
La Romana — Todo empezó como una visita rutinaria. Pero en cuestión de horas, la vida de Diana Peguero, una mujer de 31 años y embarazada de seis meses, se apagó dentro del Hospital El Nuevo Samaritano. Ahora, su familia no solo llora su partida: exige respuestas.
Mientras recibía atención médica, Diana perdió el aliento de forma repentina. Sus seres queridos, desesperados, no entendían qué ocurría. Algunos temieron que no podrían costear el traslado de su cuerpo al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF), pero las autoridades confirmaron que ese trámite es obligatorio y gratuito. Aun así, la incertidumbre persiste.

¿Qué provocó su muerte? Aunque los resultados oficiales aún no se han emitido, fuentes médicas señalan que podría haber sufrido un trombo —un coágulo sanguíneo que bloquea un vaso—, una complicación particularmente peligrosa durante el embarazo. Pero los especialistas aún no han confirmado esta causa.
Lo que sí saben sus familiares es que el embarazo ya era de alto riesgo. Una pariente reveló que el bebé presentaba graves problemas intestinales, incluyendo perforaciones, lo que habría debilitado aún más el estado de Diana en sus últimas horas. “Ella luchó hasta el final”, dijo entre sollozos, con la voz quebrada por el dolor.

Tras su fallecimiento, el hospital se convirtió en un escenario de protocolos legales: llegaron agentes de la Policía Nacional, el médico legista y un representante del Ministerio Público. Su presencia no es solo formalidad: buscan esclarecer si hubo fallas médicas, negligencia o una tragedia imprevisible.
Los expertos explican que durante el embarazo, el cuerpo de la mujer es más propenso a formar coágulos. Si no se detectan a tiempo, pueden causar daños irreversibles e incluso la muerte. Por eso, la atención inmediata es vital.

Hoy, mientras esperan los resultados forenses, los familiares de Diana no piden más que verdad y respeto. “Solo queremos saber qué pasó. Ella merece justicia… y su bebé también”, dijo uno de ellos, con los ojos fijos en el suelo, como si aún no pudiera creer lo ocurrido.
Las autoridades de salud aseguran que acompañarán a la familia en cada paso del proceso. Pero para quienes la conocían, nada devolverá a Diana. Solo queda la esperanza de que su historia no se repita… y que alguien, algún día, responda por qué se fue tan pronto.

