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El Consejo de la Magistratura

El Consejo de la Magistratura

La aspiración colectiva es que la actual convocatoria del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) sea, como las anteriores, transparente, participativa y rigurosa, con miras a fortalecer cada vez más nuestras altas cortes.

Que todo se haga según el cronograma de trabajo, incluida la fase de postulaciones abiertas al público, que se presentará de lo más interesante porque antes de empezar las evaluaciones ya se produjeron vacantes que, quiérase o no, despiertan expectativas.

El desistimiento de la evaluación de desempeño de al menos cuatro magistrados de la Suprema Corte y su adhesión al retiro voluntario, incluido su presidente Luis Henry Molina, pone sobre la mesa temas sobre la composición y rol del CNM.

Se postergó la necesaria mirada al reto que representa el diseño institucional del Consejo, cuya responsabilidad es elegir y evaluar a jueces de altos tribunales, pero es un órgano con un fuerte componente político.

Ese es un punto que se ha ventilado poco, pero subyace con cada jornada evaluativa cuando se trata de magistrados de altas cortes, que a los mismos evaluados les debe resultar incómodo, ya que el propio Consejo, por su composición, no tiene capacidad para evaluar técnicamente a jueces de la Suprema.

Por eso, la renuencia de cuatro magistrados a ser evaluados no puede verse a la ligera; se trata de jueces con un desempeño sobresaliente cuya hoja de servicio bailotearía, sujeta a criterios particulares, entre permanencia o sustitución.

Entidades como Finjus plantearon la necesidad de considerar una eventual reforma constitucional que establezca períodos definidos para los jueces de la Suprema Corte, para no someterlos a evaluaciones periódicas de desempeño.

La esperanza para cada sesión del CNM estará puesta, pese a tantos políticos a bordo, en que el proceso de evaluación sea objetivo y respete el reglamento.

El país permanecerá atento, confiado en que no habrá decisiones predeterminadas.

Solo nos anima el deseo de que, con su nueva conformación, tanto esa Alta Corte como la institucionalidad democrática y la imagen del Poder Judicial salgan fortalecidas.