
Aunque es imposible anticipar cuándo ocurrirá un sismo la preparación puede marcar una diferencia importante en los momentos posteriores a una emergencia. Contar con una mochila de emergencia permite reaccionar con mayor rapidez y disponer de recursos básicos mientras llegan los organismos de socorro o se restablecen los servicios afectados.
Los recientes sismos registrados en Venezuela han vuelto a poner sobre la mesa la importancia de la prevención ante fenómenos naturales. Especialistas en gestión de riesgos coinciden en que la preparación individual y familiar es una de las medidas más efectivas para reducir la vulnerabilidad durante las primeras horas de una emergencia, cuando las comunicaciones, el suministro eléctrico o el acceso a asistencia pueden verse comprometidos.

Prepara tu mochila de emergencia para sismos
Linterna y baterías de repuesto: Durante un terremoto pueden producirse cortes de energía o daños en la red eléctrica. Contar con una linterna en buen estado y pilas adicionales facilitará la movilidad y reducirá riesgos durante la noche o en espacios oscuros.
Radio portátil: Un radio que funcione con baterías permite recibir información oficial cuando falla el internet, la televisión o las redes telefónicas. A través de este medio las autoridades suelen emitir alertas, instrucciones de evacuación y reportes sobre la emergencia.
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Agua potable: Se recomienda almacenar agua embotellada suficiente para cubrir las necesidades básicas de cada integrante del hogar durante al menos varios días. El acceso al agua potable puede verse afectado tras un sismo de gran magnitud.
Alimentos no perecederos: Conservas, barras energéticas, frutos secos, galletas y otros productos de larga duración son opciones prácticas. Lo ideal es que sean fáciles de almacenar, transportar y consumir sin necesidad de cocción.
Ropa y artículos de protección: Incluya una muda de ropa, abrigo, impermeable y calzado resistente. Estos elementos pueden resultar indispensables si es necesario abandonar la vivienda o permanecer fuera de ella durante varias horas.
Encendedor o fósforos: Pueden ser útiles en situaciones donde se requiera generar calor o iluminación de forma controlada. Deben almacenarse en recipientes que los protejan de la humedad.
Silbato: Es una herramienta sencilla pero valiosa para pedir ayuda y facilitar la localización de personas en caso de quedar atrapadas o incomunicadas.
Documentos importantes: Mantenga copias de documentos de identidad, pólizas de seguro, contactos de emergencia y otros papeles relevantes en una funda impermeable. También puede conservar versiones digitales en una memoria USB.
Llaves de repuesto: Una copia de las llaves de la vivienda y del vehículo puede evitar contratiempos si las originales se extravían durante una evacuación.
Medicamentos y necesidades especiales: Las familias con bebés, adultos mayores o personas bajo tratamiento médico deben incluir medicamentos de uso regular, recetas, pañales, leche de fórmula, alimentos especiales y otros insumos necesarios para varios días.
Botiquín de primeros auxilios: Debe contener materiales básicos para atender heridas leves, como vendas, gasas, antisépticos, guantes desechables y analgésicos de uso común.
Cargador portátil para celulares: Una batería externa completamente cargada puede ser crucial para mantener la comunicación con familiares y servicios de emergencia cuando no haya electricidad.
