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El Niño más fuerte en 150 años eleva el riesgo de un 2027 récord en calor

El Niño más fuerte en 150 años eleva el riesgo de un 2027 récord en calor

Investigadores climáticos, en una rueda de prensa recogida por la revista Nature, han alertado que el fenómeno de El Niño que se intensifica en el océano Pacífico se perfila como el más intenso en al menos 150 años.

Según los expertos, la combinación del calor oceánico liberado por este evento con el calentamiento global de origen antropogénico podría convertir a 2027 en el año más caluroso jamás registrado. Esto desencadenaría una serie de fenómenos meteorológicos extremos a nivel planetario.

Zeke Hausfather, científico climático de Berkeley Earth, explicó que las proyecciones basadas en modelos climáticos sugieren que el pico de este El Niño superaría ampliamente el récord anterior. Afirmó que no es descabellado pensar que este evento, sumado al cambio climático, eleve la temperatura media global en 2027 hasta 1,7 °C por encima del promedio preindustrial. Esto situaría al planeta al borde de superar el umbral de 1,5 °C establecido en el Acuerdo de París.

Las proyecciones de Nature se alinean con datos del Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad (IRI) de la Universidad de Columbia y de Meteored. Estos análisis ya anticipaban un escenario central para el ciclo 2026/2027 que impulsa la hipótesis de un «súper El Niño», con un calentamiento que podría rebasar los 3 °C en la región Niño 3.4 entre octubre y diciembre.

Proyecciones de modelos climáticos apuntan a un récord histórico en el Pacífico

Científicos proyectan que el fenómeno acentuará el calentamiento global en los próximos años (Europa Press)

Hausfather comparó proyecciones de 14 modelos climáticos y sostuvo que la estimación media de la temperatura máxima de la superficie del mar en el Pacífico sería aproximadamente 0,8 °C superior al récord anterior establecido en 2015-16. «No es algo seguro, pero la probabilidad ha aumentado mes a mes», declaró.

En paralelo, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) calculó una probabilidad del 80% de que se desarrolle un evento «muy fuerte» para finales de año, con casi total certeza de que las condiciones de El Niño persistirán al menos hasta abril de 2027.

La meteoróloga de la NOAA, Michelle L’Heureux, quien dirige el equipo de predicción de ENSO en College Park, Maryland, detalló en la rueda de prensa:

«En estos momentos, estamos viendo todos los indicadores de un acoplamiento atmósfera-océano muy intenso en todo el océano Pacífico ecuatorial, lo que nos da más confianza en que, en última instancia, veremos un El Niño ‘muy fuerte’ que se situaría entre los El Niño más intensos de nuestro registro histórico».

Respecto a las mediciones concretas, los datos semanales del Centro de Predicción Climática (CPC) de la NOAA revelaron que en la semana que finalizó el 15 de julio se registró una anomalía absoluta de +2,1 °C. Las anomalías relativas, el indicador oficial, alcanzaron 1,4 °C, acercándose al umbral de 1,5 °C que marca un evento «fuerte».

El impacto en la temperatura global: 2027 y el umbral de 1.5 °C

Las proyecciones climáticas indican que 2027 podría establecer un nuevo récord de temperatura global (Imagen Ilustrativa Infobae)

Nature planteó que el efecto combinado del calor liberado por El Niño y el calentamiento global probablemente haría de 2027 el año más caluroso jamás registrado. Hausfather sostuvo que no es descabellado pensar en un aumento de 1,7 °C por encima del promedio preindustrial para ese año.

Además, el mismo investigador afirmó que existe una probabilidad considerable de que el fenómeno eleve las temperaturas lo suficiente en los próximos meses como para que 2026 también sea un año récord de calor.

La meteoróloga de Meteored, Cindy Fernández, vinculó esta intensificación con el cambio climático de fondo:

«Los últimos ‘niños’ tienden a tener cada vez mas anomalía ya que por el cambio climático el océano esta cada vez mas caliente».

