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Fósil de pterosaurio intacto hallado en Brasil: la sorpresa que duró 113 millones de años

Fósil de pterosaurio intacto hallado en Brasil: la sorpresa que duró 113 millones de años

Un grupo internacional de científicos, liderado por la Universidad de Curtin, ha revelado nueva información sobre cómo un reptil volador de la era prehistórica logró preservarse con un detalle excepcional durante 113 millones de años. Este hallazgo ofrece una ventana poco común a un ecosistema que ya desapareció.

El estudio, publicado en iScience, se centró en una falange fosilizada de un pterosaurio, encontrada en el noreste de Brasil. De acuerdo con la investigación, el hueso se mantuvo en tres dimensiones y aún conserva rastros químicos vinculados a su alimentación, un fenómeno atribuido a la acción de bacterias específicas y a un antiguo entorno marino con características únicas.

La autora principal, Kliti Grice, catedrática distinguida de la Universidad John Curtin y directora fundadora del Centro de Geoquímica Orgánica e Isótopos de Australia Occidental en Curtin, afirmó que estos resultados abren una nueva perspectiva para comprender cómo se originan los fósiles.

Vista microscópica de una sección de un fósil de pterosaurio que muestra el recubrimiento de carbono y las capas minerales (Grice et al., iScience)

“Este fósil es una auténtica cápsula del tiempo: no solo está magníficamente conservado, sino que, por primera vez, hemos detectado rastros de esteroides en un pterosaurio, lo que proporciona más pruebas de que estas criaturas probablemente se alimentaban de peces o calamares”, declaró Grice.

“Además, este hallazgo supone la primera vez que se recuperan moléculas de un fósil de pterosaurio, revelando nuevas pistas sobre su dieta y poniendo de relieve el creciente potencial de la paleontología molecular para desvelar secretos del pasado remoto”, agregó.

Moléculas, tejido mineralizado y estructura ósea en 3D

Según el estudio, los pterosaurios coexistieron con los dinosaurios y fueron los primeros vertebrados en dominar el vuelo propulsado. Algunas especies llegaron a tener envergaduras de hasta 12 metros y, al igual que las aves actuales, poseían huesos huecos, una característica que en ciertas condiciones ambientales favorece preservaciones excepcionales.

El espécimen analizado, identificado como MPSC R 1395, fue recolectado en Sítio Baixa Grande, en el estado de Ceará, y corresponde a una porción de una falange izquierda del ala.

El análisis geoquímico identifica colesterol con firma isotópica de -19,1‰ asociada a una dieta marina (Imagen Ilustrativa Infobae)

La conservación de esteroides en fósiles es extremadamente rara, pero el equipo destacó que el mayor aporte del descubrimiento es otro: sus hallazgos ponen en duda conceptos generalizados sobre la fosilización. Según plantearon, en ciertos casos el oxígeno no destruye los restos, sino que contribuye a preservarlos mediante procesos oxidativos impulsados por microbiomas antiguos.

De acuerdo con la reconstrucción propuesta, tras la muerte del pterosaurio y su hundimiento en el lecho marino, una combinación de química, biología y ambiente “selló” su historia. Microorganismos, entre ellos bacterias oxidantes de azufre, comenzaron a descomponer los tejidos blandos y las grasas, lo que activó la mineralización alrededor del cuerpo. Con el paso del tiempo, ese mecanismo ayudó a mantener la estructura en tres dimensiones con un nivel de detalle inusual durante más de 100 millones de años.

Grice señaló que el trabajo describe una nueva ruta para explicar este tipo de preservación extraordinaria, con implicaciones para comprender tanto la vida antigua como los ambientes que hacen posible una fosilización tan detallada.

“Esto se suma a la creciente evidencia de que pequeños microbios desempeñaron un papel importante en este proceso, algo que ahora estamos identificando en otros yacimientos fósiles, presentando un nuevo mecanismo global de Lagerstätten, las condiciones especiales que hacen posible una preservación excepcional”, indicó Grice.

El estudio se realizó en colaboración con investigadores de Brasil, Alemania y Estados Unidos, incluyendo colegas de la Universidad Regional de Cariri y del Museu Nacional / Universidad Federal de Río de Janeiro. Para describir cómo vivía el pterosaurio y por qué su fósil se conservó con ese nivel de detalle, el equipo aplicó técnicas avanzadas de imagen y análisis geoquímicos en el Centro John de Laeter de Curtin y en el Centro de Geoquímica Orgánica e Isótopos de Australia Occidental.

Fuente: Infobae