
Al presentar un informe el organismo afirma que los Estados fuertes son la clave para un desarrollo sostenible
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) advierte que la democracia de América Latina y El Caribe atraviesa un desgaste gradual y su supervivencia depende de la capacidad de los Estados para garantizar un desarrollo humano que sea inclusivo y que responda al descontento ciudadano.
Al presentar su informe titulado “Democracias bajo presión: Reimaginar los futuros de la democracia y el desarrollo en América Latina y el Caribe”, Almudena Fernández, economista jefa regional del PNUD para América Latina y el Caribe, advirtió que aunque la región ha reducido la pobreza, persiste una alta vulnerabilidad social y económica.
Entre los principales factores señalados en el informe figuran la polarización política, la desinformación digital, el crimen organizado transnacional, las tensiones derivadas de la movilidad humana y la triple crisis planetaria vinculada al cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación.
El informe advierte sobre la peligrosa distancia entre el respaldo ciudadano a los ideales democráticos y los resultados reales en la vida cotidiana, e insta a los gobiernos a reconstruir la confianza pública mediante instituciones más cercanas a las necesidades sociales.
El análisis regional muestra que la polarización extrema se ha convertido en una marca destructiva para gran parte del continente.
Las democracias sufren un desgaste constante por el impacto combinado del crimen organizado, las campañas de desinformación masiva y las crisis económicas derivadas del cambio climático.
El PNUD propone medidas urgentes para proteger las libertades civiles y evitar el deterioro progresivo de los sistemas de representación popular.
En contraste, el Caribe mantiene niveles de cohesión y estabilidad política, aunque enfrenta graves problemas de seguridad, endeudamiento y vulnerabilidad climática.
Asimismo, el documento indica que la violencia alcanza una tasa promedio de 27.9 homicidios por cada 100.000 habitantes, de los cuales el 59% está vinculado al crimen organizado. Además, las deudas públicas superan el 100% del PIB en varios países, lo que limita la capacidad de inversión estatal.
Asimismo, la emergencia ecológica golpea con fuerza: los fenómenos climáticos severos pasaron de un promedio de 5,2 eventos anuales en el siglo pasado a 10,7 tormentas al año en la actualidad.
El análisis plantea que solo el 32% de los ciudadanos está satisfecho con su gobierno, aunque el 57% sigue defendiendo la democracia como sistema político.
RD: avances institucionales
En el informe, la República Dominicana aparece como un punto de unión estratégico entre América Latina y el Caribe. A pesar de sus retos históricos y limitaciones insulares, el país destaca por consolidar sus procesos electorales en un contexto global de retroceso democrático.
Los indicadores sociales muestran avances en la reducción de la pobreza extrema y las desigualdades, aunque persisten demandas de políticas públicas para cerrar la brecha de género y ampliar la participación política de las mujeres.
Al participar en un conversatorio sobre el informe, el presidente Luis Abinader recomendó reimaginar el futuro de la democracia con una agenda de cambios que supere barreras estructurales, especialmente para las mujeres y sectores vulnerables. Señaló que los partidos políticos deben adaptarse al ritmo de la sociedad y responder a las nuevas exigencias ciudadanas, evitando la rigidez ideológica que genera polarización.
“Escuchar las quejas, aunque sean duras, fortalece la democracia. No se trata de imponer decisiones, aunque tengamos mayoría absoluta en el Congreso, sino de construir consensos y mantener un contacto directo con comunidades y organizaciones sociales. Esa comunicación constante es lo que permite gobernar con legitimidad y respeto”, dijo Abinader.
De su lado, el canciller Roberto Álvarez, al referirse al Informe sobre Democracia y Desarrollo 2026 del PNUD, subrayó que los desafíos señalados en el documento tienen un impacto directo en la República Dominicana y deben ser asumidos con responsabilidad. Explicó que la democracia dominicana, aunque ha demostrado resiliencia en momentos de crisis, no está exenta de las presiones que afectan a la región, como la desinformación, la polarización política y la necesidad de garantizar una mayor inclusión social.
Álvarez enfatizó que estos retos ponen a prueba la legitimidad de las instituciones y la confianza ciudadana, por lo que el país debe responder con hechos concretos que fortalezcan la gobernanza y el Estado de derecho.
Señaló que los avances alcanzados en crecimiento económico y credibilidad internacional deben traducirse en beneficios tangibles para la población, ya que la democracia no puede sostenerse sin resultados que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos.
El canciller dijo que el país interpreta el informe como una advertencia y, al mismo tiempo, como una oportunidad. Advertencia frente a las amenazas que enfrentan las democracias de la región, y oportunidad para consolidar reformas que refuercen la institucionalidad y promuevan políticas públicas inclusivas.

No es debilidad escuchar, es respeto, dice Abinader
Luis Abinader resaltó que la República Dominicana ha logrado mantener estabilidad democrática evitando la polarización extrema que afecta a otros países de la región. Consideró que la oposición es parte esencial del sistema y que las diferencias ideológicas deben asumirse con respeto, sin convertirlas en ataques personales. Asimismo, el mandatario insistió en que gobernar hoy exige escuchar las quejas ciudadanas, comunicar de manera constante y adaptarse a los tiempos de las redes sociales, donde circula información falsa que puede dañar la confianza pública. “No es debilidad escuchar, es respeto”, afirmó, al tiempo que llamó a reimaginar el futuro de la democracia con reformas responsables.