Fernández también advirtió sobre la transferencia de calor a la atmósfera:

«Así que le cuesta menos trabajo al agua calentarse a valores cada vez mas atípicos porque comienza con temperaturas cada vez mas elevadas».

Además, añadió: «El problema con un agua mas caliente es que ese calor también se lo trasfiere a la atmosfera. Así que es posible que este año sea uno de los mas cálidos registrados en la historia, aumentando los efectos del calentamiento global».

Pronósticos extremos y cautelas científicas ante el «súper El Niño»

El Niño 2026/2027 presenta una probabilidad elevada de alcanzar una intensidad fuerte a muy fuerte, según la NOAA (Foto, NOAA vía AP)

La revista Nature recordó que la ocurrencia de un fenómeno de El Niño no es sorprendente en sí misma, ya que el ENSO alterna naturalmente entre fases cálidas y frías cada dos a siete años. No obstante, las últimas predicciones sugieren que el evento podría intensificarse aún más de lo previsto inicialmente.

El licenciado en Medio Ambiente y pronosticador del Aeropuerto de Córdoba, Marcelo Madelón, había señalado que

«de acuerdo a los análisis que realizan NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos) y el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF), el evento de El Niño que es un fenómeno totalmente natural ya comenzó».

Por su parte, el meteorólogo de Meteored, Mauricio Saldívar, explicó que a medida que se acortan los plazos, los pronósticos ganan precisión:

«A medida que nos vamos acercando a las fechas en que El Niño comienza a manifestarse, los pronósticos lógicamente van mejorando su precisión. Más aún después de haber pasado la barrera de predictibilidad de El Niño, que es en el mes de mayo, junio. A partir de ahora los pronósticos son mejores».

Saldívar enfatizó que «todos los modelos están coincidiendo en que El Niño puede alcanzar una intensidad fuerte a muy fuerte», aunque marcó una cautela formal:

«Todavía no hay nadie que haya clasificado a este fenómeno oficialmente como un evento El Niño muy fuerte. Sabemos que va a ser fuerte a muy fuerte».

Además, Fernández aportó un matiz clave: «La intensidad de El Niño (débil moderado, fuerte, etc) no hace que los efectos sean peores, sino que sean más probables».

Secuelas económicas y presión sobre los ecosistemas globales

Proyecciones actuales sugieren que las pérdidas económicas por el evento llegarían a 10 billones de dólares para 2032 (Cortesía: Bomberos El Salvador)

Según Nature, el patrón de olas de calor, sequías, inundaciones e incendios forestales asociado con El Niño tendría graves consecuencias económicas. Justin Mankin, investigador climático del Dartmouth College, y sus colegas estimaron que los cambios climáticos atribuidos a un fuerte El Niño en 1997-98 redujeron el crecimiento económico mundial en 5,7 billones de dólares en los años posteriores.

Mankin sostuvo que, si las previsiones actuales son correctas, el actual fenómeno de El Niño podría causar pérdidas económicas de 10 billones de dólares para 2032. Además, el evento ejercería una fuerte presión sobre los ecosistemas, con una disminución en la cantidad neta de carbono que los océanos absorben y un aumento del blanqueamiento de los arrecifes de coral debido al calor.

¿Un cambio permanente en el ciclo del ENSO?

El calentamiento excepcional del océano amenaza la supervivencia de arrecifes de coral y otros ecosistemas marinos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La revista Nature advirtió que, si bien este El Niño probablemente no sea el más grande en la historia de la Tierra (existen evidencias de corales que apuntan a un evento muy intenso en el siglo XVII), su importancia radica en lo que podría significar para el futuro. Kaustubh Thirumalai, paleoclimatólogo de la Universidad de Arizona, planteó la interrogante de si este episodio indica un cambio sistemático en el ciclo ENSO impulsado por el cambio climático antropogénico.

Thirumalai describió el escenario actual como un periodo de transición:

«Nos encontramos en un estado transitorio». «Para serles sincero, diría que aún no lo sabemos». «El sistema climático solo lo hará cuando dejemos de emitir CO₂».

Fuente: Infobae