
Un domingo cualquiera en su casa de Georgetown, Washington, Nora Ephron, con siete meses de embarazo, hojeaba un libro de canciones infantiles que su esposo, Carl Bernstein, había recibido como regalo por la próxima paternidad. De repente, sus ojos se toparon con una dedicatoria amorosa, íntima y tierna, firmada por Margaret Jay, hija del ex primer ministro británico James Callaghan y esposa del embajador británico en Estados Unidos. El mundo se le vino abajo.
Nora tuvo que sentarse, sintió náuseas y un vacío absoluto. Durante meses había escuchado rumores sobre una posible infidelidad de Carl, pero siempre los había ignorado. Aquellas palabras escritas en el libro confirmaban lo que su corazón se negaba a aceptar: la traición era real. Con el cuerpo tembloroso, decidió viajar de inmediato a Manhattan para consultar a su psicóloga, quien la ayudó a contener la angustia y le recomendó tomar decisiones con calma, aunque presagiaba que el matrimonio no sobreviviría.
La tensión emocional provocó un parto prematuro. El pequeño Max nació el 15 de agosto de 1979, un mes antes de lo previsto. La prensa no tardó en enterarse del escándalo y el sufrimiento de la familia se convirtió en espectáculo público. Cuando Nora enfrentó a Carl, él minimizó los hechos, se negó a dejar a su amante y pretendió seguir con la doble vida. Para ella, el amor se había terminado.
Dos semanas después del nacimiento de Max, Nora hizo las maletas y se mudó a Nueva York con sus hijos Jacob y Max, y su niñera. Se alojó en casa de sus amigos, el editor Robert Gottlieb y su esposa María Tucci. A ellos les repetía que Carl era “una rata”.

Los inicios de una periodista brillante
Nora nació en Nueva York el 19 de mayo de 1941, la mayor de cuatro hermanas. Sus padres eran guionistas vinculados al cine y el teatro, y creció en Beverly Hills, Los Ángeles, rodeada del ambiente artístico. Desde pequeña escuchó que todo lo que ocurría en la vida podía convertirse en material para un guión. Esa idea la acompañó siempre.
Estudió Ciencias Políticas en el Wellesley College, en Massachusetts. En 1961 se comprometió con Matthew Zinn, pero la relación terminó antes de la boda. Se graduó al año siguiente y se instaló en Nueva York con el sueño de ser periodista. Trabajó en el New York Post, luego en Esquire y New York Magazine, donde su pluma ácida y mordaz la destacó rápidamente.
En abril de 1967 se casó con el escritor y humorista Dan Greenburg. A mediados de los años 70, ya era una reconocida periodista cuando conoció a Carl Bernstein, tres años menor que ella, divorciado y famoso por destapar el caso Watergate junto a Bob Woodward. Su libro Todos los hombres del presidente lo había convertido en una estrella mundial del periodismo.
Se enamoraron perdidamente. Nora no dudó: se divorció de Dan y en 1976 se casó con Carl. Ella estaba por cumplir 35 años. Juntos tuvieron a Jacob el 22 de agosto de 1978 y, al año siguiente, llegó Max en medio del escándalo de la dedicatoria. La felicidad apenas duró tres años.
Escribir para sanar y para vengarse
Acorralada por el dolor, Nora decidió ponerse a escribir. Recordó la lección de su infancia: su propia vida era material de sobra. Solo había que contarlo sin censura. Así, golpeó las teclas todos los días y lo que surgió fue monumental. Eso sí: nunca reveló cuáles fueron las exactas palabras de la dedicatoria de Margaret Jay, dejando a todos con la intriga.
Carl, mientras tanto, continuó su relación con Margaret Jay y también salió con Bianca Jagger (ex de Mick Jagger), Martha Stewart (empresaria) y otras. Años después se casó con la ex modelo Christine Kuehbeck. Margaret, por su parte, se mantuvo casada varios años más, pero su esposo se vengó teniendo un affaire con la niñera de sus tres hijos. Ella fue baronesa, periodista y ocupó cargos importantes en la política británica hasta 2001.
En 1983, cuatro años después de la separación, Nora publicó la novela Heartburn (Se acabó el pastel). Con nombres ficticios, contó su propia historia: la protagonista, Rachel, una autora embarazada descubre que su marido, un influyente periodista, le es infiel. El libro es una mezcla de observación irónica y humor que expone al ridículo a los personajes de la clase acomodada. Nora explicó después:
“Si cuento la historia, la controlo. Si la cuento, ¡puedo hacerte reír! Y prefiero que te rías de mí antes de que sientas lástima”.
A la amante de ficción la llamó Thelma Rice y la describió con malicia como una jirafa: “un cuello tan largo como un brazo y una nariz tan larga como un dedo pulgar y deberías ver sus piernas, para no hablar de sus pies, que son como pies de pato”. Del protagonista masculino, que alude a Carl, escribió:
“es capaz de acostarse con una persiana veneciana”.
Otra frase de la narradora:
“Me casé con él contra toda evidencia. Me casé con él creyendo que el matrimonio no funciona, que el amor muere, que la pasión se apaga, y al hacerlo me convertí en el tipo de romántica que solo un cínico es verdaderamente capaz de ser”.
Y una más:
“Cuando te enamoras de alguien parte de lo que amas son las diferencias entre ustedes. Luego te casas y esas diferencias son las que empiezan a volverte loca”.

