extranjera.

El cuarto mural se dedica a los héroes que restauraron la soberanía nacional y se les ve debajo de cuatro pabellones nacionales y con ramas de laurel y de palma al fondo (rememorando así el Escudo Nacional), figuran seis sobresalientes restauradores, entre hombres de armas y de ideas: José Antonio Salcedo, José María Cabral Y Luna, Ulises Francisco Espaillat, Benito Monción, Gregorio Luperón y Santiago Rodríguez.

El quinto mural es una representación del período conocido como la Segunda República (1865-1916).

Se ve a cinco personajes agrupados como una pirámide humana cabizbajos y pesarosos, en un entorno árido y agreste, retratan el período de mayor inestabilidad política que ha experimentado la república, donde en 51 años hubo 58 gobiernos, lo que acentuó la pobreza, el hambre y la desnudez en la mayoría de nuestra población, particularmente la rural.

El sexto mural con el que cierra la exhibición de ese piso es el dedicado a la Diosa de la Paz.

Una figura de mujer divina desciende desde lo Alto, sosteniendo un lienzo que llena de expectativa a una población que la mira con esperanza de redención.

Se anuncia así un período de paz que la propaganda de la época lo marcó en 1930 y que prevalecía en el año del Centenario 1944.

Pasamos ahora a repasar la media docena restante de murales, situados en el tercer piso del Monumento. Se observa en el séptimo mural a una portentosa mujer divina, la cual pone los pies sobre la tierra y cubre con un gran manto a la multitud que se cobija bajo su sombra.

Mensaje: La paz es un elemento que va unido a la protección y a la seguridad.

En el octavo mural se visualiza en primer plano se observa a dos obreros sosteniendo una viga de metal apoyados en un andamio de madera. Al fondo figuran una serie de edificios, fábricas, monumentos y obras civiles que se habían estado construyendo para la época.

Entre ellos figuran el Palacio Nacional, el hoy puente Duarte, el Faro a Colón, los silos de Molinos Dominicanos y las chimeneas de indistintas fábricas.

Mensaje: solo en un período de paz se puede construir obras públicas de envergadura. El noveno mural es alegórico, se pintaron unas manos que esparcen semillas sobre un surco abierto, con un fondo de luz que despeja las tinieblas y en primer plano un libro abierto de “Historia Patria”.

Subraya la importancia de sembrar en la mente y corazón de los jóvenes, la historia de nuestros héroes y patriotas.
Mensaje: la paz va unida a la historia nacional, que nos vincula con nuestros antepasados y se transmite a las venideras generaciones.

El décimo mural es uno de los más impactantes. Es una obra en donde aparece un hombre fornido de espaldas, con sus brazos en alto, liberado de unas pesadas cadenas. Se usó como símbolo del pago de la deuda externa que ocurrió en el año 1947.