
La NASA utilizará un avión de investigación de gran altitud para seguir la trayectoria del eclipse total de Sol del próximo 12 de agosto de 2026. La misión permitirá a los científicos prolongar la observación de la totalidad y obtener imágenes únicas de la corona solar desde 15,240 metros de altura.
El próximo 12 de agosto de 2026, millones de personas podrán observar uno de los fenómenos astronómicos más esperados del año: un eclipse total de Sol. Sin embargo, mientras los aficionados levantarán la vista desde la Tierra, un equipo de la NASA seguirá la sombra de la Luna a bordo de un avión para aprovechar al máximo los pocos minutos que dura este espectáculo celeste.
La misión permitirá estudiar la atmósfera exterior del Sol con un nivel de detalle imposible de conseguir desde la superficie terrestre.
El recorrido del eclipse en 2026
El eclipse total recorrerá una amplia franja del hemisferio norte. La trayectoria de la totalidad comenzará en el norte de Rusia y continuará sobre Groenlandia, Islandia, el océano Atlántico, España y una pequeña zona de Portugal.
Además, gran parte de Europa, el norte de África, Canadá y algunas regiones del norte de Estados Unidos podrán observar un eclipse parcial.
La aeronave elegida para la misión científica
Para esta misión, la NASA empleará uno de sus aviones de investigación WB-57, una aeronave de gran altitud equipada con instrumentos científicos y cámaras de alta resolución.
El avión despegará para interceptar la sombra de la Luna y volará a unos 50,000 pies de altura, equivalentes a 15,240 metros, muy por encima de las nubes y de gran parte de la atmósfera terrestre.
Volar a gran altitud ofrece varias ventajas científicas.
En primer lugar, elimina la mayoría de las nubes que podrían bloquear la visión del eclipse. Además, reduce la interferencia de la atmósfera terrestre, lo que permite obtener imágenes mucho más nítidas.
Desde esa altura, los instrumentos también pueden captar determinadas longitudes de onda del infrarrojo que normalmente son absorbidas por la atmósfera y no llegan hasta los telescopios instalados en tierra.
Más tiempo para analizar la corona solar
Una de las mayores ventajas de esta misión consiste en que el avión seguirá la misma dirección en la que avanza la sombra de la Luna.
Mientras un observador en tierra solo disfrutará de la totalidad durante un máximo aproximado de 2 minutos y 18 segundos, el WB-57 volará a unos 740 kilómetros por hora (460 millas por hora) para permanecer más tiempo dentro de la sombra lunar.
Gracias a esta estrategia, los científicos podrán observar la corona solar durante casi tres minutos, un incremento significativo para realizar mediciones de alta precisión.
Los objetivos científicos de la expedición
El principal objetivo será estudiar la corona solar, la capa más externa de la atmósfera del Sol.
Aunque alcanza temperaturas de millones de grados, la corona solo puede observarse con claridad durante un eclipse total, cuando la Luna bloquea completamente el disco solar.
Los investigadores esperan obtener imágenes de alta resolución para analizar la estructura de la corona, el movimiento de su plasma y las ondas que recorren este entorno extremo.
También buscarán comprender mejor los mecanismos que generan el viento solar y las tormentas solares que pueden afectar las comunicaciones, los satélites y las redes eléctricas en la Tierra.
La NASA ya utilizó aviones WB-57 para perseguir eclipses totales en 2017 y 2024.
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Las experiencias anteriores permitieron obtener algunas de las imágenes más detalladas de la corona solar y mejorar las técnicas de observación aérea, conocimientos que ahora se aplicarán durante el eclipse de 2026.
Los próximos eclipses que marcarán el calendario astronómico
Después del eclipse del 12 de agosto de 2026, los aficionados a la astronomía tendrán nuevas oportunidades para observar este fenómeno.
El siguiente eclipse total ocurrirá el 2 de agosto de 2027 y recorrerá el norte de África y Oriente Medio, mientras que otro eclipse total cruzará Australia y Nueva Zelanda el 22 de julio de 2028, según el calendario astronómico internacional.
La misión aérea de la NASA volverá a demostrar que, en ocasiones, la mejor forma de estudiar el Sol no consiste en mirar desde el suelo, sino en perseguir la sombra de la Luna desde el cielo.