Carl Bernstein se sintió furioso por el escrache literario. Amenazó con demandarla, pero cuando se anunció la adaptación cinematográfica del libro, se rindió. Aceptó el escarnio público. En 1986, la película se estrenó en Hollywood, protagonizada por Meryl Streep y Jack Nicholson. Nora había convertido las lágrimas en facturación y catarsis.
Durante su matrimonio, Carl nunca le reveló a Nora quién era su famosa fuente del Watergate, conocida como Garganta Profunda. Ella, brillante, lo dedujo sola. Carl se refería a su fuente como MF (My Friend), pero Nora no le creyó y tiró del hilo hasta descubrir que se trataba de Mark Felt, director asociado del FBI. Estaba divertida con su hallazgo, pero nadie le prestó atención. Años después, el propio Mark Felt confirmó que Nora tenía razón.

Sus éxitos no se detuvieron ahí. En 1989 escribió el guión de Cuando Harry conoció a Sally, que la consagró. Luego vinieron Algo para recordar (1993) y Tienes un e-mail (1998). Nora había ganado la batalla de la humillación: la devastación del divorcio se convirtió en el motor de todas sus conquistas y la hizo ganar mucho más dinero que Carl.
El amor verdadero llegó dos veces
En marzo de 1987, a los 46 años, Nora volvió a casarse, esta vez con el guionista especializado en crímenes de la mafia, Nicholas Pileggi, ocho años mayor que ella, hijo de italianos y divorciado desde el mismo año que Nora y Carl. Se conocían desde la época del New York Post.

Se reencontraron en casa de unos amigos y él la invitó a cenar. La pasaron tan bien que Nicholas dijo con humor:
“Le dije: Vamos a cenar. Y nunca volvimos a cenar con nadie más”.
No tuvieron hijos, pero Nicholas se ocupó de Jacob y Max. Nora fue feliz y él fue leal. Ella comentaba siempre riendo: “El secreto de una buena vida está en casarse con un italiano”. En esta pareja no hubo pasiones huracanadas, sino admiración mutua, humor y apoyo. Se corregían los textos y se reían mucho. En una ocasión, refiriéndose a Nicholas, dijo:
“Hay hombres que disfrutan viendo crecer a sus esposas”.
Nora murió el 26 de junio de 2012 a los 71 años, a causa de una neumonía tras padecer leucemia mieloide aguda. Su despedida, el 9 de julio en el Lincoln Center de Nueva York, reunió al alcalde, actores, directores, escritores, sus hijos Jacob (periodista) y Max (músico), su esposo Nicholas, y también su exmarido Carl. Las aguas ya estaban calmadas. Nicholas, con 79 años, dijo: “Ella cambió mi vida”.
El patrimonio de Nora ascendía a 40 millones de dólares, el doble que el de Carl Bernstein. Parte de esa fortuna la heredó Nicholas, quien sigue vivo a los 93 años y continúa trabajando. El año pasado estrenó la película The Alto Knights, protagonizada por De Niro. Carl Bernstein, de 82 años, pudo voltear a un presidente con sus palabras, pero Nora hizo algo más poderoso: con su escritura consiguió el control de su propia vida, dominó la angustia y construyó una carrera más sólida y renombrada que la de él. Aquella traición, después de todo, bien valió la pena.
Fuente: Infobae
