
El comentarista y coordinador de El Sol de la Mañana, Julio Martínez Pozo, afirmó este lunes que al presidente Luis Abinader le ha correspondido participar en la escogencia prácticamente completa de los jueces de las Altas Cortes, una situación que, según explicó, no había enfrentado ningún otro mandatario desde la creación del actual modelo constitucional.
Martínez Pozo sostuvo que este escenario, aunque no es ilegal ni inconstitucional, se aparta del objetivo perseguido por la reforma constitucional de 2010, que buscaba que la renovación de los tribunales superiores se produjera de manera gradual para evitar que una sola correlación política pudiera influir en la conformación de todo el sistema judicial.
“El presidente Abinader le ha tocado lo que a ningún otro presidente le ha tocado, que es la escogencia prácticamente completa de todas las altas cortes”, expresó el comunicador durante su comentario en el programa radial.
Expectativas de ascenso podrían afectar la independencia judicial
El comentarista explicó que el proceso genera un ambiente incómodo dentro del Poder Judicial debido a las expectativas de ascenso de jueces que aspiran a integrar la Suprema Corte de Justicia o a ocupar las posiciones que quedarían vacantes tras las designaciones.
A su juicio, esta dinámica puede provocar promociones, movimientos internos y aspiraciones que terminan influyendo en el comportamiento de los magistrados, especialmente cuando saben que sus decisiones profesionales podrían depender de una futura selección.
“Es un ambiente de promoción y de campaña interna que vacaciona totalmente, en gran medida, la independencia”, sostuvo Martínez Pozo, al advertir que el impacto no se limita a los jueces que aspiran directamente a la Suprema Corte, sino que también alcanza a quienes buscan ocupar los cargos que estos dejarían disponibles.
El comunicador consideró que el diseño constitucional procuraba precisamente impedir esta concentración de nombramientos. La renovación parcial de los tribunales buscaba mantener un equilibrio entre distintas correlaciones políticas y evitar que una coyuntura determinada tuviera capacidad para escoger a la mayoría de los integrantes de las altas cortes.
Sobre el cierre de El Nacional
Martínez Pozo también reflexionó sobre el cierre de la edición impresa del periódico El Nacional, medio en el que trabajó como columnista, editorialista y reportero. Aseguró que la desaparición progresiva de los periódicos impresos no puede atribuirse únicamente al avance de las tecnologías digitales ni a las dificultades económicas del modelo de negocio.
Según explicó, los periódicos cometieron el error de competir con la velocidad de las redes sociales, abandonando su principal fortaleza: ofrecer información verificada, análisis profundo y contenidos que contribuyan a formar una ciudadanía crítica. “Los periódicos han pretendido ir detrás del inmediatismo de las redes y se hace escasa diferencia entre lo que es el contenido de una cosa y lo que es el contenido de otra”, afirmó.
El comunicador sostuvo que los medios impresos deben diferenciarse de las plataformas digitales mediante la calidad, la certeza y la profundidad.
“No son las nuevas tecnologías, es salir todos los días sin tener nada que decir, es hacer publicaciones y hacer unos impresos diarios carentes de contenido, ofertando lo mismo que está dando todo el mundo”, manifestó, al señalar que los propios periódicos tienen parte de responsabilidad por no cultivar su nicho editorial.
Irán no está humillado y no negociará su dignidad
Al referirse a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, Martínez Pozo aseguró que uno de los principales obstáculos para alcanzar un acuerdo es el relato estadounidense que presenta a Irán como una nación derrotada y suplicando una tregua.
Explicó que Irán ha mantenido contactos con países aliados de Estados Unidos, entre ellos Arabia Saudita, Turquía y Pakistán, para advertir sobre las consecuencias regionales que provocarían nuevos ataques, pero Washington intenta mostrar esas gestiones como una petición desesperada de paz.
“Ese relato que intenta el dominio de una bandera victoriosa ha sido uno de los puntos que ha impedido un acuerdo, porque no es verdad que Irán está rogando una tregua”, declaró.
Martínez Pozo consideró que tanto Estados Unidos como Irán quisieran poner fin al conflicto debido a los elevados costos económicos y militares que representa para ambas partes. A su juicio, ninguno de los dos países puede presentarse como vencedor absoluto.
“Ambos sectores quisieran terminar con la guerra, porque ambos, en términos de lo que les representa en costo, están derrotados”, manifestó.
- El comentarista afirmó que Irán ha sufrido pérdidas significativas, pero conserva un elemento que considera irrenunciable dentro de cualquier negociación.
“Irán lo ha perdido todo, menos la dignidad, y no va a negociar con eso”, concluyó Martínez Pozo, al señalar que mientras Estados Unidos insista en presentar al Gobierno iraní como humillado, será difícil encontrar una salida política al conflicto.
