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Fallece “Cuqui” Batista, maestro de la arquitectura dominicana

Fallece “Cuqui” Batista, maestro de la arquitectura dominicana

La arquitectura dominicana está de luto por el fallecimiento de Francisco Manuel Batista Bisonó, conocido como Cuqui Batista, una de las figuras más influyentes del diseño, el urbanismo y la construcción en República Dominicana.

La noticia se confirma este martes 7 de julio de 2026 y generó reacciones de pesar entre arquitectos, instituciones culturales, discípulos y colegas que lo reconocen como un maestro de varias generaciones.

Batista, quien en junio de 2025 había cumplido un siglo de vida y acumulaba alrededor de 75 años ligado a la arquitectura, construyó una trayectoria que deja una marca profunda en el paisaje urbano dominicano, especialmente en Santiago y Santo Domingo.

Una obra vinculada a la identidad urbana

Cuqui Batista fue reconocido por una arquitectura que buscaba dialogar con el entorno, la memoria local y las necesidades de cada espacio. Su mirada trascendía el diseño funcional: entendía los edificios como parte de la historia social y cultural de las ciudades.

Entre sus aportes más citados figura el antiguo edificio del Banco Nacional de la Vivienda en Santiago, proyectado en 1989, una obra que ha sido señalada como clave en la transformación urbana de esa ciudad.

Su nombre también aparece asociado a discusiones sobre patrimonio, preservación de obras modernas, planificación urbana y valoración de la arquitectura dominicana del siglo XX. En textos especializados se le reconoce como autor de espacios emblemáticos y como una voz crítica sobre el modo en que el país ha tratado parte de su patrimonio construido.

Maestro de generaciones

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Además de su ejercicio profesional, Batista fue mentor de arquitectos que luego ocuparon posiciones destacadas en el ámbito nacional e internacional.

Quienes lo conocieron resaltaban su agudeza intelectual, su generosidad y su capacidad para transmitir pasión por el oficio. Su influencia no quedó limitada a los planos o las construcciones: se extendió al debate sobre ciudad, identidad, sostenibilidad y desarrollo.

En diversas entrevistas, Batista relató parte de su formación prácticamente autodidacta, marcada por la lectura de manuales de arquitectura y el aprendizaje constante.

Con su fallecimiento, República Dominicana pierde a una figura que ayudó a pensar la arquitectura como disciplina técnica, expresión cultural y herramienta para construir país.