
Muchas personas cometen el error de comenzar su sesión de ejercicios con una rutina intensa de abdominales, pero esta práctica podría tener efectos negativos para la salud y el rendimiento físico. Así lo advierte Domingo Sánchez, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y experto en entrenamiento funcional, en declaraciones a la revista Sport Life. Si bien es común priorizar el trabajo del core al arrancar, cuando se lleva hasta la fatiga muscular, se reduce la capacidad de estabilización de la columna durante el resto del entrenamiento, lo que incrementa el riesgo de lesiones.
Los abdominales funcionan como una faja natural que protege la columna vertebral. Si se agotan desde el principio, ese soporte esencial desaparece, dejando desprotegidas las estructuras óseas y cartilaginosas. La fatiga temprana de estos músculos compromete la postura y facilita movimientos inadecuados que pueden derivar en molestias crónicas o problemas a largo plazo.
Según el enfoque de Sánchez, no se trata de eliminar el trabajo de core, sino de evitar sobrecargarlo antes de que cumpla su función estabilizadora en los ejercicios principales de la rutina. Si los abdominales se agotan demasiado rápido, la columna pierde esa contención natural, lo que puede generar molestias y problemas a medio plazo en quienes repiten este error con frecuencia.
Diferencia entre calentar el core y entrenar abdominales
No todos los ejercicios para el core tienen el mismo propósito ni el mismo impacto en la musculatura abdominal. Sánchez explica que existe una clara diferencia entre usar ejercicios generales del core como parte del calentamiento y hacer abdominales clásicos en series analíticas hasta el agotamiento.
Durante el calentamiento, se recomienda activar el core mediante movimientos que preparen la musculatura estabilizadora de forma suave y progresiva, sin llegar a la fatiga. Ejercicios como el curl McGill, la plancha corta lateral o la plancha prono, según detalla Sánchez, permiten una activación del core, favoreciendo la transferencia hacia gestos deportivos y la protección de la columna.
El entrenamiento analítico, en cambio, se basa en repeticiones convencionales de abdominales que buscan el agotamiento muscular localizado. Este enfoque, cuando se aplica al inicio de la sesión, reduce la capacidad protectora de la zona media para el resto de los ejercicios y puede dañar la espalda.

Riesgo de lesiones por abdominales intensos sin preparación adecuada
Sánchez alerta sobre el peligro de realizar ejercicios intensos o movimientos bruscos en la zona abdominal sin una preparación previa adecuada. Al aplicar carga excesiva o ejecutar gestos bruscos sobre las estructuras óseas o cartilaginosas de la columna, el riesgo de lesiones aumenta considerablemente, especialmente si los músculos estabilizadores ya están fatigados desde el comienzo de la rutina.
El experto recomienda progresar en dificultad de manera gradual, comenzando por ejercicios seguros y controlados. Ejemplos como el curl McGill, las planchas cortas y la mesa elevada permiten fortalecer el core sin sobrecargar la columna, minimizando el riesgo de daño y facilitando la adaptación progresiva de la musculatura.
El paso a ejercicios más complejos, como el pase de piernas y los movimientos multiarticulares con transferencia deportiva, debe hacerse solo cuando se haya consolidado una base de estabilidad y control. Así se garantiza la seguridad articular y se optimiza la función del core como bloque estabilizador.

La función estabilizadora de los abdominales
El papel de los abdominales va más allá de la estética. Según la visión de Sánchez, estos músculos constituyen un bloque para la estabilización del tronco y la protección activa de la columna vertebral durante el movimiento. Ejercicios funcionales, progresivos y variados, como los propuestos en la secuencia de Sánchez, activan la musculatura profunda y promueven la coordinación entre diferentes grupos musculares.
Esta estrategia no solo protege la columna frente a cargas y gestos deportivos, sino que también aporta movilidad, equilibrio y eficacia motriz. Trabajar el core como bloque estabilizador permite afrontar ejercicios físicos complejos, mejorar la postura y evitar molestias derivadas de una falta de control en la zona media.
Fuente: Infobae
